La economía y la consolidación nacional tras la Guerra Grande. 1850-1890
El período que se abre en torno a 1860 marca un punto de inflexión decisivo en la historia económica del Uruguay. Superada la Guerra Grande (1839–1851), el Estado oriental inicia un lento pero sostenido proceso de consolidación institucional, en un contexto aún atravesado por la fragilidad política, la dependencia externa y la violencia rural.
Los tratados de 1851, firmados al cierre del conflicto, garantizaron la independencia formal del Uruguay, pero también consolidaron una estructura económica subordinada a los intereses comerciales y financieros de las potencias regionales y extra–regionales. Brasil y Gran Bretaña emergieron como actores centrales en el comercio, las finanzas y los servicios estratégicos.
Desde el punto de vista económico, la prioridad fue restablecer la producción ganadera, reorganizar la propiedad de la tierra y asegurar la circulación comercial, especialmente a través del puerto de Montevideo.
1860: un año clave en la reorganización económica
El año 1860 suele ser señalado por la historiografía como un punto de arranque del Uruguay moderno. No se trata de una ruptura abrupta, sino de la convergencia de varios procesos:.
Pacificación relativa del territorio, lo que permitió el reordenamiento jurídico de la propiedad rural con la consecuente expansión del comercio exterior. La consecuencia directa fue el inicio de una modernización productiva dependiente del capital extranjero
A partir de esta década, el país se inserta con mayor claridad en la división internacional del trabajo, como exportador de materias primas agropecuarias e importador de manufacturas y capital.
De las vaquerías a la estancia–empresa
Durante gran parte del siglo XIX, la economía rural uruguaya se había basado en las vaquerías: explotación extensiva del ganado cimarrón, orientada principalmente a la obtención de cueros. Este modelo, de bajo costo y escasa inversión, fue perdiendo vigencia a medida que se agotaban los rodeos libres y se afirmaba la propiedad privada de la tierra.
El tránsito hacia la estancia cimarrona y, posteriormente, hacia la estancia–empresa, implicó cambios profundos:
- Alambramiento de los campos
- Introducción de razas mejoradas
- Organización del trabajo rural asalariado
- Producción orientada al mercado externo
Este proceso supuso una racionalización capitalista del agro, aunque manteniendo una fuerte concentración de la tierra y una estructura social jerárquica.
La Revolución Lanar
Uno de los fenómenos más relevantes del período fue la llamada Revolución Lanar. Desde mediados del siglo XIX, la cría de ovejas se expandió rápidamente, impulsada por la fuerte demanda internacional de lana, en particular desde Gran Bretaña.
Las ventajas del ovino eran claras:
- Requería menor inversión inicial
- Se adaptaba bien a campos medianos
- Generaba ingresos más rápidos que el ganado vacuno
Sin embargo, la Revolución Lanar también tuvo consecuencias sociales profundas: aceleró el alambramiento, desplazó a sectores rurales tradicionales y contribuyó a la formación de un proletariado rural sin tierra.
Inmigración europea y transformación social
Entre 1860 y 1890, Uruguay recibió un flujo constante de inmigrantes europeos, principalmente españoles e italianos. Este fenómeno estuvo estrechamente ligado a la expansión económica y a la demanda de mano de obra.
Los inmigrantes se insertaron:
- En el medio urbano, como artesanos, comerciantes y obreros
- En el medio rural, como peones, arrendatarios y pequeños productores
La inmigración contribuyó a:
- La urbanización acelerada de Montevideo
- La diversificación de actividades económicas
- La emergencia de nuevas formas de sociabilidad y organización laboral
Bancos, orismo y cursismo
El desarrollo del comercio y la producción exigió la creación de un sistema financiero moderno. En este contexto surgieron los primeros bancos privados, entre ellos el Banco Comercial, que jugaron un papel clave en el crédito, el comercio exterior y la intermediación financiera.
Durante este período se desarrolló el debate entre:
- Orismo: defensa de la moneda metálica (oro) como base del sistema monetario
- Cursismo: aceptación del papel moneda y del crédito bancario
La tensión entre ambas posturas reflejaba un dilema estructural: estabilidad monetaria versus expansión económica basada en el crédito.
La crisis de 1868
La crisis de 1868 puso en evidencia las debilidades del sistema financiero y la dependencia del crédito externo. La combinación de:
- Emisión excesiva de papel moneda
- Caída de los precios internacionales
- Endeudamiento privado
derivó en quiebras bancarias, retracción del crédito y una fuerte inestabilidad económica, que afectó tanto al sector urbano como al rural.
8. El ferrocarril y las inversiones británicas
La expansión del ferrocarril fue uno de los símbolos más visibles de la modernización. El Ferrocarril Central del Uruguay, de capital mayoritariamente británico, articuló el interior productivo con el puerto de Montevideo.
Las inversiones británicas se concentraron en:
- Ferrocarriles
- Puertos
- Servicios urbanos (tranvías, gas, agua)
- Banca y seguros
Si bien estas inversiones modernizaron la infraestructura, también reforzaron un modelo dependiente, donde los servicios estratégicos quedaban en manos extranjeras.
La crisis de 1890
El período culmina con la crisis de 1890, vinculada al colapso financiero internacional originado en la banca británica (crisis de Baring Brothers). Uruguay, altamente endeudado y dependiente del crédito externo, sufrió:
- Quiebras bancarias
- Paralización de obras públicas
- Caída del comercio y del empleo
- Aumento de la conflictividad social
Esta crisis marcó el fin de un ciclo de crecimiento apoyado en el crédito externo y abrió el camino a nuevas discusiones sobre el rol del Estado, la regulación financiera y el modelo de desarrollo.
Entre 1860 y 1890, el Uruguay transitó desde una economía rural posbélica hacia un modelo agroexportador moderno, profundamente integrado al mercado mundial. El crecimiento, sin embargo, se apoyó en bases frágiles: dependencia externa, concentración de la tierra y vulnerabilidad financiera, elementos que reaparecerán recurrentemente en la historia económica nacional.

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