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sábado, 7 de octubre de 2023

El batllismo y las Zonas Francas: una aproximación.

 

Las Zonas Francas y el batllismo. Aproximación.

 

 



Las zonas francas en Uruguay han jugado un papel crucial en el desarrollo económico y comercial del país desde el siglo XX. Estas zonas francas ofrecen una variedad de beneficios fiscales y aduaneros con el objetivo de atraer inversiones, promover el comercio y generar empleo.

Nuestro país ha sido particularmente exitoso en la implementación y administración de zonas francas,

las cuales han atraído a numerosas empresas internacionales.

Características:

  1. Regímenes Especiales: Exenciones fiscales completas en impuestos corporativos, IVA, y aranceles aduaneros para bienes importados y exportados.
  2. Libertad de Movimientos de Capitales: No hay restricciones para el movimiento de capitales ni para las remesas de dividendos o capital al exterior.
  3. Diversidad Sectorial: Las zonas francas en Uruguay albergan una variedad de sectores, incluidos servicios globales, logística, tecnología, y manufactura.
  4. Legislación: Marco legal estable y favorable para los inversores, ofreciendo seguridad jurídica y transparencia.

Desarrollo:

  • Zona Franca de Montevideo : Fue una de las primeras en la capital y es importante para los servicios globales y las operaciones de comercio exterior.
  • Zonas Francas en el Interior: A partir de 1920, se establecieron otras zonas francas en diferentes partes del país para impulsar el desarrollo regional, como las de Nueva Palmira, Colonia, y Rivera.
  • Expansión de Servicios: Las zonas francas se han diversificado para incluir servicios financieros, tecnología de la información, y centros de investigación y desarrollo.

A comienzos del siglo XX, la nuestra región estaba en un proceso de cambio y modernización económica significativo, pero las iniciativas explícitas para organizar zonas francas, tal como las conocemos hoy en día, no eran tan prominentes o desarrolladas.

  • Inicios Informales: Aunque, anteriormente, no existían zonas francas formalmente establecidas, había sectores y actividades económicas que disfrutaban de ciertos privilegios y exenciones fiscales, principalmente relacionados con el comercio y la exportación.
  • Puerto de Montevideo: El Puerto de Montevideo ha sido un punto central para el comercio internacional desde el siglo XIX, y tuvo regímenes aduaneros y fiscales preferenciales para facilitar el tránsito de mercancías.

Desarrollo Posterior:

  • Siglo XX: Las iniciativas formales para establecer zonas francas en la región del Río de la Plata se consolidaron más adelante en el siglo XX, en el contexto de estrategias de desarrollo económico, atracción de inversiones y fomento del comercio exterior.

El concepto moderno de zona franca se desarrolló a partir del siglo XX, con el auge del comercio internacional y la industrialización.

En Uruguay, las zonas francas tienen una larga historia que se puede dividir en tres etapas: la primera, desde 1923 hasta 1975, cuando se crearon las primeras zonas francas en Colonia y Nueva Palmira, con el objetivo de fomentar el comercio regional y el turismo; la segunda, desde 1975 hasta 1987, cuando se promulgó la ley 15.921, que estableció un marco jurídico más amplio y flexible para las zonas francas, permitiendo la instalación de actividades industriales, de servicios y financieras; y la tercera, desde 1987 hasta la actualidad, cuando se han creado más de una docena de zonas francas en todo el país, con una gran diversidad de sectores y empresas.

En 1903 fue comisionado el Ingeniero Eduardo García de Zúñiga, en su momento jefe de la Sección Puentes y Caminos, para estudiar en Estados Unidos el problema de las zonas y puertos francos y el sistema de puertos que fuese adaptable al Uruguay. Dos años más tarde fue comisionado con el mismo objetivo el Dr. Juan Carlos Blanco Acevedo que funcionaba como secretario de la Oficina Técnica de Obras del Puerto. El resultado de ambas misiones fue la presentación de informes y los mecanismos para su aplicación en nuestro país. Años antes se había decidido la tarea de la modernización del puerto de Montevideo. Hubo un cronograma que se aceleró a comienzos del siglo XX: 1901 el presidente Cuestas da por iniciadas las obras; 1904 se entregó el muelle Maciel; 1909 se produce la inauguración del puerto y comenzada la década de 1920 se presentó un plan de ampliaciones a 12 años que incluía varios núcleos de desarrollo como el Mercado de Frutas, la Dársena Fluvial y construcción de una amplia zona franca para el comercio de tránsito con Brasil, Bolivia y Paraguay. En 1906 durante la primera presidencia de José Batlle y Ordóñez se decide la construcción de un puerto en La Paloma con el objetivo de ser un puerto oceánico que abasteciera de carbón y agua a los buques que hacía la ruta al Pacífico y pudiesen embarcar ganado con esos destinos. Durante su primera presidencia estos temas fueron de preocupación permanente para la administración Batlle y Ordóñez. Es cuando surge la preocupación y el análisis de los informes de los enviados a los Estados Unidos. Es así que, en 1908, el Dr. Juan Carlos Blanco presentó el proyecto de zonas francas en el puerto de Montevideo. Conocedores de esta preocupación el gobierno argentino abre una zona franca en el puerto de La Plata ante esta circunstancia el diario El Día publica un artículo titulado Zona Franca donde posiciona a nuestro puerto mejor estratégicamente: " (la zona franca) en esa forma, atrae capitales y brazos, siendo un actor poderosísimo de fomento del trabajo y de riqueza orgánica. Nadie ignora, en efecto, que, en esa zona, se manipula, se envasa, se mezcla, se transforma o se completa el artículo que viene del extranjero, destinado a ropa, alimentación, vivienda, confort, trabajo o artes. Luego sale para proveer los mercados de consumo que comprende la zona de influencia del puerto en que está establecida dicha zona, venciendo toda competencia con el artículo importado directamente, a causa de la baratura de la industria complementaria en el recinto franco” (El Día. Enero, 28 de 1908.) Posteriormente en el año 1915 se funda la Liga de Defensa Comercial, vigente en la actualidad, que en uno de sus artículos constitutivos establecía el compromiso de propiciar la instalación de una zona franca dentro de Montevideo con el objetivo de abrir nuevos mercados al comercio y la industria. Uno de los hermanos Cosio, Ricardo Cosio muy vinculado a la gestión económica del batllismo desarrolla una profunda defensa del modelo y las ventajas que tiene para el desarrollo económico del Uruguay:

"(Es evidente) que la zona franca de Colonia, emprendimiento extraordinario, en nuestro país de política económica proteccionista, y es que a eso nos convida el régimen económico de nuestras tarifas. Es más, las zonas francas no son en realidad sino una consecuencia de la política proteccionista y eso es comprensible fácilmente. El país que cierra sus fronteras a la competencia exterior lo hace para asegurar el trabajo nacional, el mercado interior teniendo en cuenta la alta finalidad que con ellos se obtiene de que cada uno se baste a sí mismo. Pero la producción nacional no alcanza para satisfacer el consumo(...) Esta cuestión del proteccionismo de nuestras tarifas nos ha llevado a establecer de paso las dos clases de operaciones que deben permitirse dentro de la zona neutral: manipulación y embarque libre de las materias extranjeras y operaciones comerciales e industriales, éstas a realizarse sin limitación y cierto contralor para el establecimiento de industrias que elaboran materias primas" (Zonas Francas. El Día. Abril 14 de 1922)

En 1923 se habilitan zonas francas en Colonia, Nueva Palmira y Bella Unión y en 1928 se habilitan por decreto los puertos francos de Colonia y Nueva Palmira. Para finalizar esta aproximación a la política económica del batllismo sobre las zonas francas y sin perder su verdadera filosofía su visión está documentada en la obra "Batlle y el batllismo" corregida y sugerida por el propios Don Pepe:

" Sería un régimen perfecto de la libertad comercial sin límites, la lucha abierta entre los industriales de todas las regiones y el triunfo de los más aptos. Pero este régimen no se construirá mientras existan fronteras y naciones distintas con intereses antagónicos. Entre tanto la previsión juiciosa de los pueblos nuevos consiste siempre en robustecer sus industrias(...) no solo para crear de inmediato la riqueza pública sino también para entrar sin desventajas en el régimen de la libertad comercial sin restricciones que será el régimen del porvenir" (Batlle y el Batllismo, Giúdici y González Conzi, 398)

Ver:

Pelúas, D y otro. Ideología batllista. Solaris Montevideo. S/F.

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