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sábado, 11 de septiembre de 2010

Los origenes de La Guerra Fría desde la estructura de la Política Exterior Norteamericana.


La interpretación de los cambios desde la estructura de la Política Exterior norteamericana.(1)[1]

Los estudios de la política exterior de los Estados Unidos comienzan en forma sistemática en 1920 cuando los escritos de la Escuela Histórica Conservadora comienzan a declinar . Los conservadores enfatizaban la homogeneidad y la continuidad del pasado  histórico norteamericano y su apoyo en las instituciones que conformaban la nación.
Ellos minimizaban los conflictos, poniendo el foco de análisis en el desarrollo de las instituciones y sus principios que en forma confidencial se identificaban con el desarrollo de la unidad y poderío norteamericano. Contrastando con esta postura, los historiadores progresistas se preocupaban del análisis de los procesos de cambio, determinando las áreas o procesos de interés histórico, con el convencimiento que esas áreas servían y promovían los procesos de cambio en las políticas. El pasado lo observaban en la forma de conflictos permanentes de avances y retrocesos fácilmente identificables que permiten descubrir las incidencias de las fuerzas sociales fundamentales en la sociedad y su proyección en las políticas nacionales y exterior.
Para esta corriente progresista el significado de la Historia Norteamericana se sostenía en la búsqueda sin fin  del reformismo liberal aplicado, incluso más allá de la Nación, no en el concepto de consolidación de la Unión Americana.
Queda claro que existió, y existe, una interrelación entre estas posturas y que del resultado de la misma se obtuvo el progreso de la naturaleza del conocimiento histórico y su proyección en las experiencias humanas. Pero, de estas dos escuelas la conservadora fue la que desarrolló los estudios de la política exterior. Se esforzaron por buscar las relaciones entre la nueva nación americanas y los principios diplomáticos europeos a través de las instituciones heredadas y la relación con los inmigrantes y su cultura atlántica vinculante.

El pensamiento progresista para interpretar la evolución de la Política Exterior se encontraba sumergido en el análisis de la propia experiencia norteamericana, esta se les presentaba como subordinada y periférica. John Higham observa: “ el pensamiento progresista(...) era crítico con la tradición, insensible a la continuidad institucional y preocupado por los conflictos internos”(2)[2]

Siguiendo el análisis, para la historiografía norteamericana tiene especial interés la influencia de la historia diplomática europea del periodo previo a la Primera Guerra Mundial. Se comienzan los estudios para explicar la consolidación del relacionamiento de EE.UU con el mundo a partir de 1898 y la victoria contra España.
Una serie de publicaciones de importantes académicos norteamericanos como Archibald Cary Coolidge, Carl Russel Fish y otros, ninguno de ellos sostenidos en investigaciones sistemáticas pero que comienzan a delinear los procesos de la Política Exterior en la década del 20. Estos autores tenían importante tradición diplomática y se basaban con claridad en los conceptos de neutralidad, libertad de navegación, la Doctrina Monroe y  sobretodo la política de Puertas Abiertas. El lineamiento conceptual era que los EE.UU. habían liderado el desarrollo del Derecho Internacional y la aplicación de los arbitrajes para solucionar las controversias entre los estados. Muestran una diplomacia pura que va  determinado el avance ininterrumpido de los Estados Unidos en los asuntos mundiales. Todos los autores se refieren, algunos exageradamente entusiastas, a las consecuencias para el desarrollo de la Política Exterior, el resultado de la Guerra Hispano-estadounidense. Coolidge pensaba, por ejemplo, que el pueblo de Estados Unidos se encuentra preparado para autorealizarse. Pero la mayoría, en verdad, no tenía certezas sobre sus responsabilidades y había desacuerdos sobre la naturaleza de la nueva fase de desarrollo de la política exterior. Para Coolidge el poder mundial de los Estados Unidos comienza a definirse cuando los estados europeos visualizan el desarrollo y madurez de esta potencia americana que rompió con el pasado en 1898. En la década de 1920 se comienza a estudiar con más profundidad los principios y la política exterior norteamericana tomando en cuenta la base constitucional de la política exterior. La Constitución se elabora en 1787 enfrentando las necesidades inmediatas de un gobierno frente a un mundo difícil y que pudiera representar a trece estados que estaban bajo un régimen de confederación relativamente indefinida. Si bien a las consideraciones de política exterior no se les puede atribuir directamente los principios filosóficos de la constitución, esta se creo como un rechazo por parte del nuevo mundo a la antigua forma de hacer las cosas(3)[3]. Los fines de la política exterior se pueden analizar en dos amplias categorías: como la autoridad del gobierno en asuntos exteriores determinada por sus instituciones, ramas y funcionarios y como se asigna la autoridad entre el gobierno y el pueblo. Es claro que los creadores de la Constitución intentaron darle al gobierno toda la autoridad para conducir los asuntos externos y ocuparse de la defensa común. Los autores establecieron los términos de la lucha por el poder entre el Congreso y el Presidente, de tal manera que el presidente tuviera abrumadora superioridad pero no autoridad final en asuntos exteriores. Cierta clase de autorización del Congreso ha seguido el despliegue por parte del Gobierno de las fuerzas norteamericanas en el exterior. Los presidentes han actuado sin autorización del Congreso para defender vidas y propiedades norteamericanas, Woodrow Wilson armó naves mercantes durante la Primera Guerra Mundial, del mismo modo Roosevelt antes de Pearl Harbour. En general todas las acciones en América Latina fueron sin autorización del congreso y realmente inconstitucionales. Los grandes episodios de la política exterior norteamericana (la Alianza Francesa, la compra de Lousiana, la Doctrina Monroe, el acuerdo Rush-Bagot, el Tratado de Paris en 1898, las Leyes de neutralidad de 1935,1936 y 1937, la Segunda Guerra Mundial, la Doctrina Truman y el Plan Marshall, la decisión coreana y Vietnam)pasan por el reconocimiento de la Constitución. En la Guerra Fría el temor al poder presidencial era legítimo, pero la Constitución articula un equilibrio entre el Congreso y el Poder Ejecutivo. En Política Exterior el Presidente es el conductor pero no puede hacerlo solo por poco tiempo.
Durante la década de 1920 algunos autores como Julios W. Pratt y Arthur P. Whitaker publicaron trabajos que ponían énfasis en la importancia del Oeste y el mantenimiento de  fuerzas armadas tanto en el Este como en el Oeste y del mismo modo la política exterior. Para Pratt EE.UU. se enfrentaba a un “nuevo destino manifiesto”[4] Las ideas de la política exterior de una nación suelen ser pocas pero permanentes. En Estados unidos son también simples pero además complejos: la lógica del interés nacional sostenido en la ocupación y administración de un territorio nuevo. La historia de las alianzas de Estados Unidos nos muestra la complejidad, desde la Alianza Francesa hasta la OTAN, la filosofía de la política exterior fue la manejada por Washington “las alianzas son valiosas solo si sirven para las dos partes”. Hasta la Liga de Naciones no fue necesaria una nueva alianza que requiriera la vinculación de EE.UU. con alguna potencia. La relación costo/ beneficio no justificó ningún compromiso. Recién con la OTAN Estados Unidos asume el rol de potencia mundial permanente y con injerencia en dos hemisferios. Hasta ese momento se manejó la política exterior con algunos principios relativamente permanentes:

1-      Decisión de evitar las alianzas permanentes con potencias extranjeras.
2-      Manejo de los intereses políticos y comerciales sin originar compromisos
3-      No permitir que los conflictos de la “vieja Europa” se inmiscuyan en los problemas americanos.
4-      Consolidar el concepto de Nación Continental.
5-      Buscar algún tipo de desarrollo en Asia.
6-      Establecer algún sistema Orden Internacional

La libertad de acción heredada del pensamiento de George Washington se consolida con el desarrollo económico de Estados Unidos que necesitaba imperiosamente la libertad de los Mares. La Doctrina Monroe fue una respuesta al expansionismo ruso en la costa pacífica y por lo que España e Inglaterra pudiera hacer tras los derrocamientos de los gobiernos europeos en América. Queda claro que en esta doctrina Estados Unidos se considera diferente al Europa y sus intereses.
Los Estados Unidos no fueron parte del sistema internacional entre 1814 y 1915. Vieron  la Primera Guerra Mundial como un episodio europeo y lejano y se inicia un sentimiento honesto de neutralidad. Pero la gran extensión continental y el pequeño imperio que había conformado Estados Unidos lo hacía chocar en los  lindes de la Guerra, por eso era de gran interés un sistema de mantenimiento de la paz luego de finalizada la Primera Guerra Mundial. Para romper la neutralidad, Estados Unidos debía conseguir algo a cambio. Esa fue la posición del Presidente Wilson en los famosos Catorce Puntos, el Tratado de Versalles y la Liga de Naciones, cuando realiza su discurso ante el Senado el 22 de enero de 1917. A partir de ahora, el surgimiento de Estados Unidos como potencia mundial, y sus intereses vitales se van a desarrollar fuera del territorio nacional.


La responsabilidad del Orden Mundial: 1920-1945

“...no entendimos que el  molde que nos había dado, de 1814 a 1914, un siglo de segura retirada del mundo, se había roto irreparablemente.”[5]

Estados Unidos entra brevemente en el escenario mundial, sin embargo le alcanzó para darse cuenta que podía ser influyente en la política europea, y que además internamente no tenía trabas jurídicas que le impidiesen actuar en el plano internacional. La sociedad norteamericana no estaba convencida de la pertinencia de relacionarse con los problemas mundiales.

Para el autor  Ruhl J. Barlett:

“ El fracaso de la Sociedad de Naciones no se debió, como a la mayoría de los norteamericanos se les hizo creer, a supuestas desigualdades del Tratado de Versalles o a los defectos de la Constitución del Pacto. Fracasó debido a las inconstantes limitaciones del liderazgo de los Estados Unidos(...)porque nunca hubo un momento en toda la enorme y creciente escena de la civilización occidental en que las condiciones fueran tan favorables, la oportunidad tan grande y el momento tan correcto y maduro para el establecimiento de un orden mundial como a fines de la Primera Guerra Mundial”[6]

Por el espacio de 45 años, a partir de 1945, la Guerra Fría fue el factor central, el punto de referencia de la política mundial. Sin embargo, hay que retomar la situación de los Estados Unidos entre 1920 y 1939 para comprender el despegue conceptual sobre el rol en la política internacional como potencia, que se acelera con la Segunda Guerra Mundial. La reelección de Wilson en las elecciones presidenciales de 1916 fue por muy poco margen, más como una prueba de gratitud por la neutralidad ante el conflicto que por la aceptación de su gestión. Luego del episodio del Lusitania y el ingreso de los EE.UU. a la guerra, tras ella, el país entró en una crisis de identidad que para algunos autores era comparable a la ocurrida luego de la Guerra de Secesión y el posterior asesinato de Abraham Lincoln.
El país se vuelca a una reacción a todo lo que no fuera americano y se va a manifestar en diversas formas:
1-      Red Scare: el temor a un complot revolucionario similar al ocurrido en Rusia
2-      La posguerra trajo a EE.UU, una oleada de huelgas y manifestaciones reivindicativas de todo tipo.
3-      Una huelga de proporciones, que incluyó a la policía, se produjo en Boston y su Gobernador, Calvin Coolidge reprimió con mano firme, generando prestigio personal.
4-      El RedScare generó una situación psicológicamente compleja: la Espionaje Act. se aplicaba ahora contra cualquier sospechoso.
5-      Las tensiones raciales se agudizan y se reconstituye el Ku Klux Klan por un viajante metodista, William  J. Simmons al que solo podían afiliarse ciudadanos blancos, creyentes, nacidos en el país y devotos de los fundamentos cristianos protestantes.

Todos estos puntos deben haber incidido en las dificultades que Wilson encontró a su retorno de la conferencia de Paris. El problema político interno con repercusiones en la política internacional era la ratificación del Tratado de Versalles. La oposición sostenía que este Tratado era inmiscuir a EE.UU. en la política europea. Wilson hace campaña para que se apoye su gestión, sufre una trombosis, y finalmente pierde la batalla en el Senado. Para Wilson esta circunstancia mermó su prestigio y demostró que tenía mayor capacidad para el manejo de los problemas exteriores que los internos.[7] Se produce la rotación de los partidos en el poder, el terreno en el que se evidenciaron los cambios fue el de la política exterior y las relaciones internacionales. La orientación fue el retorno a la plena libertad de acción, entonces Estados Unidos se desvinculó de los compromisos adquiridos durante la guerra y los tratados posteriores. Se realiza ahora el tratado de Washington de 1922 que tiene su mayor influencia en el área del pacífico y se firma, además un tratado de paz con Alemania. Por otro   lado hay un gran interés en alimentar a la hambrienta Rusia posrevolucionaria enviando grandes cantidades de ayuda humanitaria. Se declaran sin interés en participar en la Sociedad de Naciones. A tres años de los 14 puntos de Wilson EE.UU. se aislaba nuevamente, renunciando al liderazgo internacional planteado por Wilson. Estados Unidos plantea soluciones bilaterales para el tratamiento de la deuda que tenían los países europeos. Entre 1923 y 1926 se realizó este mecanismo con trece naciones europeas. En las elecciones de 1928 los republicanos presentaron la candidatura de Herbert Hoover, una vez más triunfa la postura conservadora, va a ser necesaria una gran crisis económica para que el Partido Demócrata alcance el poder.

El Sistema Internacional y los orígenes de la Guerra Fría.[8]

La Guerra Fría afectó las políticas exteriores de los Estados Unidos, la Unión Soviética y las políticas internas y la diplomacia de la mayoría de las naciones del mundo. Muy pocos países, de hecho, se escaparon de esta circunstancia. Es imprescindible examinar los hechos para comprender la historia internacional de la segunda mitad del siglo XX.
Deberíamos manejar ensayos y documentos referentes a estudios geopolíticos, tecnológicos, estratégicos, los hechos y situaciones de la descolonización y los nacionalismos revolucionarios. De estos estudios se desprende como la distribución global  del poder, las organizaciones sociales y la economía internacional influyeron en la percepción de los intereses de seguridad nacional  de los Estados Unidos y la Unión Soviética respectivamente. La interconexión de las situaciones nacionales e internacionales son una de las características de la Guerra Fría.
En los Estados Unidos había dos puntos de vista con referencia al origen de la Guerra Fría:
1-      La tradicional que adjudicaba a la Unión Soviética el inicio de la Guerra Fría con una política del Kremlin dirigida lentamente al control mundial.
2-      La posición revisionista que interpretaba la posición soviética como de consolidación nacional y la política norteamericana como expansionista.

A pesar de existir un consenso sobre las raíces de la Guerra Fría, las nuevas generaciones de investigadores han enriquecido los conocimientos enfocando más cuidadosamente los aspectos geopolíticos, las estructuras sociales, y el funcionamiento de la economía de los Estados Unidos dentro del sistema capitalista mundial. Por otro lado estudios contemporáneos sobre la Unión Soviética han desacreditado la posición marxista leninista de dominación mundial a través de la revolución mundial proletaria para focalizarla en factores como el tradicional expansionismo ruso, la burocracia que diluía las decisiones de la elite soviética y los sistemas de seguridad y sus requerimientos que hacían que se conformara una exclusiva posición geopolítica.

La segunda Guerra Mundial produjo profundos cambios en el sistema internacional, incluyendo una masiva distribución del poder, poniendo fin a siglos de dominación europea, y configurando, además, la evolución de la Guerra Fría. Los poderes previos a la Segunda Guerra Mundial eran seis importantes potencias: Gran Bretaña, Francia, Alemania, la Unión Soviética, Japón y los Estados Unidos. Al final del conflicto, los Estados Unidos se configuraron como la principal potencia, quedando sus competidores retrasados y sus aliados europeos exhaustos. La Unión Soviética padeció grandes perdidas humanas y materiales y se encontraba como la segunda gran potencia del mundo.
3-      Gran Bretaña:  agotada por seis años de guerra, y con un costo muy alto de sostener la guerra a lo largo de su Imperio se encontraba en el tercer lugar.
4-      Francia: Humillada por la derrota de 1940, profundamente dividida entre resistentes y colaboracionistas con el régimen nazi, dañada su infraestructura por la guerra y sus colonias con la voluntad de emanciparse la hacían quedar fuera del circuito de las grandes potencias.
5-      Alemania: Destruida, ocupada por sus enemigos y previéndose una futura división iba a ser el punto donde se iniciarían las tensiones internacionales.
6-      Japón: Destruido, desmoralizado no salía del choque psicológico que le produjeron las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Estaba ocupado por los Estados Unidos y había perdido su Imperio.

en mi propia mente”, escribió el Senador Arthur Vandenberg de Michigan, algún tiempo después de ocurridos los hechos, “ tomó fuerte forma la convicción de la necesidad de observar mecanismos internacionales de cooperación para la seguridad colectiva y la paz, en la tarde del ataque a Pearl Harbour. Ese día terminó el aislacionismo de un modo realista”[9] El Senador Vanderberg había llegado a la conclusión que el desarrollo de los Estados Unidos para convertirse en una potencia mundial y la creciente interdependencia de las naciones, los avances tecnológicos del Siglo XX, demostraron que la política internacional de los Estados Unidos era obsoleta. Cuando los japoneses demostraron que Estados Unidos no estaba a salvo de un ataque extranjero, incluso este senador aislacionista empezó su conversión. Para describir su nueva postura este senador utilizó la frase “Seguridad Colectiva”, un termino que se había empezado a utilizar en algunos círculos europeos y norteamericanos a lo largo de la década. Los politólogos definen la seguridad colectiva como el sistema de gerenciar los balances de poder ocupando “ la zona media  del espectro en el cual el balance de poder mundial se encuentra en los puntos decisivos y terminales”[10]
Como todo sistema, necesita establecer un sistema de organización, en este caso internacional cuyos miembros se comprometan a resolver controversias a través de la discusión, acuerdos, arbitrajes, o decisiones de tribunales internacionales que incluyan la utilización de acciones diplomáticas,, acciones económicas e incluso acciones militares contra naciones que pongan en peligro la paz mundial. La idea de seguridad colectiva fue aplicada inicialmente por Theodore Roosevelt  en varios pronunciamientos que fueron retomados por Woodrow Wilson posteriormente.
El estado de preparación de las fuerzas armadas entre 1890 y 1930 era limitada por los tratados de desame naval. De Manchuria a Munich hubo una serie de oportunidades en política exterior no aprovechada por Estados Unidos. La alianza que Francia e Inglaterra habían conseguido con Wilson, hubiera sido muy importante para combatir la hora de los totalitarismos europeos, pero Roosevelt y la mentalidad aislacionista del pueblo norteamericano no concebían tal posibilidad. Roosevelt y su gobierno estaban ocupados en la lucha contra la depresión económica surgida en 1929. Sin embargo es el momento en que se inicia la política del Buen Vecino, la liquidación de la mayoría de los episodios coloniales en América Latina y el Caribe, acelerar el proceso de la independencia de las Filipinas y la autonomía de Puerto Rico.
El acuerdo de política exterior más creativo fue el programa de acuerdos comerciales que devolvía a EE.UU. a una posición de comercio libre que cuidaba los intereses nacionales y los vinculaba con la economía mundial. Franklin Roosevelt tenía conciencia del peligro de una guerra general europea y el papel de apoyo que EE.UU. debía darle a las democracias occidentales, pero su preocupación era combatir a la depresión económica y el efectivo manejo político de los aislacionistas, puntos que lo alejan de conducir en la década de 1930 a EE.UU a una posición de liderazgo mundial.
Roosevelt aceptaba la neutralidad como un mal necesario mientras mantenía su atención en los asuntos internos donde tenía votos. Las leyes de neutralidad se basaban en el supuesto de que la venta de municiones a los beligerantes y la insistencia con los derechos de la libertad de los mares para los neutrales en alta mar eran la causa de la entrada de los EE.UU. en la primera Guerra Mundial.. Unos pocos días después de iniciada la Segunda Guerra Mundial, la embajada alemana en Washington informaba:
Por el presente, Roosevelt se cree capaz de mantener a los Estados Unidos fuera de la guerra, fortaleciendo las probabilidades de los aliados de ganar la guerra mediante la exportación ilimitada de armas, equipos militares y materias primas esenciales. Pero si los aliados se vieran amenazados con la derrota, Roosevelt está decidido a ir a la guerra contra Alemania, incluso enfrentando la resistencia en su propio país”[11]

El ataque japonés y la rápida declaración de guerra alemana contra Estados Unidos, fue lo que involucra a los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.
La alianza que había derrotado a Alemania y Japón en una  guerra de casi seis años se rompió en el plazo de unos meses. La situación que se generará entre Estados Unidos y su bloque y la URSS y sus aliados marcará la escena internacional por  medio siglo.
La Segunda Guerra Mundial aceleró y profundizó los cambios en la tecnología militar. Las armas convencionales alcanzaron grandes niveles de destrucción. La capacidad de proyectar el poder militar se desarrolla con la utilización de portaviones y bombarderos estratégicos de gran radio de acción. La bomba atómica magnificó los niveles de destrucción y el temor a un futuro “Pearl Harbour, atómico”[12] comenzó a configurar un futuro escenario de carrera armamentista y posterior equilibrio nuclear. Gran Bretaña, la Unión Soviética y otras potencias tratan de desarrollar planes atómicos militares para alcanzar a  los Estados Unidos. Según Martín J. Sherwin´s los Estados Unidos se dieron cuenta de la importancia de disponer de capacidad atómica con mecanismo diplomático de presión en tiempos de paz y como una formidable herramienta de destrucción en tiempos de guerra. Un creciente número de historiadores europeos coinciden en adjudicar el desarrollo del mundo bipolar y el origen de la Guerra Fría a la carrera por el control de la disuasión nuclear. En síntesis, el sistema internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial se debió a la conjunción de varios factores:[13]
1-      La rivalidad de las Grandes Potencias.
2-      Cambios en la tecnología militar
3-      El conflicto ideológico mundial
4-      La reforma y la reconstrucción del sistema capitalista mundial.
5-      La aparición de movimientos nacionalistas de liberación nacional y la descolonización.
6-      Los sucesos de una región afectan a otras incrementando la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
7-      Carrera armamentista, polarización política en los Estados vinculados a cada bloque.

Los años de las presidencias de Truman y Eisenhower: 1945 – 1960.
Vietnam.
Los estudios secretos que llevó adelante el Pentágono sobre Vietnam, informan que pocos días antes de los acuerdos de Ginebra de 1954, el Consejo de Seguridad Nacional de la administración Eisenhower informaba negativamente Argumentaban que estos acuerdos eran un verdadero desastre para la política exterior de los Estados Unidos y recomienda aproba acciones que prevengan avances del comunismo en Vietnam. En forma explícita este informe sostenía que los Estados Unidos tendrían que ejercer un “un rol directo en los acuerdos de Ginebra”. De acuerdo a estos documentos, en una reunión realizada el 8 de agosto de  1954, se determinó un ambicioso plan de urgencia de ayuda económica y militar , que incluye la sustitución de los consejeros militares franceses por  norteamericanos, al nuevo gobierno   survietnamita de Ngo Dinh Diem. Los objetivos eran: “Mantener un Vietnam del sur amigable y no comunista” y “prevenir una posible victoria comunista a través de las elecciones generales de Vietnam”.
Los acuerdos de Ginebra, determinaron que Vietnam estaría dividido en dos zonas hasta las elecciones previstas para 1956. Además determinaban que la introducción de tropas militares extranjeras estaba prohibida. El Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos había establecido, ya desde 1953, que se debía observar con detenimiento el desarrollo de los planes de expansión comunista en Asia y la ayuda a gobiernos amigos era indispensable. Uno de esos gobiernos era Francia y la región era la Indochina francesa que incluía a Vietnam. La postura era que si Indochina se perdía a manos de los comunistas, la seguridad de los Estados Unidos sería crítica.[14] Tan pronto como el inicio de la Guerra en la Indochina francesa comenzó, Estados Unidos empezó a pensar en diversas formas de intervención. Uno de los factores básicos era la antipatía de los sistemas coloniales europeos, los principios de autodeterminación planteados desde los 14 puntos de Wilson, el convencimiento ahora más claro del poder estadounidense luego de la Segunda Guerra Mundial. Sobretodos estos conceptos estaba el hecho de la derrota de Japón por parte de Estados Unidos y el derecho que se adjudica de establecer una “Pax Americana” en el lejano este asiático y que además impidiese el avance comunista. Se considera una postura lógica que la diplomacia norteamericana pensara que “Francia debe proporcionarnos la ayuda adecuada para lograr implementar nuestras políticas en Indochina, asegurar la paz y la estabilidad en el lejano oriente”[15] El encargado del área del sudeste asiático del Departamento de Estado Mr. A.L. Moffat sostenía que los Estados Unidos debían ver la situación en el sudeste asiático con mayor objetividad que los británicos, los franceses y los holandeses porque ellos “ pueden analizar los problemas sin interese propios, prejuicios, y costos políticos internos” esta posición oculta, sin embargo las causas profundas de la intervención de los Estados Unidos en Vietnam:
  1. Tradicional antipatía al colonialismo europeo.
  2. Creencia de que solo la intervención norteamericana podría construir un mundo mejor.
  3. Una concepción inicial errática sobre Ho Chi Minh, visto como un nacionalista, e incluso un comunista que sin embargo podría serle muy útil a Vietnam.
  4. Las vinculaciones de Ho Chi Minh con el comunismo internacional solo la visualizan al ver la incapacidad francesa de controlar sus colonias indochinas.

Cuando el secretario de Estado Marshall  recibió la información de la Embajada norteamericana en Paris de que Ho Chi Minh tenía conexiones directas con  Moscú, el sentimiento de que la evolución de los problemas coloniales europeos propios del siglo XIX, se presentan ahora complejos y con incidencia internacional en el nuevo orden mundial  post Segunda Guerra Mundial. Toma cuerpo, entonces, la idea de que deben ayudar a Francia a restaurar el orden. Esto se refuerza ,además, con la visión de que el Kremlin deseaba crear una serie de estados comunistas dominados por la política exterior soviética en Indochina. La acción francesa en la península indochina era, entonces, un antídoto para contener la influencia soviética en el área. Los intereses de Estados Unidos en Oriente se remontan tiempo atras cuando en 1945 se enviaron 5.000 marines hacia China del Norte al mando del General Marshall, como representante personal del Presidente Harry Truman. El objetivo era reconciliar las posiciones nacionalistas y comunistas. Los sucesos en Indochina eran importantes, pero para la política exterior de Estados Unidos era de menor interés y requería otro tipo de acciones, más allá de apoyar a los franceses.[16]Los franceses mantenían la visión jacobina de que la “nación era una e indivisible” incluyendo en ese concepto a la Unión Francesa de la cual la Península Indochina era la principal dependencia. Sin embargo el optimismo de los Estados Unidos sobre el control francés de la expansión comunista en el área comienza a dar señales negativas, tal como relata en su informe el Cónsul norteamericano en Saigón:

“Moralmente, los Estados Unidos no pueden participar en el retorno al status de preguerra que los franceses llevan adelante, sin comprometer y destruir los relaciones que los nativos han depositado en nosotros. Tampoco podemos dejar a Francia y a las democracias occidentales sin la influencia de los Estados Unidos”[17]
El 27 de septiembre de 1947 las políticas del Departamento de Estado reenfocan la solución. En definitiva los objetivos de la política exterior de Estados Unidos deberían atender los mecanismos de acción francesa sobre los intereses nacionalistas de los pueblos indochinos. Bajo este principio se acuerda que no se debe proporcionar armas a ambas partes en conflicto, en la realidad esta no ocurrió asi, puesto que si se permite la exportación de armas al Ejército francés.
En marzo de 1948 se produce un levantamiento comunista en Burma. En Malaya, el gobierno y el Partido Comunista se enfrentan. Finalmente Dean Acheson, que en sus escritos sostenía que era inevitable la intervención norteamericana en Asia, en Julio de 1959 afima “es fundamental para la política exterior de Estados Unidos, no permitir ninguna dominación o avance comunista en el Continente Asiático o en  el Sudeste Asiático”
Se podría argumentar, entonces, que las líneas de conflicto habían sido marcadas por los Estados Unidos.  Los informes del Consejo de Seguridad Nacional  establecían que la suma de los conflictos coloniales con los movimientos nacionalistas eran un campo fértil par el desarrollo de las actividades comunistas. Hacia el fin del mes de febrero de 1950, el convencimiento de que los planes comunistas de controlar Asia, habían entrado en una fase de culminación, origina la intervención del Asistente del Departamento de Estado Dean Rusk que afirma que el peligro de dominación comunista se puede determinar por la política subversiva que llevaba adelante China Comunista. En este entorno comienza la actuación fuerte del Senador Joseph Mc Carthy con su campaña de investigación de actividades antinorteamericanas.
Comúnmente se mencionan como los puntos decisivos para el involucrarse en el conflicto vietnamita por parte de los Estados Unidos:
1.      Los militares norteamericanos en Saigón, los funcionarios de la embajado y los agentes de la CIA, mencionaban al Presidente Diem como autoritario,, inflexible y distante.
2.      Entre 1954 y 1958, Vietnam del Norte se había concentrado en su propio desarrollo. Entretanto se había construido en el Sur un esqueleto de organización comunista a partir de la derrota francesa.
3.      Entre 1956 y 1958 comienza una resistencia al régimen de Diem, hasta mayo de 1959 en que se reune el 15 Congreso del partido Comunista y se decide tomar el control del levantamiento.
El gobierno de Vietnam del Sur, estaba sujeto a las presiones cada vez más fuertes de las unidades guerrilleras comunistas que se habían unido para formar el Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur y que popularmente se lo conoce como Vietcong. Este movimiento estaba apoyado por Vietnam del Norte. Había comenzado la segunda guerra de Vietnam. La política exterior de los Estados Unidos se sostenía en los acuerdos realizados luego de la segunda Guerra Mundial que en esencia manifestaba como los objetivos norteamericanos:
1.      Garantizar la soberanía de Laos.
2.      Garantizar la soberanía de Camboya.
3.      Legitimar el nacimiento de Vietnam del Sur

Estudios realizados por el  Pentágono que divide el desarrollo de la Insurgencia en Vietnam del Sur en tres periodos, ya mencionados, pero aclara  que 1959 se inicia el tercer periodo con una escalada de violencia que va a determinar otra postura norteamericana. En enero de 1959, la CIA recibe informes del establecimiento de focos insurgentes en la frontera con Camboya y en el norte. En un informe de la Embajada de Estados Unidos en Saigón informaba sobre la situación de la seguridad interna, 119 asesinatos en cuatro meses. Además el Vietcong comienza a atacar el ejército regular survietnamita. El 8 de julio de 1959 un ataque terrorista mata a dos funcionarios norteamericanos. El frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur se fundó oficialmente el 20 de diciembre de 1960. con una integración estimada por la CIA de 300.000 integrantes.[18]
Berlin
La construcción del Muro de Berlin en 1961 fue el episodio final de una muy larga serie de divisiones de la ciudad iniciada a partir de 1945. En enero de 1944 el recién formado Consejo Consultivo Europeo (EAC), comenzó a trabajar en Londres con los países integrantes de la Gran Alianza: Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética. Los planes eran una vez derrotado el ejército alemán:
1.      Desmovilizar las Fuerzas Armadas.
2.      Desnazificar las instituciones civiles
3.      Colocar las Industrias en producción de infraestructuras civiles.
4.      Crear un régimen civil alemán
5.      Pasar el poder rápidamente a las instituciones civiles alemanas

Sin embargo estos proyectos se enlentecen al opinar el Presidente Franklin Roosevelt sobre estos puntos: “Me disgusta hacer planes sobre un país al que aún no hemos ocupado”[19] Las preocupaciones tenían fundamento, se estaba hablando de una nación que en los últimos 30 años había protagonizado las dos guerras mundiales más violentas y sangrientas de la historia. El Secretario del Tesoro, Henry Morgenthau tenía una postura muy firme que incluía convertir a Alemania en una región campesina, desmantelando las industrias como forma de mantener la paz en Europa.
Este nuevo orden internacional va a dar origen a la Guerra Fría.
En 1978 Henry Kissinger y Walter Laqueur reflexionaban sobre la situación de la posguerra y coincidían en que muy poca gente pensaba que ocurriría en la situación posterior a la Segunda Guerra Mundial, quizá el único, según Kissinger, fuera Chuchill. En realidad la planificación de la política exterior norteamericana estaba impregnada de un profundo idealismo e inocencia en un mundo nuevo. La información abierta al público en los últimos años permiten analizar con más profundidad los hechos que muestran la preocupación de los Estados Unidos por la seguridad nacional en el mundo de posguerra. Numerosos indicadores como las bases en el exterior, los derechos de navegación aérea y construir una zona de influencia en América Latina, muestran la aplicación del desarrollo tecnológico y las experiencias geoestratégicas al campo de la Seguridad Nacional. Se pensaba que un balance de poder en Eurasia era fundamental para la Seguridad Nacional. En realidad, los militares norteamericanos comienzan a pensar en la Seguridad Nacional de posguerra en 1943. Se elabora un plan que construía una frontera estratégica que frustrara a cualquier atacante al territorio nacional. Este plan fue analizado y diagramado por Roosevelt a comienzos de 1944.
Sucesos importantes del periodo.
12 de abril de 1945
 Fallece Franklin Roosevelt
08 de mayo de 1945
Termina la Guerra en Europa
06 de agosto de 1945
Bomba atómica sobre Hiroshima
25 de junio de 1950
Tropas norcoreanas invaden Corea del Sur.
1 de noviembre de 1950
Explosión de Bomba de Hidrogeno
4 de noviembre de 1952
Electo Eisenhower como Presidente.
5 de marzo de 1953
Fallece Stalin
27 de Julio de 1953
Armisticio en Corea
18 al 23 de julio de 1955
Encuentro en Ginebra
23 de octubre de1956
Levantamiento húngaro
29 de octubre de 1956
Invasión de Suez
6 de noviembre de 1956
Reelección de Eisenhower
1 de enero de 1959
Fidel Castro toma el poder en Cuba
15 al 27 de septiembre de 1959
Nikita Khruschev en Estados Unidos.
8 de noviembre de 1960
Electo Kennedy como Presidente


La Ruptura

La ruptura no fue sin embargo inmediata ni inevitable. Roosevelt había articulado en la Conferencia de Yalta un mundo en el que las dos superpotencias que surgían de la guerra, los EE.UU. y la URSS, pudiera colaborar pese a representar sistemas económicos, políticos e ideológicos  diferentes. La URSS necesitaba la cooperación de las otras grandes potencias para reconstruir su país y contaba con la colaboración norteamericana para el tema aleman.
Además, el espíritu general de los pueblos europeos era de un profundo anhelo de renovación y justicia social. El triunfo de los laboristas de Atlee en el Reino Unido y el que los comunistas obtuvieran más del 25% de los votos en Francia e Italia o el 38% en Checoslovaquia mostraban a las claras la popularidad de las fuerzas de izquierda que en las zonas ocupadas por los nazis habían llevado el peso de la resistencia.
Las potencias vencedoras mantuvieron también por poco tiempo diversas acciones comunes: los procesos en el Tribunal de Nuremberg que significaron el juicio y condena de los altos dignatarios nazis acusados de crímenes contra la humanidad o los Tratados de Paz de París firmados en 1947 con los antiguos aliados de Alemania e Italia son ejemplos de ello.

1946

El ambiente enrarecido que ya se había empezado a respirar en la Conferencia de Postdam terminó por aflorar claramente en 1946.
En enero se produjo un primer encontronazo en la ONU cuando la delegación iraní protestó por la prolongación de la ocupación soviética de sus provincias septentrionales, continuación que violaba un acuerdo firmado por los países aliados durante la guerra. La dura reacción norteamericana consiguió que la URSS se retirara a los pocos meses.
En febrero, además de descubrirse una red de espías soviéticos en Canadá, Stalin pronunció un duro discurso en Moscú en el que no dudó en afirmar que el capitalismo y el comunismo eran "incompatibles" y que la URSS debía prepararse para un período de rearme.
Dos semanas después, George Kennan, experto en asuntos soviéticos del Departamento de Estado norteamericano, envió un telegrama a Washington. Este telegrama de dieciséis páginas contenía un análisis claro: la Unión Soviética era un estado hostil a Occidente y que continuaría con su política expansionista.
El 5 de marzo de 1946,Churchill, visitó los EE.UU. y pronunció un célebre discurso en la universidad de Fulton, en el estado de Missouri. El veterano político británico consagró la expresión "telón de acero” para referirse a la frontera que separaba a la Europa dominada por el ejército soviético del resto.
Como una copia al telegrama de Kennan, el embajador soviético en Washington, Nikolai Novikov, envió también un largo telegrama a Moscú en septiembre. En él afirmaba que los EE.UU. buscaban dominar el mundo y estaban preparando una guerra para ello. Los telegramas de los enviados diplomáticos eran una buena prueba del creciente deterioro de las relaciones entre los antiguos aliados.
El año 1946 supuso el fin del entendimiento entre los aliados. Aunque los partidos comunistas occidentales participaban aún en gabinetes de coalición en países como Francia y como Italia, una guerra civil enfrentaban a comunistas y conservadores en Grecia y la tensión entre las administraciones de ocupación occidentales y soviética en Alemania era creciente.

1947

El año 1947 marca el fin definitivo de la antigua alianza. En un Europa en la que la reconstrucción no ha comenzado aún, el hambre y el descontento social son el contexto en el que crecía la desconfianza. Mientras los países occidentales desconfían del expansionismo soviético en las zonas donde el Ejército Rojo se ha asentado, los soviéticos se quejan de que los occidentales no envían a la URSS la parte correspondiente de las reparaciones que debían extraerse en sus zonas de ocupación, dificultando la recuperación de una URSS en ruinas.
El año se inició con una clara violación soviética de los acuerdos de Yalta en lo referido a Polonia. Las elecciones se celebraron en enero tuvieron lugar en un ambiente de falta de libertad y arbitrariedad que permitió el triunfo de los candidatos comunistas.
La Doctrina Truman
En febrero de 1947 una alarmante nota del gobierno británico llegó a Washington. En ella se informaba al Presidente Harry Truman y a su Secretario de Estado, George Marshall de que el gobierno de Londres era incapaz de continuar apoyando al gobierno conservador de Atenas en su lucha contra las guerrillas comunistas griegas. También comunicaba que la nota que Gran Bretaña era incapaz de seguir ayudando financieramente a Turquía.
Los norteamericanos reaccionaron vivamente a esta nueva amenaza. Conscientes de que las zonas bajo dominio soviético eran "irrecuperables", optan por implicarse activamente en la defensa del sur y del oeste del continente. En un discurso pronunciado el 12 de marzo en el Congreso, Truman no solo demandó la aprobación de una ayuda de 400 millones de dólares para Grecia y Turquía, sino que se sentó una verdadera doctrina de política exterior, la Doctrina Truman. Afirmando que EE.UU. ayudaría a cualquier gobierno que hiciera frente a la amenaza comunista, el presidente norteamericano proclama la voluntad de su país de aplicar una política de contención del comunismo ("containment").
El Plan Marshall
Esta medida no era, sin embargo, suficiente. Para contener al comunismo era necesario poner las condiciones económicos que impidieran su expansión. Así, el 5 de junio de 1947 en un discurso en la universidad de Harvard, el secretario de estado, anunció el Programa de Recuperación Europea (European Recovery Program), conocido popularmente como el Plan Marshall.
Se trataba de un masivo programa de generosa ayuda económica para Europa. Aunque el Plan servía claramente a los intereses diplomáticos y de potencia de EE.UU., lo que Churchill calificó, quizá exageradamente, como "el acto menos sórdido de la historia", supuso una extraordinaria inyección de ayuda económica que permitió la acelerada recuperación de Europa occidental.
Washington ofreció la ayuda a todos los países europeos, aunque determinó que para recibirla era necesario crear mecanismos de colaboración económica entre los beneficiarios. Este hecho precipitó la negativa de Stalin a aceptar el Plan, forzando a los países que habían caído bajo su esfera de influencia a rechazar la ayuda. El Plan vino a dividir a Europa en dos: la occidental que va a iniciar un rápido crecimiento económico y la oriental, sometida a la URSS, y que va a tener grandes dificultades de desarrollo. La excepción a esta regla fue la España franquista, a la que se negó la ayuda por el carácter fascista de su régimen político.
A la vez que EE.UU. lanzaba estaba masiva operación de ayuda, la administración de Truman creó los instrumentos institucionales de la guerra fría al aprobar en julio de 1947 la Ley de Seguridad Nacional por la que se creaban la CIA y el Consejo de Seguridad Nacional.[20]
El 25 de junio de 1950, provisto de armas soviéticas y actuando con la aprobación de Stalin, el ejército norcoreano invadió Corea del Sur. El Presidente Truman inmediatamente obtuvo el compromiso de las Naciones Unidas de defender Corea del Sur, y se enviaron al frente de batalla tropas estadounidenses a las cuales posteriormente se les unieron contingentes de Inglaterra, Turquía, Australia, Francia y las Filipinas. Para septiembre de 1950 los norcoreanos habían conquistado la mayor parte de Corea del Sur. Las fuerzas de la ONU estaban concentradas en un área en Pusan, en el extremo meridional de la península coreana. Entonces el General Douglas MacArthur llevó a cabo un intrépido desembarco anfibio en Inchón, en Corea Central. El ejército norcoreano fue flanqueado y destrozado, y las fuerzas de MacArthur barrieron el norte hacia el Río Yalu, la frontera entre Corea del Norte y la República Popular China. No obstante, en noviembre las tropas chinas contraatacaron y obligaron al ejército de la ONU a retirarse hacia el sur del paralelo 38 (la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur). MacArthur estaba a favor de lanzar ataques aéreos y marítimos contra China, pero el Presidente Truman creyó que semejante estrategia conduciría a una expansión del conflicto, y el 11 de abril de 1951 relevó a MacArthur del mando de las fuerzas armadas. Las pláticas de paz comenzaron tres meses después, pero la actividad bélica continuó hasta junio de 1953, y el arreglo final no logró unificar a Corea.
Frustrados por el estancamiento de la situación coreana y enojados por las tomas de poder comunistas en Europa oriental y China, muchos estadounidenses empezaron a buscar a "los responsables" y acabaron por creer que también en su gobierno podrían haberse infiltrado conspiradores comunistas que luchaban por socavar la democracia como sistema político. En su mayor parte estas sospechas carecían de fundamento, pero el recelo público se despertó cuando algunos individuos acusados de ser agentes soviéticos fueron procesados en juicios escandalosos. Joseph McCarthy, senador republicano, aseguró que la Secretaría de Estado y el ejército estaban repletos de comunistas. Las sensacionalistas investigaciones de McCarthy no descrubrieron subversivos, pero sus acusaciones y calumnias destuyeron la carrera de algunos diplomáticos. En 1954, en el curso de las trasmisiones por televisión nacional, McCarthy fue denunciado como farsante y más tarde censurado por el senado. La tolerancia de la disidencia política es una de las tradiciones más fundamentales y esenciales de Estados Unidos. La era de McCarthy, la aprobación de las Leyes sobre Extranjeros y Sedición de 1798, y los excesos del Susto Rojo de 1919-1920, constituyeron graves desvíos de esta tradición.

Conclusiones hasta este punto del trabajo:
·         El Concepto de excepcionalidad en la Política Exterior de los Estados Unidos es determinante en su evolución hacia una posición de dominio mundial.
·         Los intentos de romper la cultura aislacionista se inician con fuerza a partir de la Guerra con España en 1898. Aunque con ciertas fluctuaciones.
·         El Presidente Roosevelt arma un complejo entramado de ideas internacionales que a su sucesor inmediato le costo continuar.
·         La decadencia de la vieja Europa para mantener sus ideales de liberalismo capitalista y su expansión imperial.
·         El gran poder intelectual y formativo de los inmigrantes dentro del Territorio norteamericano que potencia el concepto de destino manifiesto.



  
Bibliografía.

Brewster C. Denny. Sistema de Gobierno y Política Exterior de los Estados Unidos. Grupo Editor Latinoamericano. Colección Estudios Internacionales. Buenos Aires 1986.

John Breman, Robert H. Bremner and David Brody. Twentieth.Century American Foreign Policy.Ohio State University Press. U.S.A. 1971.

Giuliano Procacci. Historia General del Siglo XX. Crítica. Barcelona. 2001.

David S. Painter and Melvyn P. Leffler. Origins of the Cold War. Introduction: The International System and the Origins of the Cold War.P. 1-52.

Michael Hogan, Ed. America in the World: The Historiography of American Foreing Relations since 1941. Cambridge University Press. 1995 P.7 –91.

Claudio González Chiaramonte. Estados Unidos durante la Guerra Fría: política exterior, sociedad y cultura. Notas del curso dictado en la FHCE, Montevideo. Mayo-Junio 2005.

Neil Sheehan, E.W.Kenworthy and Fox Butterfield. The Pentagon Papers. Bantam Books. Chicago, July 1971.

Ann Tusa. The Last Division.Addison Wesley.Great Britain. 1997



[1] Twentieth-Century American Foreing PolicyEdited by John BraemanOhio State Universite Press Pp.1-119.
[2]  The Changing Interpretative Structure of American Foreign PolicyCharles E. Neu. Op.Cit. Pag. 2
[3] Sistema de Gobierno y Política Exterior de los Estados Unidos Brewster C.,Denny. Grupo Editor Latinoamericano1986 Buenos Aires.
[4]  Twentieth-Century American Foreign Policy.Charles E. Neu. Pag.10
[5] Acheson, This Vast Realm,p. 29
[6] La responsabilidad permanente: 1929-1945.Brewster C. Denny p. 70.Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires 1985
[7] Historia General del Siglo XX. De la Primera Guerra Mundial a la Gran Depresión.Giuliano Procacci.P.26-41. Critica. Barcelona.2001.
[8] The American Conception of National Security and the beginnigs of the Cold War, 1945-48.Melvyn P. Leffler.The American Historical Review, 89(april 1984) P. 346-81
[9]  The United States and the failure of Collective Security in the 1930s. Manfred Jonas.Twentieth-Century American Foreing Policy.P.241. Arthur H. Vandenberg, Jr., ed.(with Joe Alex Morris), The Private Papers of Seanator Vanderberg(Boston,1952)P.1
[10] Inis L. Claude,Jr., Power and International Relations(New York, 1964) p.94.
[11] Documentos sobre la política exterior alemana,1918-45. Serie D Washington D.C., 1949-62, telegrama de Hans Thomsen a Berlin, 12 de setiembre de 1939, 8 como se cita en Joseph Lash,Roosevel and Churchill,1939-1941(Nueva York, W.W. Norton 1976). Tomado de La responsabilidad Permanente: 1920-1945. Op.cit. P. 74.
[12] The International System and the Origins of the Cold War.Melvyn P. Leffler and David Painter.Introduction.P.5
[13] The International System and the Origins of the Cold War.Melvyn P. Lefller y David S. Painter P.12.
[14] The Pentágono Papers.Neil Sheehan, Hendrick Smith. E.W. Kenworthy and Fox Butterfield.Bantam Book. Chicago, Illinois. July 1971.P.1-11.
[15] The Origins of  The Vietnam War.Anthony Short..Longman Inc. New York.1989.Chapter 2. P. 62.
[16] Op.Cit. Chapter 2.P.66
[17] FRUS 1947.Vol. VI pp. 141-142.
[18] The Pentágono Papers.Neil Sheehan, Hendrick Smith. E.W. Kenworthy and Fox Butterfield.Bantam Book. Chicago, Illinois. July 1971.P.76-77.

[19] The Last División. A history of Berlin 1945-1989.Ann Tusa Addison-WesleyPublishing Company.1997
[20] http::// historiasiglo20.org/guerrafria.

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