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domingo, 1 de febrero de 2026

La ingeniería diplomática de Sanguinetti e Iglesias que cimentó el Uruguay del siglo XXI.

El Giro del Uruguay hacia la República Popular China (1985-1988) y la actualidad.






En 1980 el Partido Comunista Chino (PCC) inicio un programa de reformas económicas. Los cambios que se originaron cambiaron absolutamente la realidad China. En 1980 los automóviles eran solo utilizados por funcionarios y cuadros políticos de alto nivel, había un pequeño número de taxis de acceso muy complejo y solo para determinados invitados. El transito, entonces, eran autobuses bicicletas y carros tirados por caballos. En 1995, Pekin contaba con tres gigantescas autopistas y ya comenzaba a verse un gran crecimiento en el parque vehicular. Se inicia una apertura hacia el turismo con cadenas de hoteles, restoranes y discotecas. En ese marco nuestro país salía del proceso dictatorial y le correspondió al Dr. Sanguinetti una apertura hacia China. Entonces y con ayuda de información en la web y de la IA trato de meterme un poco en este tema. Sepan disculpar errores en esta área que estoy desarrollando.


La ingeniería diplomática de Sanguinetti e Iglesias que cimentó el Uruguay del siglo XXI.


El Contexto: Del Aislamiento al Universalismo

Tras el retorno a la democracia en 1985, el gobierno del Dr. Julio María Sanguinetti y su canciller, el Cr. Enrique Iglesias, heredaron una política exterior rígida. El país mantenía vínculos con Taiwán por herencia de la dictadura, ignorando la realidad de la China continental. Bajo la doctrina del "Universalismo Pragmático", Iglesias propuso que Uruguay debía dialogar con todos los centros de poder, priorizando el desarrollo económico sobre la afinidad ideológica.


La Trama Secreta y el "Ajedrez" Diplomático

El establecimiento de relaciones el 3 de febrero de 1988 no fue súbito, sino el resultado de tres años de maniobras discretas:

  • El Eje Buenos Aires: El embajador Luis Barrios Tassano mantuvo reuniones secretas con diplomáticos chinos en Argentina para evitar las presiones de Taiwán.
  • La Puerta del GATT: En 1986, durante la Ronda Uruguay del GATT en Punta del Este, Iglesias invitó a China como observador. Este gesto fue la llave maestra que demostró a Beijing la seriedad del compromiso uruguayo.
  • El Dilema de Taiwán: Uruguay tuvo que decidir entre los beneficios financieros inmediatos que ofrecía Taiwán y el potencial mercado a largo plazo de la República Popular China. La administración Sanguinetti optó por la visión de futuro.


Impacto Económico: El “caso de la Lana"

La apertura tuvo un correlato inmediato en las cifras:

  • Lana: China se convirtió rápidamente en el comprador del 40% de la zafra lanera, estabilizando el sector agropecuario.
  • Créditos: Se recibió una línea de crédito de 30 millones de yuanes a tasas preferenciales (0.5% anual) para tecnificación.
  • Exportaciones: En apenas cinco años (1985-1990), el intercambio saltó de niveles marginales a más de U$S 145 millones.


Cronología de la Normalización (1985-1988)

  • Marzo 1985: Asume Sanguinetti; Enrique Iglesias define el "Universalismo" como norte.
  • Septiembre 1986: China asiste como observadora a la Ronda Uruguay del GATT en Punta del Este.
  • 1987: Misiones técnicas y comerciales uruguayas visitan Beijing para acordar protocolos sanitarios.
  • 3 de febrero de 1988: Se firma en Nueva York el comunicado conjunto de establecimiento de relaciones diplomáticas.
  • Noviembre 1988: Julio María Sanguinetti realiza la primera visita oficial de un presidente uruguayo a China, reuniéndose con Deng Xiaoping.


Legado y Actualidad: Hacia el TLC

El camino iniciado en 1988 es el que hoy permite a Uruguay negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China desde una posición de socio estratégico. Como señala el historiador Gerardo Caetano, Uruguay transformó una necesidad comercial en una política de Estado que hoy trasciende a todos los partidos políticos.


"No se trataba de una opción ideológica, sino de una lectura realista del mapa del poder mundial." — Julio María Sanguinetti, en su libro La Reconquista.



Las relaciones entre Uruguay y China atraviesan en la actualidad su momento de mayor densidad institucional. Tras la elevación del vínculo con una visión estratégica sumada a la masiva misión oficial del presidente Yamandú Orsi a China a fines de enero de 2026, el país se consolida como el socio más pragmático de Beijing en el Atlántico Sur. Sin embargo, este acercamiento obliga a Uruguay a jugar una partida de ajedrez geopolítico de alta precisión para no comprometer sus lazos históricos con Occidente.


El peso de la historia: De 1988 a la Franja y la Ruta

El vínculo actual es hijo de una política de Estado inamovible. Desde que el gobierno de Julio María Sanguinetti reconoció a Beijing en 1988, rompiendo con Taipéi, Uruguay ha mantenido un rumbo fijo. El hito clave de la última década fue la adhesión en 2018 a la Iniciativa de la franja y la Ruta de la seda. Bajo este paraguas, la cooperación ha mutado hacia un modelo de conectividad integral, donde China proyecta inversiones en infraestructura vial, ferroviaria y portuaria para convertir a Montevideo en su "hub" logístico regional.


Ganadería y Asimetría: La "Boutique" ante el Gigante

China absorbe hoy cerca del 50% de las exportaciones de carne vacuna. Para gestionar la asimetría poblacional (1.400 millones vs. 3.4 millones), Uruguay apuesta al concepto de "boutique de alimentos", compitiendo con trazabilidad e inocuidad en lugar de volumen bruto. No obstante, la vulnerabilidad es real: el anuncio de China de imponer aranceles del 55% a excedentes de cuota para 2026 ha puesto en alerta al sector, demostrando que el gigante puede cambiar las reglas del juego unilateralmente. 


El Triángulo Geopolítico (EE.UU., UE y China)

El desafío de Uruguay en 2026 es no quedar atrapado en una lógica de "suma cero". La diplomacia uruguaya está construyendo lo que analistas llaman un  triple esquema estratégico:

  1. El contrapeso de la Unión Europea: La firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea marca un hito histórico. Tras 25 años de espera, este pacto no solo abrirá un mercado de 700 millones de personas, sino que sirve como ancla política para evitar que Uruguay dependa exclusivamente de Beijing. La UE sigue siendo la principal fuente de inversión extranjera directa (46% del stock), equilibrando la balanza comercial con estándares de calidad y sostenibilidad.
  2. La relación con Estados Unidos: Mientras Washington observa con "preocupación" el despliegue chino en temas de seguridad y tecnología en el Cono Sur, Uruguay intenta mantener su estatus de aliado confiable. El gobierno de Orsi ha enfatizado la posición histórica de no intervención, buscando que el alineamiento comercial con China no se traduzca en una ruptura de seguridad con EE.UU., especialmente ante políticas de aranceles más agresivas desde la administración Trump.
  3. Riesgos de dependencia: El peligro de la primarización y la exposición excesiva a la demanda interna china son reales. La estrategia nacional debe ser usar la Ruta de la Seda Digital para absorber tecnología, mientras se apalanca en el nuevo acuerdo con la UE para diversificar destinos y no quedar a merced de los cambios de humor de una sola potencia. 

Conclusión: Uruguay ha decidido que ser pequeño no es una debilidad, sino una oportunidad para la agilidad diplomática. Su éxito dependerá de seguir siendo una "puerta de entrada" necesaria para China, una democracia estable para la Unión



Ver:

  1. Sanguinetti, J. M. (2012). La Reconquista. Editorial Taurus.
  2. Luján, C. (1993). La política exterior del Uruguay de la transición. Facultad de Ciencias Sociales (UdelaR).
  3. Archivo Histórico Diplomático. Documentos del MRREE.
  4. Uruguay XXI. Informes de evolución comercial con China.
  5. Bailey, Paul. China en el Siglo XX

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