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lunes, 16 de febrero de 2015

HOMENAJE A JUSTINO GIMENEZ DE ARECHAGA por Enrique Tarigo.


"No creo que a esta altura se puedan agregar conceptos importantes sobre la personalidad magnífica del Maestro Justino Jiménez de Aréchaga. Sin embargo,sentiría que estoy incumpliendo un deber conmigo mismo e, incluso, con este Cuerpo, si no sumara mis palabras a las expresadas por los señores senadores que me precedieron.
Tuve la suerte y la felicidad de ser alumno del doctor Justino Jiménez de Aréchaga en sus dos cursos de la Facultad: en el de Derecho Constitucional I y en el de Derecho Constitucional II. También tuve la suerte, a poco de haber egresado dela Facultad y en virtud de un juicio en común que tuvimos, de comenzar una sólida amistad con el doctor Jiménez de Aréchaga, que se prolongó e intensificó,naturalmente, en los años de la dictadura. Tan fue así que en ese entonces y apropósito de una presunta ofensa inferida en juicio -él sostenía que le habían inferido una ofensa- me hizo el honor de designarme como su representante en una gestión caballeresca que felizmente culminó sin llegar a duelo.
En 1974, ya en plena dictadura, integrando la Junta Directiva de la Fundación de Cultura Universitaria, propuse la reedición de los dos tomos de la "Teoría del Gobierno", proposición que, naturalmente, fue aceptada de plano y dela que tuve el honor -de redactar el prólogo con que esa segunda edición apareció. Como en ese entonces yo ejercía el periodismo en el diario "El Día", a la semana siguiente publiqué mi nota, dominical sobre esa reedición. Ella tenía por título "Acontecimiento editorial", es breve y que me voy a permitir leerla, porque lo que sostenía en 1974 lo sostengo desde luego también en 1988.
Decía allí:"La Fundación de Cultura Universitaria, en cumplimiento de una decisión que la honra, ha obtenido el consentimiento del doctor Justino Jiménez de Aréchaga para reeditar su ‘Teoría del Gobierno’, publicada en dos tomos en los que se recogiera parte de la enseñanza universitaria impartida en la década del 40 por quien fuera profesor titular de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Editada originariamente en 1944, esta obra fue varias veces reimpresa en los años siguientes. Luego de ello, absolutamente agotada, la obtención de alguno de sus tomos se convirtió en una verdadera proeza. Esta nueva edición de la "Teoría del Gobierno" ha venido,pues, a rescatar, fundamentalmente para las nuevas generaciones una obra magnífica por muchas razones y verdaderamente imprescindible por muchas otras.
Ni el autor ni la obra necesitarían obviamente, presentación alguna. Sin embargo,ese manto de silencio que cubrió a esta obra durante los últimos quince o veinte años y el desconocimiento de ella por parte de los más jóvenes, pensamos nos autoriza a puntualizar aquí algunas cosas que son importantes, aunque no sean naturalmente originales. Justino Jiménez de Aréchaga ha sabido cumplir la tarea enorme de honrar un apellido ilustre de constitucionalistas y convertirse en el más alto de los constitucionalistas uruguayos contemporáneos.
Retirado voluntaria y prematuramente de la docencia activa poco antes de la sanción de la Ley Orgánica de la Universidad, fue investido por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales con el titulo de Profesor Emérito. No terminó entonces su enseñanza, sino que la siguió volcando con la más absoluta naturalidad desde los más diversos desempeños a los que lo llevó su itinerario vital, Presidente,durante largos años de ANDEBU, también desde allí nos brindó su magisterio. El folleto editado por dicha institución en 1963, ‘Una ofensiva contra la radio y la televisión’ como respuesta contra un absurdo proyecto presentado en el Parlamento, lo muestra impugnando con razón y elocuencia, la equivocada tesis en la que se fundaba dicho proyecto al establecer que la radiodifusión y la televisión constituyen un servicio público, premisa antidemocrática sin la más mínima duda.
En días recientes hemos sabido de Aréchaga, a través de la noticia cablegráfica,ejerciendo su alto magisterio desde la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA y realizando en Chile una investigación sobre la vigencia de dichos derechos, cuyas conclusiones han debido ser admitidas por el propio Gobierno chileno.
Si tuviéramos que sintetizar en una frase la personalidad de Justino Jiménez de Aréchaga -y el periodismo obliga a este tipo de síntesis- diríamos que es el paradigma del liberal fiel a sí mismo. En épocas en que tantos liberales han claudicado en el mundo, a un lado y al otro, unos por impaciencia, creyendo que a la libertad debía superponerse una pregonada justicia social, otros por reacción contra los primeros, creyendo que el orden puede ser el sustitutivo dela libertad, Aréchaga ha permanecido en su tesitura de siempre, en su trinchera de siempre, aferrado a su bandera de siempre, a la de la democracia, a la de la libertad, a la del liberalismo como sustancia y esencia de la democracia, como síntesis armoniosa y no superada.
Su"Teoría del Gobierno" es la obra de un jurista, de un constitucionalista, de un profesor que vuelca en ella sus conocimientos, su información, su razonamiento y su meditación. Pero es, además, la obra de un liberal. La hemos releído parcialmente ahora, después de más de veinte años, y nos ha vuelto a producir el impacto que nos causara su estudio en nuestra juventud. Carecería de razón pretender formular una reseña de la misma. Tomemos un ejemplo cualquiera entre los muchos posibles. Al explicar la forma de Gobierno, analiza de manera sintética y clara, diversas concepciones desde Herodoto hasta Kelsen y luego apunta su criterio. "Actualmente advertimos dos grandes concepciones antagónicas, en cuanto al Estado: los que lo conciben como un régimen fundado en el consentimiento de los hombres y los que lo entienden como un régimen de poder aplicado a los hombres. Esta diferencia esencial entre los dos modos de concebir el Estado da, por un lado, los regímenes de opinión y, por otro, los regímenes de fuerza. Esto es lo que ha de permitir establecer una distinción entre las actuales formas de Gobierno: por una parte, los que reposan en la opinión y, por otra, los que lo hacen en la fuerza. Es así como las dos grandes ideas de poder y de consentimiento, en su oposición, van a permitirnos construir el esquema de este curso en todo lo quede él falta desarrollar".
Luego,reseña la opinión de un publicista inglés, Crosman, quien afirma que es unacaracterística de la época actual la homogeneidad del sistema de vida vigente en todos los Estados, sosteniendo que hay muchos más puntos de contacto entre un inglés, un alemán o un ruso contemporáneos, que los que habría entre cualquiera de sus antepasados de hace dos siglos. Todo esto lo llevaba a la conclusión -que afirmaba- de la existencia de un parecido básico entre la organización política de los diversos Estados contemporáneos.
A renglón seguido, Justino Jiménez de Aréchaga decía, con esa expresión franca y tajante que era característica de su estilo, que aquél estaba profundamente equivocado, para señalar luego la configuración de dos concepciones de la vida humana, opuestas entre sí y que han engendrado dos tipos de comunidades políticas. Por un lado, las que aún admitiendo la necesidad de restringir los poderes de autodeterminación individual como medio de mantener la paz y la armonía del grupo, reposan, sin embargo, en un último análisis, en la afirmación de que el hombre es la medida de todas las cosas. Frente a ella, la otra tendencia, inspirada en una filosofía transpersonalista, no concibe otro modo de salvar esta contingencia histórica, de superar esta crisis de seguridad, que el de levantar, por encima de todas las cabezas -aunque para ello sea necesario segar algunas- un ente místico, supra individual que podrá llamarse raza, nación, Estado, clase, a cuyas reducidas necesidades de fortalecimiento e imperio deben sacrificarse los destinos Individuales.
"No hay diferencia fundamental" agregaba "entre la actitud de estos hombres contemporáneos que admiten la disolución de su personalidad en un Estado que les asegura la supervivencia a cambio de la libertad, con la de aquellos infelices vasallos de la Edad Media que para evitar ser asaltados en los caminos, entregaban también su libertad al señor feudal, a cambio delprivilegio de vivir sometidos dentro del recinto amurallado de la ciudad".
Mi artículo periodístico terminaba diciendo que "Carnelutti proponía -y hemos adherido con fervor a su proposición en el prólogo de un pequeño volumen de carácter puramente docente- que quien enseña debe, por encima de todas las cosas, enseñar con el ejemplo del amor por la verdad y que el mejor ejemplo de amor por la verdad es creer en aquello que se enseña".
"Aréchagay su ‘Teoría del Gobierno’, hoy reeditada, nos resultan la confirmación práctica y plena del admirable consejo del maestro italiano".
Como anécdota quisiera agregar -porque, puede servir para mostrar una de las facetas de la personalidad de Justino Jiménez de Aréchaga- que en esos años oscuros de la dictadura el doctor Barbagelata y quien habla, concurrimos, una mañana fría de domingo en nombre de la dirección del diario "El Día", a la casona de Jiménez de Aréchaga sita en la calle Pablo de María, para ofrecerle integrar la Dirección de ese diario. Nos recibió en el gran patio, frente a esa estufa de leños encendidos y después de agradecernos el ofrecimiento, se negó terminantemente a aceptarlo. Su argumento fundamental, además de las razones de salud, que entonces ya pesaban, era que él no podría escribir contra la dictadura más que improperios, ya que no se consideraba en condiciones de hacerlo de otra manera.
Nos dijo que admiraba la capacidad y la paciencia que teníamos para desarrollar en artículos periodísticos mensajes subliminales que, a veces, estaban dirigidos a otras circunstancias, a otros países, a otras condiciones pero cuyo destinatarios eran, claramente, el Uruguay y el gobierno militar que porentonces usurpaba el poder en el país.
Años después, estos libros que recogieron parte de su producción periodística,fueron engalanados con una presentación excesiva y generosa del doctor Jiménez de Aréchaga, que soy el primero en señalar que es absolutamente inmerecida; sin embargo, seguramente ella trasuntaba esa admiración que Justino sentía por quienes podían escribir sobre la dictadura sin decir improperios.
Me uno, pues, al homenaje que el Senado le hace a su memoria. Me permito proponer-quizás no como una moción definitiva, sino solamente exploratoria- que se faculte a la Presidencia del Senado a estudiar la posibilidad de que el Cuerpo reimprima su obra, "La Constitución Nacional" y los cuatro tomos sobre la del año 1952. Esos libros están absolutamente agotados y no tienen el mercado estudiantil que es el que ayuda, por su número, a realizar las ediciones de libros jurídicos. Los estudiantes no pueden hacer -no tienen tiempo o ganas de realizarla- la labor comparativa que significa ir pasando dela Constitución de 1942 a la de 1952 y luego a la vigente; pero creo que esos libros no deben perderse. La Biblioteca del Palacio Legislativo, incluso, tiene dificultades debido a que cuenta con media docena de ediciones completas de esos tomos, pero están permanentemente prestados.
Compartiendo lo que expresaba el señor senador Aguirre en el sentido de que el -doctor Justino Jiménez de Aréchaga es no el senador número 32 del Cuerpo sino, quizás,el primero, digo que deberíamos hacer un esfuerzo para publicar nuevamente esa obra que es imperecedera y que el país tiene necesidad de difundirla y conocerla.
Sé que la misión del Senado y de la Cámara de Representantes no es la de convertirse en editores, pero a veces estas normas se transgreden, y me parece que esta excepción es por demás merecida.
Nada más."

1971: La campaña electoral en un clima enrarecido. La elección de Juan María Bordaberry


1971, año  electoral, se desarrolló entre desbordes institucionales, agitación callejera, conflictos gremiales, funcionamiento bastante complicado de la educación. Se le deben sumar los secuestros realizados por los movimientos guerrilleros y el accionar de la ultraderecha. La censura de la prensa a la que se agrega el movimiento reeleccionista que de forma sui generis convierte a Jorge Pacheco Areco en  Presidente y candidato a la vez. En el ámbito político surge un nuevo actor que modifica la estructura electoral: el Frente Amplio. Su objetivo político era la Intendencia de Montevideo y la crítica feroz al gobierno de Pacheco Areco. Además daba un marco institucional a los grupos de acción directa y obligó a la formula nacionalista encabezada por Wilson Ferreira Aldunate y Carlos Julio Pereyra a debatir en tres frentes: contra la izquierda unificada, contra el gobierno y contra los grupos de acción directa. La campaña electoral diluyó los demás problemas que tenía el país y como se preveía no fue del todo limpia, hubo violencia contra las caravanas del FA en el interior y la administración influyó en la campaña reeleccionista. La situación general del país presentaba un creciente deterioro. El viejo modelo clientelista no soluciona los problemas de desempleo. La cantidad de funcionarios públicos ascendía a 213000 y se le deben sumar 25000 más de las Fuerzas Armadas, dicho de modo porcentual un 22% de la población económicamente activa. Los jubilados y pensionistas sumaban 440000 personas en el marco de una población de 2600000 habitantes.
la situación internacional determinó la baja de los precios de los principales productos exportables del Uruguay, carne y lana lo que marcaba un claro estancamiento económico. Las medidas implementadas por el pachequismo habían dado algo de oxigeno a esta situación, sobretodo con nuevas políticas como el fomento del turismo y la construcción de viviendas. Se fomentó la industria nacional y se desarrollaron las comunicaciones. Sin embargo las elecciones se realizaron en un marco de tensión nunca visto en nuestro país. En forma esquemática podemos visualizar las características del año 1971:

  1. La política económica comienza a deteriorarse.
  2. Enfrentamiento notorio entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo que en algún momento llegó plantearse el juicio político al Presidente Pacheco Areco.
  3. Se crea un movimiento reeleccionista lo que polariza aun mas el ámbito político
  4. Se crea el Frente Amplio. A comienzo del año se realizó el acuerdo que nucleó a la totalidad de los partidos denominados de ideas con grupos escindidos de ambos partidos tradicionales.
  5. Se integra el Partido Demócrata Cristiano al FA y se escinde un grupo que funda la Unión Radical Cristiana de perfil democristiano.
  6. En el Partido Nacional se organizan las fuerzas en torno a la figura el Senador Wilson Ferreira Aldunate que provenía de la Unión Blanca Democrática.
Ferrerira Aldunate funda el Movimiento Por la Patria que fue el motor de la renovación nacionalista. El programa se denominó "Nuestro Compromiso con Ud" y fue apoyado por el Movimiento Nacional de Rocha.

A las elecciones se llega con el accionar de grupos radicales como los tupamaros, la ultraderechista Juventud Uruguaya de Pie y la agitación obrero-estudiantil. El secuestro del Embajador británico Geoffrey Jackson el 8 de enero crea dificultades internacionales adicionales al gobierno. Como consecuencia directa de este episodio el gobierno de Pacheco Areco pide al Parlamento la supresión de todas las garantías individuales por 90 días, el Parlamento accede a la petición pero por 40 días. El 21 de febrero es liberado el Cónsul brasileño Días Gomide y el 2 de marzo el agrónomo norteamericano Claude Fly.
El 10 de marzo se secuestra al fiscal de corte Dr. Guido Berro y el 30 se secuestra por segunda vez al Dr. Ulysses Pereira Reverbel, presidente de UTE. El 15 de abril la CNT, (central de trabajadores) organiza un paro nacional por la libertad de prensa, cese de la intervención en Enseñanza Secundaria, derogación de la política económica de congelamiento de precios y salarios, nacionalización de la banca y el comercio exterior.
Desde Roma el Secretario General del Partido Comunista del Uruguay(PCU) declara: "la táctica de los tupamaros no corresponde a las necesidades del país, pero hay respeto recíproco entre nosotros y los tupamaros"
Ante el secuestro del empresario Dr. Carlos Frick Davies, ex Ministro de Ganadería el Ministro del Interior Santiago de Brum Carbajal declara "estamos en un verdadero estado de guerra"
El 14 de julio el Parlamento anula por 77 votos en 113 las medidas prontas de seguridad con el objetivo de tener un ambiente favorable para las elecciones próximas comienza un enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Se producen fugas masivas de tupamaros de la carcel de mujeres el el 30 de julio  y de la Càrcel de Punta Carretas de 108 tupamaros y 3 delincuentes comunes. Esto origina que el Poder Ejecutivo disponga que entren en acción las Fuerzas Armadas que junto con la Policía se denominan Fuerzas Conjuntas.
Desde La Habana el teórico francés Regis Debray elogia al moviento tupamaro y aprueba el apoyo incondicional de los tupamaros al FA en las próximas elecciones.

Al no recibir respaldos fuera del oficialismo riguroso el movimiento reeleccionista, ni siquiera en el sector  de Unidad y Reforma que integraba ministerios y prestaba colaboración parlamentaria, la reforma constitucional no se consagró en el plebiscito realizado conjuntamente con las elecciones. El pachequismo festejó su extraña victoria, el FA no logró la Intrendencia y se inicia la hora de Juan María Bordaberry
Bordaberry fue electo presidente con el 22,8% de los sufragios. Si la ley de lemas no hubiese existido el triunfador  hubiera sido Wilson Ferreria Aldunate que obtuvo 60000 votos más. Pero la realidad era que:
1) La nominación de Bordaberry no fue determinada por la Convención partidaria o el resultado de una elección interna sino de la voluntad del Presidente Jorge Pacheco Areco.
2) Bordaberry no era hombre de militancia político partidaria ni hombre del Partido Colorado. provenía del ruralismo y había sido senador por el Partido Nacional. Fue Ministro de Ganadería de Pacheco hasta ser candidato por el Partido Colorado.

La lógica de la violencia tupamara por Germán Rama.


"La revolución cubana despertó en los grupos movilizados e intelectuales, especialmente de Montevideo, una enorme adhesión que se manifestó en actos multitudinarios, comités barriales de apoyo, etc. En una transformación de la tradicional preocupación nacional por los procesos externos, ciertos grupos internalizaron la ideología de la acción directa y la aplicaron al país.
Posteriormente, el fracaso de la experiencia populista del Partido Socialista y la capacidad del Partido Comunista de mantener una orientación social reivindicativa y poco permeable- a pesar de las declaraciones favorables a la Guerrilla en América Latina- a métodos foquistas, determinó la constitución de varios grupúsculos(en sentido cuantitativo) que asumieron como principio de acción la vía revolucionaria. No se trató de una respuesta a determinantes socioeconómicas ni de una reacción ante restricciones a la acción política, como lo ha señalado Carlos Real de Azúa, sino de una intención ideológica de romper con los métodos de cambio político practicados por la izquierda y establecer un desafío, un estímulo compulsivo que llevará a cada componente de la sociedad al modo de un gran psicodrama colectivo, un examen y revisión de sus más íntimas, menos formuladas actitudes respecto al orden vigente.
En una primera dimensión, hubo una búsqueda de un actor de clase social no incluido en el sistema, y que por ello estuviera en condiciones de emprender una lucha frontal con el mismo. Tal vez por la experiencia cubana, o más aun por la construcción intelectual de un actor social no contaminado por la integración capitalista y reformista o bien para establecer una articulación de clase(inviable en Montevideo), las primeras acciones de masas se realizaron con trabajadores agrícolas del extremo norte del país(...)
En una segunda dimensión, hubo escaso interés por la postura ideológica o más aun un rechazo institucional al discurso, a las discusiones programáticas, una nota antiintelectualista y antidoctrinaria bastante acentuada en respuesta a la sociedad declarativa e inactiva, y en especial a la izquierda.
En una tercera dimensión hubo una acción subversiva en el ámbito urbano. Una inicial violencia "cortés", con inteligente organización de sus golpes, con acentuación de críticas morales mediante la demostración de la existencia de fraudes y operaciones ilegales en los circuitos de poder económico, y con resistencia al poder arbitrario del gobierno aplicando la contracara de sus métodos de encarcelamiento, juicios y coacción, evolucionó necesariamente hacia una violencia sangrienta de "golpe por golpe", hacia los ajusticiamientos escasos, pero de terrible repercusión en una sociedad con enorme respeto por la vida(...) La duda sobre la validez de los métodos de violencia parece haberse extendido a quienes controlaban el aparato militar tupamaro, como aparece en las declaraciones de quienes estuvieron presos hasta 1985; justifican las acciones como una contraviolencia forzada por la violencia estatal.
Los tupamaros eran predominantemente jóvenes, tenían una proporción de mujeres sin precedentes en los partidos, y una primacía de personas provenientes de las clases medias, sin desmedro de la presencia menor de sectores populares no encuadrados por el sindicalismo ni por la izquierda partidaria-  Esos rasgos tiende a confirmar la crisis de integración precisamente en las clases que habían sido el eje social del modelo, al igual que el papel de una concepción ideológica y de la acción con precedentes externos a la sociedad uruguaya. lo anterior tiende a narrar y ordenar conceptualmente el proceso, pero queda fuera una compleja experiencia psicosocial que explicaría el impacto del MLN en la sociedad, tanto en los sectores que les fueron afines como entre los que mantuvieron las distancias e incluso en los radicalmente opuestos. De cierta forma su existencia creo un imaginario colectivo. En una sociedad burocratizada y de aspiraciones mediocres, emergía el romanticismo de la acción que invocaba como principio el colectivo nacional. Ante un Estado enfrentado a la sociedad  y ante una sociedad desagregada en grupos movilizados por reivindicaciones específicas, los tupamaros se presentaban como una representación colectiva que actuaba a nombre del pueblo para liberarlo de un Estado alienador. Más aun, las escasas precisiones ideológicas y el desconocimiento de quienes eran los integrantes, confería legitimidad a sus acciones contra los enemigos del pueblo que eran percibidos como los obstáculos a al libertad y al bienestar colectivo(...)
Todos los elementos del mito social estaban dados para logra adhesiones en sectores de clase media relativamente intelectualizados-maestrso, empleados y fundamentalmente jóvenes estudiantes- El mito ocupó un vacío en una sociedad que  por su propio laicismo había sacralizado un colectivo que en esta etapa se encontraba en plena disolución"
Ver:
Germán Rama: La Democracia en Uruguay. Buenos Aires, 1987, páginas 163-167

Entre el pesimismo y la violencia: El Uruguay del 70.


Los crecientes conflictos sociales llevados adelante mayoritariamente por obreros y estudiantes a los que debemos agregar el creciente accionar de grupos subversivos como el MLN-T, OPR-33 y el FARO, sin dudas contribuyeron a la concentración de poder que se dio en el Poder Ejecutivo sumada a las potestades que otorgaba la nueva constitución al presidente Pacheco Areco. Muchos analistas muestran que la sociedad buscaba un hombre fuerte, y en este entorno Pacheco Areco desarrolla un perfil político polémico que no admitía medias tintas o se aceptaba totalmente o se lo repudiaba sin concesiones. Lo cierto que su gestión no se caracterizó por generar indiferencias. En 1969 y en 1970 el accionar guerrillero tuvo puntos altos que consolidaron la política represiva del Poder Ejecutivo. El movimiento tupamaro, nacido en 1963, surge como consecuencia del desánimo y la frustración del viejo Partido Socialista que no pudo asimilar la derrota de la Unión Popular en 1962, que a su vez sentía los efectos de la Revolución Cubana y una intelectualidad de izquierda que comenzaba el lento camino grasmciano de la conquista hegemónica de la cultura y el poder mediante un sentimiento de pesimismo creciente, que otro mundo era posible y creando un crisis de espiritual que se extendía a la política y a la economía. A esto sumamos acciones espectaculares contra la propiedad y los intereses empresariales:
  1. Asalto a bancos a razón de uno por día. El 1, 2, 3 y 4 de octubre de 1968. El 11 de abril se asaltan tres sucursales de distintos bancos lo que obligó al cierre de sucursales hasta que se implante medidas de seguridad efectivas
  2. Copamiento de radios para publicar proclamas y atentados con explosivos a algunas emisoras.
  3. El movimiento subversivo necesitaba armas y dinero por lo tanto fue una constante la búsqueda de armas donde las hubiese, fuesen empresas o unidades militares, coleccionistas. Ej. el robo de armas en el Centro de Instrucción de la Armada el 29 de mayo de 1970.
  4. Sabotajes realizados contra subestaciones de UTE el 26 de junio de 1970.
  5. Robos de automóviles, operativos rastrillos de la Policía llevaron a la pacata sociedad uruguaya a convivir con la violencia.
  6. El asalto a la Financiera Monty el 14 de febrero de 1969. el asalto al Casino San Rafael en Punta del Este el 18 de febrero de 1969, el robo de la bandera de los 33 orientales en el Museo Lavalleja el 16 de julio de 1969, el copamiento de la ciudad de Pando el 8 de octubre de 1969, el asalto a la sucesión Mailhos el 5 de abril de 1970, el asalto a la Embajada de Suiza por el FARO  en 12 de agosto de 1970.
  7. Se inician los secuestros con el Juez de Instrucción Pereira Manelli el 28 de julio de 1970, se secuestra al norteamericano Dan A. Mitrioni y el consul brasileño Aloysio Dìas Gomide el 31 de julio de 1970, secuestro del Dr. Claude Fly el 7 de agosto de 1970.
  8. El 1 de agosto de 1970 aparece asesinado Mitrione y se dinamita el Bowling de Carrasco el 29 de setiembre de 1970
Lista incompleta y subjetiva pero creemos que marca el clima que se vivía en el periodo.
El movimento guerrllero surge bajo el pleno desarrollo del sistema democrático y en el marco de la vigencia plena del Estado de Derecho. Utiliza la violencia contra el sistema democrático electo por el voto popular y aceptado y remarcado por el propio Ernesto Guevara en su discurso en el paraninfo de la Universidad. Cualquier grupo podía fundar un Partido Político y presentarse a las elecciones.
No podemos comprender la guerrilla tupamara sin el entorno de la crisis nacional por un lado y por otro la realidad latinoamericana en el marco de la Guerra Fría y la influencia de la Revolución Cubana. Nuestra crisis fue del sistema político en general y una sensibilidad espiritual e intelectual de pesimismo que llevó a grandes debates sobre la viabilidad del Uruguay.