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viernes, 23 de septiembre de 2022

Igualdad, felicidad y Estado de bienestar. Un breve aporte.

 



El progreso, la igualdad y la búsqueda de la felicidad.


En un debate con un vendedor de la librería El Ateneo en Buenos Aires mientras buscaba un libro que no encontré sobre la evolución política occidental surgió el eterno tema de la igualdad como factor definitivo del bienestar social. Fue breve, diría, unos 15 minutos pero, además de venderme cuatro libros, despertó en mi algunas reflexiones sobre este tema. Como primera conclusión el progreso humano existe. Existe pero hay distintos focos de análisis. El camino a la libertad siempre fue un camino a la felicidad y a la equiparación social.. Fue, además, un camino incierto, un proceso económico, social y político siempre complejo, con idas y vueltas y finalmente siempre cuestionado.

No podemos dejar de lado los grandes progresos en educación y salud, al lento camino de consolidar la propiedad, el análisis ricardiano de la renta y además los intentos, muchas veces vanos, de desconcentrar el poder. Si nos ubicamos en 1820 época de inicio de las revoluciones liberales que enfrentan duramente a los intentos restauracionistas post napoleónicos, un dato simple como la expectativa de vida nos ubica en unos 26 años promedio. En la actualidad oscila en los 79 años. En resumen, hace unos 200 años, un 10% de la población llegaba a vivir 60 años. También hace dos siglos solo el 10% de la población de más de 16 años se podría considerar alfabetizada. Sin embargo lo que términos modernos se denomina equidad ha marcado una gran desigualdad  en estos doscientos años entre el norte industrial desarrollado eurocéntrico y el sur postergado a un sistema de desarrollo periférico. Esto nos permiten llegar a un primera concepto, debatible pero bastante contundente: el desarrollo y el estado de bienestar ya vislumbrado por Stuart Mill avanza a saltos de mayor complejidad, como una escalera con escalones desiguales. Y tiende a normalizarse en la medida que las sociedades logran determinados niveles de derechos básicos que siempre parten de la educación y la salud pública y como se extienden a toda la población. Pero a partir de allí el tema pasa a lo político y como instrumentar el estado de bienestar, la equidad y la igualdad social económica, educativa, cultural, que siempre es un proceso que no tiene un final a priori. El siglo XX logró parte de este proceso con la expansión muy fuerte del Estado. Si nos ponemos en un análisis marxista, ellos argumentan que esta evolución no es lineal, que es parte de una lucha de procesos históricos, de luchas sociales y de grandes conflictos. Lo que ha ocurrido en forma creciente es el aumento de la población, la disminución de la mortalidad infantil y la permanente mejora en la medicina han superado las caídas poblacionales con las pestes y hambrunas de antaño. Las desigualdades entre países  se han venido reduciendo desde la expansión colonial de la segunda mitad del siglo XIX, aunque todavía son marcadas las diferencias en distintas regiones del mundo. Si vamos un poco más atrás, en las vísperas de la Revolución Francesa, la aristocracia significaba menos del 1% de la población, significaba un 60% de los grandes propietarios y que además tenían grandes privilegios no solo fiscales, también legales y políticos. O sea, su poder no era solo económico. La Revolución Francesa estableció la igualdad legal de todos los propietarios, y originó una radicalización sobre los no propietarios. El Código napoleónico de 1804 en cierta manera definió la concepción de la propiedad hasta la actualidad: "La propiedad es el derecho de disfrutar y disponer de las cosas de  la manera más absoluta siempre que no se haga uso de ellas de forma prohibida por las leyes o los reglamentos" C.C. art.544. En definitiva, el rol del Estado, puso y pone en juego los procesos sociales e históricos, determinando identidades, conciliaciones y debates que llevan a una mejora en las posibilidades de desarrollo social y económico. El desarrollo del modelo liberal capitalista esta en congruencia con el desarrollo del Estado. En nuestro país la construcción progresiva del Estado parte del ingreso al capitalismo periférico con la introducción de nuevas tecnologías y diversificación de la mano del ovino. Obligó, además a una profunda reforma educativa y el desarrollo de normas y códigos que lo podemos resumir como la modernización en el siglo XIX. Resumiendo el debate de 15 minutos con el vendedor nos llevó a coincidir en algunos puntos: el camino hacia un estado social de bienestar debería pasar por una profundización y generalización de las instituciones que promueven el desarrollo humano. Liberalizando al máximo el esfuerzo de cada cual y asistiendo a todo aquél que quede postergado.

Ver:

Piketty,T. Una breve historia de la desigualdad. Paidós. Buenos Aires agosto 2022.

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