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martes, 3 de febrero de 2026

El batllismo. Unidad 4. Esquema de desarrollo. El modelo de desarrollo durante el primer batllismo.

Del colapso liberal al reformismo estatal

Civilismo, crisis, conflicto político y génesis del batllismo (1890–1904)



 


Los coletazos de la crisis de 1890: un país en recomposición

La crisis de 1890 marcó un punto de inflexión estructural en la historia económica y política del Uruguay. Sus efectos no se agotaron en el colapso bancario y monetario inmediato, sino que se prolongaron durante toda la década siguiente, condicionando decisiones económicas, alianzas políticas y conflictos armados.

Tras el derrumbe del modelo especulativo asociado a Emilio Reus, el país enfrentó: restricción severa del crédito, caída de la inversión privada, deterioro del comercio exterior, y una profunda desconfianza hacia el liberalismo financiero sin regulación.

Este escenario abrió paso a una etapa de prudencia económica, donde la estabilidad pasó a ser una prioridad tanto para los gobiernos como para los sectores dominantes.


El período civilista: orden político y reconstrucción económica

La llamada etapa civilista no implicó una ruptura total con el pasado, sino una reorganización del poder tras el desgaste del militarismo. El objetivo central fue restaurar la confianza, tanto interna como externa, luego del descrédito financiero de la década anterior.

En términos económicos, el civilismo buscó:

  • recomponer las finanzas públicas,
  • ordenar el sistema monetario,
  • y restablecer vínculos con el capital extranjero, en especial con Reino Unido.

No se abandonó el modelo agroexportador, pero se intentó hacerlo más previsible y menos especulativo, aprendiendo parcialmente de la crisis.


Inversiones británicas y continuidad del vínculo con Inglaterra

Pese a la crisis, el capital británico no se retiró del Uruguay. Por el contrario, se produjo una reorientación de las inversiones, privilegiando sectores de menor riesgo y mayor control institucional.

Entre las áreas clave se destacan:

Ferrocarriles y transporte

La red ferroviaria siguió expandiéndose, consolidando su función exportadora. El control británico garantizaba eficiencia técnica, pero reforzaba la dependencia estructural.

Servicios públicos

Gas, tranvías, seguros y comunicaciones continuaron bajo concesiones extranjeras, lo que aseguraba ingresos estables para las empresas y limitaba la capacidad reguladora del Estado.

Comercio exterior

Inglaterra siguió siendo el principal socio comercial, articulando la economía uruguaya al mercado mundial. Lectura clave: tras 1890, el capital británico dejó de financiar aventuras especulativas y pasó a invertir en infraestructura y servicios estratégicos, consolidando una relación de largo plazo.


El proyecto de modernización del puerto de Montevideo

El puerto de Montevideo se convirtió en el eje material del nuevo ciclo modernizador. Su modernización respondió a una doble necesidad:

  • facilitar el comercio exterior,
  • reposicionar al Uruguay como enclave confiable en el Río de la Plata.

Las obras incluyeron:

  • ampliación de muelles,
  • mejoras en infraestructura,
  • incorporación de tecnología moderna,
  • adecuación a los estándares del comercio internacional.

Este proyecto expresó una continuidad del modelo exportador, pero también anticipó un rol más activo del Estado en la planificación de obras estratégicas.


El levantamiento de Aparicio Saravia (1897): conflicto político y estructura social

El estallido revolucionario encabezado por Aparicio Saravia en 1897 no fue un episodio aislado ni meramente partidario. Representó la persistencia de un conflicto estructural entre:

  • un Estado centralizado, urbano y modernizante,
  • y amplios sectores rurales marginados del poder político y de los beneficios del crecimiento.

La revolución saravista puso en evidencia:las limitaciones del civilismo,la exclusión política del interior, y la fragilidad del consenso nacional.

Desde el punto de vista económico, la inestabilidad política reforzó la idea de que el orden institucional debía acompañarse de reformas estructurales, no solo de represión.


El surgimiento del batllismo: respuesta a la crisis del liberalismo clásico

En este contexto emerge la figura de José Batlle y Ordóñez, portador de un proyecto que recogía las lecciones de las décadas anteriores.

El batllismo no fue una negación absoluta del capitalismo, sino una reformulación profunda de su funcionamiento en un país pequeño y dependiente.

Rasgos centrales del modelo batllista de desarrollo

Estado activo y regulador .El Estado deja de ser mero garante del orden y pasa a:

    • regular mercados,
    • intervenir en sectores estratégicos,
    • proteger a los más vulnerables.
    • Empresas públicas

    • Frente al dominio extranjero en servicios, el batllismo impulsa la estatización o control estatal de áreas clave:
  1. Reforma social
    Legislación laboral, protección social y ampliación de derechos como base de la cohesión nacional.
  2. Democratización política
    Integración de sectores antes excluidos, reduciendo las causas estructurales de los levantamientos armados.

Clave: el batllismo surge como respuesta histórica a tres fracasos:

  • el liberalismo financiero (1890),
  • el militarismo autoritario,
  • y el civilismo excluyente.


Continuidades y rupturas

El modelo batllista mantuvo:

  • la inserción agroexportadora,
  • la vinculación con Europa,
    pero introdujo una ruptura decisiva:
    el desarrollo ya no podía depender exclusivamente del capital extranjero ni del mercado sin regulación.


La economía del primer batllismo: fue una reformulación del capitalismo en Uruguay

La llegada al poder de José Batlle y Ordóñez (1903–1907 y 1911–1915) marca el inicio de una nueva etapa económica, que no puede comprenderse como una simple continuidad del modelo agroexportador, ni tampoco como una ruptura anticapitalista.

El primer batllismo representa una respuesta estructural a las crisis del liberalismo clásico, especialmente a la experiencia traumática de 1890, incorporando una idea central:
el mercado necesita correcciones políticas, sociales y estatales para ser sostenible en el tiempo.


Estado y economía: del Estado garante al Estado empresario

Uno de los rasgos distintivos del primer batllismo fue el cambio cualitativo en el rol del Estado.
Hasta entonces, el Estado había sido: 
garante del orden, facilitador del capital extranjero, administrador mínimo de servicios.

Batlle propone un Estado activo, capaz de:i ntervenir en sectores estratégicos, regular mercados, y producir directamente cuando el interés público lo exigía.

Como señala Carlos Real de Azúa, el batllismo buscó “corregir los excesos del capitalismo sin destruirlo” (El impulso y su freno, 1964).


Empresas públicas y control de sectores estratégicos

La política económica batllista se expresó con claridad en la creación y fortalecimiento de empresas públicas, concebidas no solo como herramientas económicas, sino como instrumentos de soberanía.

Entre los hitos más importantes se destacan:

  • Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU)
    Reorientado como banco público fuerte, con capacidad de crédito productivo y regulador del sistema financiero.
  • Administración estatal de servicios
    El batllismo impulsó el control estatal —directo o indirecto— de servicios considerados esenciales, buscando reducir la dependencia del capital extranjero.
  • Energía y comunicaciones
    El control de estos sectores fue visto como condición para el desarrollo industrial futuro.
  • Clave conceptual: no se trató solo de estatizar, sino de disciplinar al capital privado mediante la competencia estatal.


Política fiscal, crédito y redistribución

El primer batllismo introdujo una nueva concepción de la política fiscal.
El Estado deja de limitarse al equilibrio contable y pasa a utilizar los recursos públicos para:

  • financiar obras,
  • expandir servicios,
  • y sostener políticas sociales.

El crédito público, canalizado a través del sistema bancario estatal, buscó:

  • favorecer a productores nacionales,
  • reducir la especulación,
  • y amortiguar los ciclos económicos.

Según Henry Finch, el batllismo inauguró una forma temprana de capitalismo regulado, singular en América Latina (Finch, 1981).

Legislación social y economía del trabajo

La economía batllista no puede separarse de su reforma social, que tuvo impactos económicos directos.

Entre las medidas más relevantes:

  • regulación de la jornada laboral,
  • protección del trabajo femenino e infantil,
  • ampliación de derechos sindicales,
  • políticas de previsión social.

Estas reformas:

  • elevaron el poder adquisitivo,
  • ampliaron el mercado interno,
  • y redujeron el conflicto social estructural.

Como señalan José Pedro Barrán y Benjamín Nahum, el batllismo integró a los trabajadores al sistema, evitando que se transformaran en un factor de ruptura (Barrán & Nahum).


Inserción internacional: continuidad con cambios

El batllismo no rompió con el modelo agroexportador ni con Europa, especialmente con Reino Unido, pero introdujo modificaciones sustanciales:

  • mayor regulación del comercio,
  • defensa de intereses nacionales,
  • diversificación gradual de relaciones externas.

El capital extranjero siguió siendo importante, pero ya no operó sin contrapesos estatales.


El batllismo como respuesta histórica a 1890

Desde una perspectiva de larga duración, el primer batllismo puede leerse como la respuesta estructural del Uruguay a la crisis de 1890:

Problema heredado

Respuesta batllista

Especulación financiera

Banca pública fuerte

Dependencia externa

Empresas estatales

Conflicto social

Legislación laboral

Estado débil

Estado regulador y empresario

Esta lógica explica por qué el modelo batllista logró estabilidad, crecimiento y cohesión social durante varias décadas.

El modelo batllista en construcción

Nacionalización, estatización, industrialización, guerra civil y reformas sociales (1903–1915) Nacionalización y estatización: soberanía económica como proyecto político

En el primer batllismo, nacionalización y estatización no fueron consignas ideológicas abstractas, sino instrumentos concretos de política económica.
Ambas respondieron a una misma convicción: el desarrollo nacional no podía depender exclusivamente de capitales extranjeros ni de monopolios privados que actuaran sin control estatal.

Nacionalización: control nacional del excedente

La nacionalización apuntó a que los beneficios estratégicos de la economía permanecieran en el país. No implicó necesariamente estatizar todo, sino:l imitar la remisión de utilidades al exterior,fortalecer actores económicos nacionales y asegurar que sectores clave respondieran al interés público.

Estatización: el Estado como actor económico directo

La estatización fue el paso decisivo cuando el mercado no garantizaba equidad ni eficiencia social.
El batllismo entendió que ciertos servicios no debían regirse por la lógica de la ganancia, sino por la del bien común.

Este enfoque se expresó en:

  • fortalecimiento del Banco de la República Oriental del Uruguay,
  • control estatal de servicios estratégicos,
  • creación de empresas públicas como herramientas de regulación indirecta del capital privado.

Como señala Carlos Real de Azúa, el batllismo no combatió al capitalismo, sino que buscó “domesticarlo desde el Estado”.


Industrialización: una estrategia gradual y defensiva

El primer batllismo no impulsó una industrialización pesada, pero sentó las bases estructurales de un proceso industrial posterior.

Rasgos de la industrialización batllista

  • Protección selectiva de industrias nacionales
  • Estímulo al mercado interno mediante salarios y derechos
  • Infraestructura estatal (energía, transporte, crédito)
  • Defensa de la producción local frente a importaciones

Esta industrialización fue gradual, defensiva y urbana, orientada a:

  • alimentos,
  • textiles,
  • manufacturas ligeras,
  • y servicios industriales.

Según Henry Finch, el batllismo creó “las condiciones sociales y estatales sin las cuales la industrialización posterior habría sido inviable”.


La guerra civil de 1904: el cierre violento del Uruguay del siglo XIX

La guerra civil de 1904, encabezada por Aparicio Saravia, fue el último gran conflicto armado interno del Uruguay.

Claves estructurales del conflicto

No fue solo una guerra partidaria. Expresó:la resistencia del mundo rural tradicional, el rechazo a la centralización estatal, la exclusión política del interior, y el choque entre dos modelos de país.

La victoria del gobierno de José Batlle y Ordóñez tuvo consecuencias históricas decisivas:

  • fin de las revoluciones armadas,
  • consolidación del Estado nacional,
  • monopolio legítimo de la fuerza,
  • y apertura de un ciclo de reformas profundas.

Sin 1904, el batllismo como proyecto reformista integral no habría sido posible.


Legislación social: integrar al trabajador al sistema

La política económica batllista se apoyó en una revolución social desde el Estado, inédita en América Latina.

Principales leyes sociales

  • Regulación de la jornada laboral
  • Protección del trabajo femenino e infantil
  • Derecho de organización sindical
  • Legislación previsional y de seguridad social

Estas reformas:

  • elevaron el salario real,
  • ampliaron el mercado interno,
  • redujeron la conflictividad estructural,
  • y consolidaron una ciudadanía social.

Como sostienen José Pedro Barrán y Benjamín Nahum, el batllismo incorporó a los trabajadores como sujetos del sistema, no como amenaza al orden.


Política educativa: la base cultural del modelo batllista

La educación fue uno de los pilares silenciosos del modelo de desarrollo batllista.

Principios centrales

  • Educación laica, gratuita y obligatoria
  • Expansión de la educación primaria y media. Liceos en todo el país.
  • Profesionalización docente
  • Educación como política de integración social

La educación pública fue concebida como:

  • formadora de ciudadanía,
  • instrumento de movilidad social,
  • y base cultural del Estado moderno.

En continuidad con la herencia vareliana, el batllismo entendió que no hay desarrollo económico sostenible sin educación pública fuerte.


Síntesis estructural del modelo batllista

Eje

Función histórica

Nacionalización

Retener excedente

Estatización

Regular y producir

Industrialización

Diversificar la economía

Guerra de 1904

Consolidar el Estado

Legislación social

Integrar al trabajador

Educación pública

Construir ciudadanía



El primer batllismo no fue solo un gobierno reformista, sino un proyecto integral de desarrollo nacional.
Su originalidad radicó en combinar:

  • capitalismo,
  • Estado fuerte,
  • derechos sociales,
  • educación pública,
  • y estabilidad política.

Este modelo permitió al Uruguay ingresar al siglo XX como una excepción regional, con cohesión social, instituciones sólidas y un horizonte de desarrollo propio.


Conclusión 

El primer batllismo no fue un accidente ni un mero liderazgo carismático.
Fue el resultado de décadas de crisis, conflictos y aprendizajes históricos.

Frente al colapso del liberalismo financiero y a la exclusión política del civilismo, el batllismo propuso un capitalismo con Estado, socialmente integrado y políticamente democrático.

Este modelo marcaría el rumbo del Uruguay durante gran parte del siglo XX y se convertiría en referente ineludible para entender tanto las etapas de crecimiento como las crisis posteriores.


Bibliografía

  • Barrán, J. P., & Nahum, B. (1979). Batlle, los estancieros y el Imperio Británico. Ediciones de la Banda Oriental.
  • Finch, H. (1981). A Political Economy of Uruguay since 1870. Macmillan.
  • Real de Azúa, C. (1964). El impulso y su freno. Editorial Arca.
  • Caetano, G., & Rilla, J. (1995). Historia contemporánea del Uruguay. Fin de Siglo.
  • Hobsbawm, E. (1995). Historia del siglo XX. Crítica.



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