FICHA DE ESTUDIO Nº 2
Transformación productiva, sistema monetario y crisis financiera (1860–1868)
De las vaquerías a la estancia–empresa: bases del nuevo orden económico
Hasta mediados del siglo XIX, la economía rural uruguaya se estructuraba en torno a las vaquerías, una forma de explotación extensiva del ganado cimarrón orientada principalmente a la exportación de cueros. Este sistema, de baja inversión y débil organización productiva, resultaba funcional a una economía poco monetizada y escasamente integrada.
A partir de 1860, este modelo entra en declive y se consolida progresivamente la estancia–empresa, caracterizada por:
Propiedad privada claramente delimitada
Alambramiento sistemático de los campos
Introducción de razas mejoradas
Producción orientada al mercado internacional
Uso creciente de trabajo asalariado
Como señalan Barrán y Nahum, este pasaje implicó “una verdadera revolución silenciosa en el agro, que transformó no solo la producción sino las relaciones sociales rurales” (Barrán & Nahum, 1971).
La Revolución Lanar y su impacto económico–social
En estrecha relación con la modernización agraria se desarrolla la Revolución Lanar, fenómeno central entre las décadas de 1850 y 1870. La expansión del ovino respondió a la alta demanda de lana por parte de la industria textil europea, especialmente británica.
Ventajas económicas:
Menor capital inicial que el vacuno
Mayor rentabilidad a corto plazo
Integración rápida al comercio exterior
Consecuencias estructurales:
Aceleración del alambramiento
Reducción del acceso libre a la tierra
Desplazamiento de peones rurales tradicionales
Creciente monetización de la economía agraria
La lana se convirtió en un producto estratégico, profundizando la dependencia del mercado externo y vinculando directamente al productor rural con el sistema financieroMonetización de la economía y problema de la moneda nacional
La transformación productiva exigía un cambio paralelo en el plano monetario. El Uruguay de comienzos del siglo XIX había funcionado con una circulación monetaria caótica, basada en monedas extranjeras, metales preciosos y billetes privados.
Hacia 1860, el crecimiento del comercio, el crédito y las exportaciones impuso la necesidad de:
Un sistema monetario más estable
Instrumentos de crédito
Bancos capaces de financiar producción y comercio
Sin embargo, el país carecía de una moneda nacional sólida, lo que dio lugar a un intenso debate entre:
Orismo: defensa de la moneda respaldada en oro, asociada a estabilidad y disciplina fiscal
Cursismo: aceptación del papel moneda y del crédito bancario como motores del crecimiento
Este conflicto reflejaba una tensión estructural entre estabilidad monetaria y expansión económica, que marcará toda la segunda mitad del siglo XIX.
Desarrollo bancario y expansión del crédito
En este contexto surgen y se expanden los primeros bancos modernos, muchos de ellos de capital extranjero o mixto. Estas instituciones financiaron:
Exportaciones laneras
Importaciones de bienes manufacturados
Obras de infraestructura
Actividades comerciales urbanas
Uno de los actores más relevantes fue el Banco Mauá, vinculado al empresario brasileño Irineu Evangelista de Souza, Barón de Mauá, figura central del capitalismo rioplatense del siglo XIX.
El banco operaba como:
Casa de crédito
Emisor de papel moneda
Intermediario del comercio regional
Su funcionamiento dependía fuertemente de la confianza, del flujo de capitales externos y de la estabilidad política.
La crisis de 1868: quiebra del Banco Mauá
La crisis financiera de 1868 marcó el primer gran colapso bancario del Uruguay moderno. La caída del Banco Mauá fue consecuencia de una combinación de factores:
Emisión excesiva de papel moneda
Fragilidad del respaldo metálico
Endeudamiento creciente
Inestabilidad política regional
Retracción del crédito internacional
La quiebra tuvo efectos inmediatos:
Pérdida de confianza en el sistema bancario
Paralización del crédito
Caída de la actividad comercial
Impacto negativo sobre productores rurales y comerciantes
Henry Finch señala que esta crisis evidenció “la extrema vulnerabilidad de una economía en crecimiento, sostenida sobre bases financieras débiles y dependientes del capital externo” (Finch, 1980).
Articulación entre agro, banca y crisis
Desde una perspectiva estructural, la crisis de 1868 no fue un accidente aislado, sino el resultado lógico de un modelo económico basado en:
Expansión agroexportadora
Monetización acelerada
Crédito bancario poco regulado
Ausencia de un Estado con capacidad de control financiero
La modernización del agro (estancia–empresa y lana) generó riqueza, pero también exigió un sistema financiero que el país aún no estaba en condiciones de sostener.
Texto clave
“El progreso material precedió a la organización institucional; el crédito llegó antes que la regulación.”
— Henry Finch, Historia económica del Uruguay contemporáneo.
Comentario:
La frase resume el núcleo del problema: crecimiento económico sin andamiaje financiero sólido.
Ideas fuerza
La Revolución Lanar impulsó la monetización de la economía
La estancia–empresa necesitó crédito y banca
El sistema monetario era frágil y desordenado
El Banco Mauá simboliza el capitalismo temprano rioplatense
La crisis de 1868 anticipa problemas recurrentes del modelo uruguayo
Bibliografía
Barrán, J. P., & Nahum, B. (1971). Historia rural del Uruguay moderno. Montevideo: Banda Oriental.
Finch, H. (1980). Historia económica del Uruguay contemporáneo. Montevideo: EBO.
Real de Azúa, C. (1984). El impulso y su freno. Montevideo: Banda Oriental.
Nahum, B. (1994). Manual de historia del Uruguay. Montevideo: EBO.

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