Datos personales

sábado, 28 de octubre de 2017

Zelmar Michelini y su visión del batllismo.


El batllismo que fue y no será. La 99 batllista y su visión del Uruguay en la crisis de los 60.


Cuando entramos en el debate, desgastante e inútil, del batllismo en los tiempos que corren no podemos dejar de lado a corrientes de pensamiento claves en su conformación. Hemos avanzado en profundidad sobre las realidades y utopías de Domingo Arena (Arca,2010). Sobre la libertad como Revolución de Enrique Rodríguez Fabregat (Ponencia en UCU,Cátedra de Judaísmo, sobre la creación del Estado de Israel,2017) y la monumental figura del Dr. Enrique Tarigo y sus muchas razones (Planeta 2015 con Esteban Leonís) Sin embargo nunca logramos que el debate prenda en los líderes partidarios excepto con el Prof. Yamandú Fau que siempre nos apoyó. Pues bien estamos ahora incursionando nuevamente en la figura de Zelmar Michelini, ya lo hicimos en tres artículos en el blog profelagrotta,blogspot.com. Y contamos con el apoyo del Prof. Jorge Genta. Y me propongo continuar ahora con una serie de documentos que me ha proporcionado generosamente el Diputado Tabaré Viera y con las últimas publicaciones coordinadas por mi profesor en el Claeh, Dr. Gerardo Caetano..
En un artículo publicado el 21 de enero de 1964( Zelmar Michelini, razones de una conducta. Acción y pensamiento, Planeta,2017) titulado: “Por nuestro propio camino” comenzamos a trabajar con la vigencia real y absoluta del radicalismo liberal y progresista de Don Pepe.


“ Nuestro punto de partida es la igualdad en el ámbito de la libertad, no aceptamos otra base para las relaciones de los hombres entre si. Rechazamos todas las discriminaciones sociales que se fundamentan en los privilegios, originados en la fortuna, en la familia, en la religión, en la raza o en el partido. Sostenemos como base de la arquitectura social el principio de la dignidad humana. Y no hay dignidad posible para el hombre si carece de libertad o si no se siente igual entre iguales. No aceptamos, no podemos aceptar, que haya un orden democrático y justo allí donde los hombres se reconocen súbditos de otros, en razón de privilegios azules de familias elegidas por principios aristocráticos, por imposiciones dictatoriales o por interese oligárquicos. No aceptamos, no podemos aceptar, que se se pretenda imponer una sujeción económica y una subordinación financiera, una calificación de nacionalidades en superiores o inferiores, de pueblos a pueblos, de gobierno a gobiernos, porque unos sean poderosos y otros seamos débiles e incipientes. Menos podemos aceptar aun que quienes invocan defender la Justicia Social. Arrasen los derechos naturales del hombre y los políticos del ciudadano allí donde mandan, y se proclamen reivindicadores de esos mismos derechos allí donde pretenden llegar a mandar. No queremos ideologías importadas ni aceptamos servilismos económicos ni dependencias de pueblos o intereses foráneos. Luchamos por una estructura económica que suprima el latifundio asfixiante, la propiedad improductiva y la tenencia sin fundamentos de los bienes colectivos; por una estructura social que asegure iguales puntos de partida para todos y metas para cada uno, de acuerdo a los talentos, esfuerzos, virtudes y rendimientos personales. Por una estructura política que permita la libre y cabal expresión de todos los sectores que componen la voluntad popular sin las cortapisas que los intereses particulares de personas o grupos imponen. Por una estructura jurídica que sea el escudo del derecho de los débiles y muralla contra la prepotencia de los fuertes. Luchamos por la justicia integral, como única fórmula para la convivencia digna de los hombres.(...)Los conservadores que están apegados a una posición privilegiada, y quienes sin tenerla la ambicionan, se afanan por mantener la sociedad actual tal como está, no quieren cambios ni modificaciones estructurales, las reformas los asustan y los descontrolan. Los resentidos sociales, de ambos extremos, predican en cambio por la ruptura, por la violencia del orden actual. El procedimiento es conocido y pudo ser válido para otros pueblos y para otras épocas, no lo aceptaremos para nosotros. La violencia es sangre fraterna derramada, destrucción, muerte, ruina y trae como secuela natural la entronización de los gobiernos fuertes y autoritarios que imponen la supresión de las libertades. Unos y otros conspiran contra el progreso.(...) La evolución democrática de nuestro país, impulsada-en un momento histórico- por José Batlle y Ordóñez al frente del Partido Colorado, fue acelerada y ejemplar.(...) Es necesario seguir avanzando para no perecer(...) (Planeta,2017. Pág 63)
Estos conceptos en la dura confrontación en la década del 60 muestra claramente el reformismo batllista y su republicanismo radical en la pluma de Zelmar Michelini.

Estamos en un momento crucial para el batllismo, que oscila entre una etiqueta que sirve a casi cualquier interpretación y sus fuentes genuinas, muy alejado de la interpretación del votante que hace mucho se fue a buscar estos principios en otros sitios. Hay temas que no se deben dejar de debatir y ser claros con los militantes batllistas: 1) flexibilidad laboral, 2) renta básica, 3) Estado y sus empresas, 4) propuestas en educación claras y contundentes. Pero respetando esos principios que sostenía Zelmar Michelini, batllista.