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martes, 27 de enero de 2026

Historia economica del Uruguay. Unidad 1 consolidada.

Historia económica del Uruguay: 1870 a la actualidad

Capítulo 1 – Las escuelas del pensamiento económico y su proyección en el Uruguay





Curso: Historia económica del Uruguay: 1870 a la actualidad
Nivel: Universitario/ Preuniversitario.
Autor: Prof. Miguel Lagrotta


Introducción general

La Historia Económica constituye un campo de estudio fundamental para comprender los procesos de largo plazo que modelan a las sociedades. No se limita a la descripción de variables económicas —producción, comercio, precios o ingresos— sino que analiza la relación entre las ideas económicas, las estructuras sociales, las decisiones políticas y los contextos históricos concretos. En este sentido, el estudio de las escuelas del pensamiento económico resulta clave, ya que cada una de ellas ofrece interpretaciones particulares sobre el funcionamiento de la economía, el rol del Estado, el mercado y los actores sociales.

En el caso del Uruguay, desde la consolidación del Estado nacional en la segunda mitad del siglo XIX hasta la actualidad, los distintos modelos de desarrollo estuvieron fuertemente influidos por corrientes teóricas surgidas en Europa y, posteriormente, en América Latina. Liberalismo, intervencionismo estatal, keynesianismo, estructuralismo y enfoques neoliberales no solo fueron debates académicos, sino que se tradujeron en políticas públicas concretas, con impactos profundos sobre el crecimiento, la distribución del ingreso y la cohesión social.

Este capítulo propone un recorrido integrado por las principales escuelas del pensamiento económico, contextualizándolas históricamente y vinculándolas de forma directa con la experiencia uruguaya desde 1870. El objetivo es que el estudiante comprenda cómo las ideas económicas influyen en los modelos de desarrollo y cómo el Uruguay adoptó, adaptó o resistió dichas corrientes a lo largo de su historia.


1. Mercantilismo y antecedentes del pensamiento económico moderno

El mercantilismo, dominante entre los siglos XVI y XVIII, fue una doctrina económica asociada al surgimiento de los Estados modernos europeos. Su eje central era la acumulación de metales preciosos, el superávit comercial y la fuerte intervención estatal en la economía. El comercio exterior, las colonias y la regulación de los flujos económicos eran considerados instrumentos de poder nacional.

Si bien el mercantilismo antecede cronológicamente al período de estudio de este curso, su legado resulta relevante para comprender la inserción dependiente de los territorios coloniales en el comercio internacional. En el Río de la Plata, la economía colonial estuvo organizada en función de las necesidades metropolitanas, con escaso desarrollo industrial y fuerte control externo. Esta estructura condicionó las bases económicas del Uruguay independiente y explica, en parte, su posterior especialización agroexportadora.


2. La fisiocracia y la centralidad de la tierra

La fisiocracia, desarrollada en la Francia del siglo XVIII por autores como François Quesnay, sostuvo que la tierra era la única fuente genuina de riqueza. La actividad agrícola ocupaba un lugar central, mientras que el comercio y la industria eran considerados sectores estériles.

Esta concepción resulta particularmente útil para analizar economías primario-exportadoras como la uruguaya del siglo XIX. Tras la independencia y especialmente desde 1870, el país se consolidó como productor de bienes agropecuarios —carne, lana y posteriormente cereales— destinados al mercado internacional. La valorización de la tierra, la concentración de la propiedad rural y el peso del sector ganadero reflejan una estructura económica compatible con ciertos supuestos fisiocráticos, aunque integrada ya en un sistema capitalista moderno.


3. Liberalismo clásico: Adam Smith y David Ricardo

El liberalismo económico clásico, formulado a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, tuvo en Adam Smith y David Ricardo a sus principales exponentes. Smith defendió la libertad de mercado, la división del trabajo y la competencia como motores del crecimiento económico, mientras que Ricardo desarrolló la teoría de las ventajas comparativas, justificando el comercio internacional como beneficio mutuo entre naciones.

En el Uruguay, estas ideas influyeron decisivamente en el modelo agroexportador consolidado entre 1870 y la Primera Guerra Mundial. La apertura comercial, la atracción de capitales extranjeros —especialmente británicos— y la especialización productiva se apoyaron en la lógica ricardiana de las ventajas comparativas. El Estado cumplió un rol limitado, centrado en garantizar el orden, la propiedad privada y la infraestructura básica.

Este período coincidió con un fuerte crecimiento económico, pero también con una elevada dependencia externa y una marcada desigualdad social, aspectos que posteriormente darían lugar a críticas y revisiones del modelo liberal clásico.


4. Marxismo y crítica al capitalismo

Karl Marx desarrolló, a mediados del siglo XIX, una crítica radical al capitalismo, centrada en las relaciones de producción, la explotación del trabajo y la acumulación del capital. Su análisis histórico propuso una interpretación materialista de la sociedad, donde los conflictos de clase explican el cambio social.

En el Uruguay, el marxismo influyó principalmente a través del movimiento obrero, los sindicatos y los partidos de izquierda, especialmente desde comienzos del siglo XX. Si bien no se tradujo en un modelo económico estatal marxista, sí aportó categorías de análisis fundamentales para comprender la cuestión social, la desigual distribución de la riqueza y los conflictos laborales, particularmente durante el proceso de industrialización y urbanización.


5. Neoclásicos y el equilibrio de mercado

A fines del siglo XIX surgió la escuela neoclásica, que puso el énfasis en el análisis marginal, el equilibrio de mercado y el comportamiento racional de los agentes económicos. Autores como Alfred Marshall consolidaron un enfoque más formal y matemático de la economía.

En el Uruguay, este enfoque influyó en la formación académica de economistas y en ciertas políticas orientadas a la estabilidad monetaria y fiscal. Sin embargo, su aplicación práctica fue limitada en un contexto de recurrentes crisis externas y fuertes tensiones sociales, que exigían un mayor grado de intervención estatal.


6. Keynesianismo y el rol del Estado

La crisis de 1929 marcó un punto de inflexión en la historia económica mundial. John Maynard Keynes cuestionó la capacidad autorreguladora de los mercados y defendió la intervención del Estado para sostener el empleo y la demanda agregada.

En el Uruguay, las ideas keynesianas encontraron un terreno fértil, especialmente durante el batllismo y el proceso de construcción del Estado de bienestar. La expansión del gasto público, las políticas sociales, la protección del mercado interno y la industrialización por sustitución de importaciones reflejaron una aplicación pragmática de estos principios, adaptados a la realidad local.


7. Estructuralismo y pensamiento económico latinoamericano

Desde mediados del siglo XX, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), con Raúl Prebisch como figura central, desarrolló el enfoque estructuralista. Este planteó la existencia de una estructura centro-periferia, donde los países exportadores de materias primas enfrentaban un deterioro de los términos de intercambio.

El Uruguay incorporó muchas de estas ideas en sus estrategias de desarrollo, promoviendo la industrialización, la diversificación productiva y un mayor rol del Estado. No obstante, las limitaciones del mercado interno y la restricción externa condicionaron los resultados del modelo.


Línea de tiempo conceptual (síntesis)

  • Siglos XVI–XVIII: Mercantilismo
  • Siglo XVIII: Fisiocracia
  • Siglo XIX: Liberalismo clásico y marxismo
  • Fines del XIX–XX: Neoclásicos
  • Década de 1930: Keynesianismo
  • Décadas de 1950–1970: Estructuralismo latinoamericano


Conclusión

El recorrido por las principales escuelas del pensamiento económico permite comprender que los modelos de desarrollo no surgen de manera espontánea, sino que responden a marcos teóricos, contextos históricos y disputas políticas. En el Uruguay, desde 1870 hasta la actualidad, estas corrientes influyeron de forma decisiva en la definición de políticas económicas, en la configuración del Estado y en la estructura social.

Este capítulo sienta las bases conceptuales para el análisis histórico que se desarrollará en los siguientes módulos del curso, permitiendo al estudiante abordar la evolución económica del Uruguay con herramientas teóricas sólidas y una perspectiva crítica.


Bibliografía básica (APA)

Keynes, J. M. (1936). The General Theory of Employment, Interest and Money. Londres: Macmillan.

Marx, K. (1867). El capital. Hamburgo: Otto Meissner.

Prebisch, R. (1950). El desarrollo económico de América Latina y algunos de sus principales problemas. CEPAL.

Smith, A. (1776). An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. Londres.

Williamson, J. (1990). What Washington Means by Policy Reform. Institute for International Economics.

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