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martes, 27 de enero de 2026

Liberalismo y Marxismo. Debate. Unidad 1.

Liberalismo y marxismo: el gran debate del siglo XIX






Durante el siglo XIX, la expansión del capitalismo industrial dio lugar a uno de los debates intelectuales, políticos y sociales más profundos de la historia moderna: el enfrentamiento entre el liberalismo económico y político, heredero de la economía clásica, y las diversas corrientes del socialismo y el marxismo. Este debate no solo fue teórico, sino que expresó conflictos reales derivados de la industrialización, la urbanización acelerada y la consolidación de nuevas relaciones de clase.

Mientras el liberalismo defendía la libertad individual, la propiedad privada y el mercado como mecanismos de progreso, el marxismo y sus antecedentes denunciaron la explotación, la desigualdad estructural y la alienación del trabajo. En el centro del debate se encuentran conceptos como capitalismo, clase social, trabajo, valor y Estado.

I. Liberalismo económico y político: individuo, mercado y propiedad


El liberalismo surge como una doctrina política y económica asociada al ascenso de la burguesía y a la consolidación del capitalismo. En lo político, defiende el constitucionalismo, el Estado de derecho, las libertades civiles y la limitación del poder estatal. En lo económico, promueve la propiedad privada, la libre competencia y el mercado como regulador central de la vida económica.

Para los liberales clásicos, el capitalismo es un sistema basado en intercambios voluntarios entre individuos jurídicamente libres. Adam Smith sostenía que la búsqueda del interés individual, canalizada por la competencia, tiende a generar beneficios colectivos (Smith, 1776/2007). John Stuart Mill, aunque más crítico, seguía considerando al mercado como el mecanismo más eficiente de asignación de recursos, siempre que se corrigieran sus excesos mediante reformas institucionales (Mill, 1848/2006).

Desde esta perspectiva, la desigualdad es vista como un resultado inevitable —e incluso funcional— del esfuerzo diferencial, la innovación y el ahorro. El conflicto social no es estructural, sino circunstancial, y puede resolverse mediante reformas graduales.

II. Socialismo utópico: crítica moral al capitalismo


Antes de Marx, el socialismo se expresó principalmente como una crítica ética y moral al capitalismo industrial. Los llamados socialistas utópicos denunciaron las condiciones de vida de la clase obrera, pero no desarrollaron una teoría sistemática del funcionamiento del capitalismo.

Robert Owen (1771–1858) fue uno de los casos más significativos. Empresario industrial galés, Owen implementó mejoras laborales en sus fábricas de New Lanark, reduciendo jornadas, prohibiendo el trabajo infantil y promoviendo la educación. Owen sostenía que el carácter humano era producto del entorno social y que, modificando las condiciones materiales, era posible crear una sociedad armoniosa.

Otros pensadores como Charles Fourier y Henri de Saint-Simon imaginaron comunidades cooperativas y sociedades organizadas racionalmente. Sin embargo, Marx y Engels criticarían a estos autores por no comprender las leyes internas del capitalismo ni el carácter histórico de la lucha de clases (Marx & Engels, 1848/2008).

III. Anarquismo: Estado, autoridad y emancipación


El anarquismo comparte con el marxismo la crítica al capitalismo, pero se diferencia profundamente en su visión del Estado y del poder. Pensadores como Pierre-Joseph Proudhon y Mijaíl Bakunin consideraban que toda forma de autoridad estatal era opresiva.

Proudhon es célebre por su afirmación “la propiedad es un robo”, con la que denunciaba la apropiación privada del trabajo ajeno. Bakunin, por su parte, rechazaba cualquier forma de dictadura del proletariado, anticipando tensiones que se manifestarían en la Primera Internacional.

Para los anarquistas, la emancipación debía ser inmediata y basada en la acción directa, las asociaciones libres y el federalismo, sin pasar por una etapa de Estado socialista.

IV. Marx y Engels: crítica científica del capitalismo


Karl Marx (1818–1883) y Friedrich Engels (1820–1895) elaboraron la crítica más influyente y sistemática del liberalismo y del capitalismo. En El manifiesto comunista (1848), definieron la historia como la historia de la lucha de clases, ubicando al conflicto entre burguesía y proletariado en el centro del capitalismo industrial.

Para el marxismo, el capitalismo no es un sistema de intercambios libres, sino un modo de producción basado en la explotación del trabajo asalariado. El trabajador vende su fuerza de trabajo, pero el valor que produce es mayor que el salario que recibe. Esta diferencia es la plusvalía, fuente del beneficio capitalista (Marx, 1867/2002).

Marx redefine el capitalismo como un sistema histórico transitorio, caracterizado por la propiedad privada de los medios de producción, la división de clases y la subordinación del trabajo al capital. La lucha de clases no es un accidente, sino el motor del cambio histórico.

V. Capitalismo: definición comparada


Para el liberalismo, el capitalismo es un sistema de libertad económica, innovación y progreso, donde individuos racionales intercambian bienes en mercados competitivos. Para el marxismo, es un sistema de dominación estructural, donde una clase se apropia del trabajo excedente de otra.

Mientras los liberales enfatizan la eficiencia y el crecimiento, los marxistas destacan la desigualdad, la alienación y las crisis recurrentes. Estas visiones opuestas marcarán los debates políticos del siglo XX y tendrán una influencia decisiva en América Latina y el Uruguay.

Conclusión


El debate entre liberalismo y marxismo no es solo una controversia teórica, sino una disputa sobre el sentido del desarrollo, la justicia social y el rol del Estado. Sus conceptos fundamentales —mercado, clase, trabajo y poder— siguen estructurando el análisis de las sociedades contemporáneas, demostrando la vigencia de un conflicto nacido al calor del capitalismo industrial.

Bibliografía


Marx, K. (2002). El capital, tomo I. México: FCE.
Marx, K., & Engels, F. (2008). Manifiesto del Partido Comunista. Madrid: Alianza.
Mill, J. S. (2006). Principios de economía política. México: FCE.
Smith, A. (2007). La riqueza de las naciones. Madrid: Alianza.
Owen, R. (1991). A New View of Society. London: Penguin.

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