Introducción a la unidad 5
Crisis del capitalismo liberal, guerra y reconfiguración del Estado (1870–1930)
Entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, el capitalismo liberal atravesó un proceso de expansión, saturación y crisis que transformó profundamente la economía mundial y alteró los fundamentos ideológicos del orden liberal clásico. Este período —marcado por el imperialismo, la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles y la crisis de 1929— constituye el contexto internacional imprescindible para comprender las transformaciones económicas y políticas que se desarrollaron en Uruguay y América Latina durante el siglo XX.
Lejos de tratarse de fenómenos aislados, estos acontecimientos revelaron las tensiones estructurales del capitalismo y pusieron en cuestión la confianza absoluta en el mercado autorregulado, abriendo paso a nuevas concepciones sobre el rol del Estado, la política económica y la justicia social.
Imperialismo y capitalismo mundial (1870–1914)
Desde la década de 1870, el capitalismo ingresó en una nueva fase caracterizada por la concentración del capital, el desarrollo del capital financiero y la expansión imperialista de las potencias europeas. La llamada Segunda Revolución Industrial intensificó la necesidad de mercados, materias primas y áreas de inversión, dando lugar a una competencia internacional creciente (Hobsbawm, 1987).
El imperialismo no fue solo un fenómeno territorial, sino también económico y financiero. En regiones como América Latina, se consolidó una forma de imperialismo informal, basada en el control del comercio, las finanzas, los servicios públicos y las infraestructuras estratégicas, particularmente por parte del capital británico. Este modelo reforzó la especialización primaria exportadora y profundizó la dependencia de los mercados internacionales (Bulmer-Thomas, 2003).
En este contexto, países como Uruguay se integraron al mercado mundial como proveedores de alimentos y materias primas, beneficiándose inicialmente de la expansión, pero quedando expuestos a las fluctuaciones del capitalismo global.
La crisis de 1913 y el agotamiento del orden liberal
Contrariamente a una visión simplificada, la crisis del capitalismo no comenzó con la guerra. Ya en 1913 se manifestaban signos claros de desaceleración económica, tensiones financieras y desequilibrios en el comercio internacional. La creciente interdependencia de las economías había vuelto al sistema más vulnerable a shocks externos, mientras que el patrón oro limitaba la capacidad de respuesta de los Estados (Eichengreen, 1992).
Esta crisis previa puso en evidencia las fragilidades internas del liberalismo económico, anticipando el colapso que la guerra terminaría de precipitar.
La Primera Guerra Mundial y la ruptura del capitalismo clásico.
La Primera Guerra Mundial (1914–1918) constituyó un punto de inflexión histórico. Por primera vez, los Estados intervinieron de manera masiva en la economía: regularon precios, dirigieron la producción, controlaron el comercio y recurrieron al endeudamiento y la emisión monetaria para sostener el esfuerzo bélico.
Este proceso significó el quiebre del laissez-faire clásico. El mercado dejó de ser el mecanismo exclusivo de asignación de recursos y el Estado asumió un rol central en la organización económica. Al finalizar la guerra, el sistema financiero internacional estaba profundamente desarticulado, Europa debilitada y Estados Unidos emergía como la principal potencia económica mundial (Kindleberger, 1973).
Para países exportadores como Uruguay, la guerra alteró los flujos comerciales, generó oportunidades coyunturales pero también evidenció la dependencia estructural del modelo agroexportador.
Versalles: un orden internacional inestable
El Tratado de Versalles (1919) intentó restaurar el equilibrio mundial, pero lo hizo sobre bases frágiles. Las severas reparaciones impuestas a Alemania, la reconfiguración territorial de Europa y la ausencia de mecanismos eficaces de cooperación internacional contribuyeron a un clima de inestabilidad política y económica (Mazower, 1998).
El nuevo orden internacional careció de un liderazgo claro y de instituciones capaces de sostener el crecimiento y la estabilidad. En este escenario, el liberalismo económico perdió legitimidad, mientras crecían las tensiones sociales, los nacionalismos y las alternativas autoritarias.
La crisis de 1929 y el colapso del mercado autorregulado
La crisis de 1929 representó el colapso definitivo del capitalismo liberal clásico. El derrumbe de la Bolsa de Nueva York desencadenó una crisis financiera global que se tradujo en caída del comercio internacional, desplome de los precios de las materias primas, desempleo masivo y profundas crisis sociales.
En América Latina, la Gran Depresión golpeó con especial dureza a las economías primario-exportadoras. La contracción de los mercados externos reveló los límites del modelo vigente y abrió el debate sobre la industrialización, la sustitución de importaciones y el papel del Estado como agente de desarrollo (Prebisch, 1949).
El debate teórico: John Maynard Keynes y la crisis del pensamiento neoclásico
En este contexto emergió uno de los debates más influyentes del siglo XX. Frente a la incapacidad de la economía neoclásica para explicar el desempleo masivo y la persistencia de la crisis, Keynes propuso una ruptura conceptual decisiva. En The General Theory of Employment, Interest and Money (1936), sostuvo que el mercado no garantizaba automáticamente el pleno empleo y que el Estado debía intervenir activamente para sostener la demanda agregada.
Este planteo cuestionó los supuestos centrales del liberalismo económico y sentó las bases del Estado interventor y del Estado de bienestar, influyendo profundamente en las políticas económicas de la posguerra y en experiencias nacionales como el batllismo uruguayo.
Análisis Profundo del Modelo Keynesiano y su Aplicación durante la Gran Depresión
Introducción: El Contexto Histórico de la Crisis de 1929
La Gran Depresión (1929-1939) representó la crisis económica más severa del siglo XX, con una caída del PIB mundial estimada del 15% entre 1929 y 1932, y tasas de desempleo que alcanzaron el 25% en Estados Unidos y niveles similares en otros países industrializados (Eichengreen, 1992). En este contexto de colapso del sistema económico convencional, las teorías económicas prevalecientes, principalmente la economía clásica, se mostraban insuficientes para explicar y resolver la crisis.
John Maynard Keynes (1883-1946), economista británico, desarrolló una teoría revolucionaria que cuestionaba los postulados clásicos, particularmente la ley de Say ("toda oferta crea su propia demanda") y la creencia en la autorregulación de los mercados. Su obra magna, "The General Theory of Employment, Interest and Money"(1936), proporcionó el marco teórico para entender la persistencia del desempleo involuntario y ofreció prescripciones políticas radicales para su solución.
Fundamentos Teóricos del Modelo Keynesiano
Crítica a la Economía Clásica
Keynes atacó la noción clásica de que las economías tienden automáticamente al pleno empleo:
"The postulates of the classical theory are applicable to a special case only and not to the general case [...] Moreover, the characteristics of the special case assumed by the classical theory happen not to be those of the economic society in which we actually live" (Keynes, 1936, p. 3).
"Los postulados de la teoría clásica son aplicables solo a un caso especial y no al caso general [...] Además, las características del caso especial que asume la teoría clásica resultan no ser las de la sociedad económica en la que realmente vivimos" (Keynes, 1936, p. 3).
En esta famosa cita del prólogo de La Teoría General, Keynes establece de manera contundente el propósito central de su obra: desmontar los fundamentos de la economía clásica (y neoclásica) de su tiempo. Argumenta que dicha teoría solo es válida bajo condiciones de pleno empleo, una situación excepcional, mientras que la realidad económica está dominada por circunstancias de desequilibrio, desempleo involuntario y demandas agregadas insuficientes. Al señalar que la teoría clásica no describe "la sociedad económica en la que realmente vivimos", Keynes justifica la necesidad de un nuevo marco teórico capaz de explicar y resolver los problemas de las economías modernas, especialmente tras la Gran Depresión.
Demanda Efectiva y Determinación del Ingreso
El núcleo de la teoría keynesiana reside en el concepto de demanda efectiva:
"The volume of employment is given by the point of intersection between the aggregate demand function and the aggregate supply function" (Keynes, 1936, p. 25).
La ecuación fundamental keynesiana puede expresarse como:
Y = C + I + G + (X - M)
Donde el ingreso nacional (Y) está determinado por el consumo (C), la inversión (I), el gasto público (G) y las exportaciones netas (X-M). En condiciones de recesión, la caída de la inversión privada no es compensada automáticamente por otros componentes, generando brechas de demanda persistentes.
Propensión Marginal a Consumir y Multiplicador
Keynes introdujo el concepto de propensión marginal a consumir (PMC), que representa la fracción de un incremento en el ingreso que se destina al consumo:
"The fundamental psychological law [...] is that men are disposed, as a rule and on the average, to increase their consumption as their income increases, but not by as much as the increase in their income" (Keynes, 1936, p. 96).
"Los postulados de la teoría clásica son aplicables solo a un caso especial y no al caso general [...] Además, las características del caso especial que asume la teoría clásica resultan no ser las de la sociedad económica en la que realmente vivimos" (Keynes, 1936, p. 3)
El multiplicador keynesiano (k = 1/(1-PMC)) explica cómo un incremento en el gasto autónomo (especialmente inversión o gasto público) genera un aumento más que proporcional en el ingreso nacional.
Preferencia por la Liquidez y Eficacia Marginal del Capital
Keynes rechazó la teoría clásica de los tipos de interés, argumentando que estos están determinados por la **preferencia por la liquidez (demanda de dinero) más que por el ahorro. Además, introdujo el concepto de **eficacia marginal del capital (tasa de rendimiento esperada de la inversión), que es volátil y depende de las expectativas ("animal spirits"):
"Most, probably, of our decisions to do something positive [...] can only be taken as a result of animal spirits" (Keynes, 1936, p. 161).
Aplicación Práctica durante la Gran Depresión
El Contexto de Aplicación
Aunque la Teoría General se publicó en 1936, varios elementos del pensamiento keynesiano ya se estaban aplicando durante la Gran Depresión. El New Deal de Franklin D. Roosevelt (1933-1938) incorporó políticas claramente keynesianas antes de que la teoría se sistematizara completamente.
Políticas Implementadas
Gasto Público en Obras Públicas: Programas como la Works Progress Administration (WPA) y la Public Works Administration (PWA) emplearon a millones de trabajadores en infraestructura pública.
Estímulo a la Demanda Agregada: Según Galbraith (1975), el New Deal representó "el primer esfuerzo gubernamental a gran escala para estimular la demanda agregada a través del gasto público".
Intervención en los Mercados Financieros: La creación de la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC) buscaban restaurar la confianza en el sistema financiero, un aspecto crucial en la teoría keynesiana.
Resultados y Limitaciones
Las políticas keynesianas mostraron resultados mixtos durante los años 30:
- Éxitos parciales: Entre 1933 y 1937, el PIB estadounidense creció a una tasa anual del 9%, y el desempleo cayó del 25% al 14% (Romer, 1992).
- Limitaciones: La recesión de 1937-38, provocada por recortes prematuros en el gasto público, demostró la importancia de mantener el estímulo hasta que la recuperación fuera sólida.
- Factores externos: La Segunda Guerra Mundial finalmente proporcionó el estímulo fiscal masivo que validó empíricamente la teoría keynesiana, con un desempleo que cayó por debajo del 2% en Estados Unidos durante la guerra.
Impacto Histórico y Legado
Revolución en el Pensamiento Económico
La teoría keynesiana transformó la macroeconomía y la política económica en cuatro aspectos principales:
1. Legitimación del Déficit Público: El estado asumió un papel contracíclico activo.
2. Desarrollo de la Contabilidad Nacional: Inspiró el trabajo de Simon Kuznets en medición del PIB.
3. Síntesis Neoclásica: Samuelson (1948) integró keynesianismo con microeconomía neoclásica.
4. Política de Estabilización: Creación de instituciones como el Council of Economic Advisers en Estados Unidos.
Críticas y Evoluciones Posteriores
1. Crítica Monetarista: Friedman y Schwartz (1963) argumentaron que la Reserva Federal exacerbó la depresión al permitir una contracción monetaria masiva.
2. Nueva Economía Keynesiana: Incorporó rigideces de precios y expectativas racionales (Mankiw & Romer, 1991).
3. Crítica de la Escuela Austriaca: Hayek (1944) argumentó que la intervención estatal distorsionaba la estructura productiva.
Conclusiones
El modelo keynesiano aplicado durante la Gran Depresión representó un punto de inflexión en la historia del pensamiento económico y la política pública. Aunque la implementación inicial fue parcial y enfrentó limitaciones políticas e institucionales, estableció principios fundamentales:
1. Las economías de mercado no son inherentemente autorreguladoras hacia el pleno empleo.
2. La demanda efectiva determina el nivel de producción y empleo.
3. La política fiscal activa es necesaria para contrarrestar ciclos económicos severos.
4. Las expectativas y la psicología juegan un papel crucial en el comportamiento económico.
Como señala Skidelsky (2009) en su biografía de Keynes: "Su mayor logro fue liberar a los gobiernos del dogmatismo del presupuesto equilibrado, permitiéndoles utilizar el poder de sus economías para combatir el desempleo masivo".
Bibliografía
Fuentes Primarias:
- Keynes, J. M. (1936). The General Theory of Employment, Interest and Money. London: Macmillan.
Fuentes Secundarias:
- Eichengreen, B. (1992). Golden Fetters: The Gold Standard and the Great Depression, 1919-1939. Oxford University Press.
- Friedman, M., & Schwartz, A. J. (1963). A Monetary History of the United States, 1867-1960. Princeton University Press.
- Galbraith, J. K. (1975). Money: Whence It Came, Where It Went. Houghton Mifflin.
- Hayek, F. A. (1944). The Road to Serfdom. University of Chicago Press.
- Mankiw, N. G., & Romer, D. (Eds.). (1991). New Keynesian Economics. MIT Press.
- Romer, C. D. (1992). "What Ended the Great Depression?" Journal of Economic History. 52(4), 757-784.
- Samuelson, P. A. (1948). Economics: An Introductory Analysis. McGraw-Hill.
- Skidelsky, R. (2009). Keynes: The Return of the Master. PublicAffairs.
- Krugman, P. (2007). The Conscience of a Liberal. W. W. Norton.
- DeLong, J. B. (1998). "Fiscal Policy in the Shadow of the Great Depression". In The Defining Moment: The Great Depression and the American Economy in the Twentieth Century.
- Temin, P. (1989). Lessons from the Great Depression. MIT Press.
El keynesianismo emergió como respuesta teórica y práctica a la mayor crisis del capitalismo, estableciendo las bases de la macroeconomía moderna y del estado de bienestar en el siglo XX.

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