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sábado, 19 de agosto de 2017

Informe especial. El Crac del 29 y la Gran Depresión – Descubrir la Historia

Informe especial. El Crac del 29 y la Gran Depresión – Descubrir la Historia

Batllismo: rol del Estado, Empresas Públicas y la redistribución de la riqueza.



Es interesante buscar en las fuentes lo que el batllismo realizó en materia económica y como su modelo impactó en nuestra sociedad. Estamos en un debate interesante en el Partido Colorado dentro del cual se discuten varias posturas que pasan desde un liberalismo económico muy fuerte hasta posturas que oscilan en un proceso de intervención radical. Pues bien trabajando con fuentes disponibles en la WEB y con materiales muy serios desde la perspectiva académica y desde visiones políticas de coyuntura me dedico a meterle el diente a estos temas con la esperanza, nuevamente, que surjan debates profundos sobre la visión batllista dentro del Partido Colorado con referencia al rol de las Empresas Públicas, el Estado y la redistribución de la riqueza.
Comienzo quieren las cosas.


“La compra por parte del Estado de los ferrocarriles británicos era una aspiración que no pudo concretarse en el período del denominado primer batllismo. En esa dirección, el Estado comenzó la construcción o adquisición de ferrocarriles. Ya en 1912 durante la segunda presidencia de Don Pepe  se estableció un fondo permanente para la construcción de ferrocarriles y en los años siguientes el Estado construyó o adquirió otras líneas de poca extensión. Ninguna de ellas entraba a Montevideo, y el control del sistema ferroviario siguió estando en manos del Ferrocarril Central, la más importante de las dos compañías británicas que actuaban en el país. Como dato en el momento de la máxima extensión del sistema ferroviario en 1930 las líneas explotadas por empresas privadas tenían una extensión de 2.457 kilómetros y las del Estado sólo 288 kilómetros. El otro punto sensible era el control de los puntos de entrada y salida de nuestra producción cuando se inauguró el puerto de Montevideo en 1909 se creó una comisión administradora que ejerció el monopolio del servicio hasta la creación en 1916 de la Administración Nacional del Puerto de Montevideo. Bajo el terrismo en 1933 se  extendió sus atribuciones a todos los puertos de país, constituyéndose la Administración Nacional de Puertos (ANP). Antes de la construcción del puerto las operaciones de embarque y desembarque y traslado de mercaderías estaban en manos privados en régimen de competencia. Entre 1928 y 1933 se produce una radicalización de las políticas reformistas, que fue denominado  “segundo impulso batllista”. Ante la crisis de 1929 se toman diversas medidas de protección a la industria, se establece el control de cambios, y en el plano que nos ocupa, se expande el Estado empresario con la creación del Frigorífico Nacional en 1928, el  monopolio portuario de la ANP (1933) y el monopolio telefónico para UTE. Pero la obra más significativa fue la creación de ANCAP, el “ente industrial del Estado” como se le llamó. La ley fundacional le asignaba la misión de intervenir en tres ámbitos estratégicos. Respecto a los combustibles, establecía el monopolio estatal de la importación y refinación del petróleo crudo y, a partir de la producción del 50% de la nafta consumida en el país, tendría el monopolio de la importación y exportación de todo tipo de carburante. En cuanto a los alcoholes, establecía el monopolio sobre la importación, exportación y fabricación de alcohol y de las bebidas alcohólicas destiladas. Finalmente, se autorizaba la instalación de fábricas de portland para abastecer las necesidades de las obras públicas. La empresa debió enfrentar desde su creación la oposición de empresarios nacionales que se veían afectados por el monopolio del alcohol y al trust internacional del petróleo que suministraba al país los subproductos y que eran apoyados por sus embajadas.


 ANCAP debía importar combustible refinado hasta que instalara su refinería y obtener el suministro de crudo del exterior a partir de ese momento. Ante la hostilidad de las petroleras se llegó a un acuerdo para el suministro de crudo con la empresa soviética Luyamtorg, que aceptaba productos uruguayos como parte de pago. En los siguientes años ANCAP hizo efectivo el monopolio sobre el alcohol con la instalación de la primera destilería y comenzó la elaboración de varias bebidas alcohólicas. En 1937 se inauguró la refinería. El golpe de Estado de 1933 protagonizado por el presidente en ejercicio Gabriel Terra, significó el fin del impulso estatista.  




  En setiembre de 1931, el Dr Gabriel Terra comenzó una gira por el interior del país, donde se dedicó a criticar la Constitución, el trabajo desarrollado por el CNA y marcó principios generales de reformas a relizar. En tanto los herreristas y los riveristas se unieron políticamente al plan de reforma constitucional del Presidente de la República en las elecciones de 1932. El Dr. Terra con la excusa de los comicios reaunuda las giras por el interior presentando un plan concreto de Reforma Constitucional, todo esta hace presumir la inminencia de un golpe de Estado. Las ideas del Dr. Terra se dirigen a un sistema más parlamentarista con mayor autoridad de los Ministros y responsables ante el Parlamento y trataba de encontrar soluciones a la política finaciera del Gobierno. Argumentaba que el plebiscito como manifestación de la soberanía nacional estaba por encima d elos procedimientos que estabeciía la propia Constitución para su reforma. La Campaña por la reforma constitucional se aceleró. El 8 de abril de 1933, que era la fecha prevista para la mussoliniana marcha sobre Montevideo, tuvo lugar una manifestación callejera en Montevideo en tanto el Presidente realizaba  una emisión radial. El golpe se había realizado de un modo expeditivo e incruento. Terra había acusado a la oposición de instigar al caos público. "El Día" y "El Ideal" realizan denuncias y Terra realiza censura a la prensa. El 30 de marzo se produce una declaración de estudiantes batllistas que acusa a Terra de " estar preparando el motin más vergonzoso de nuestra historia". Tras las medidas dispuestas por Terra al manifiesto estudiantil, la Asamblea General desconoce su fundamento y las deja sin efecto. Se inicia una lucha de poderes que al canza su punto culminate en la madrugada del 31 cunado Terra decreta desde el Cuartel de Bomberos la disolución de las Cámaras y del CNA poniendo fin a la Constitución de 1919. Solo el hecho heroico y solitario del resistente Baltasar Brum llenó, al decir de Juan Oddone, el vacío de la resistencia. 


 Durante el período terrista que llega hasta 1938, se advierte que, sin que se produjera un cambio radical respecto al proceso estatista, este se debilita, lo que es congruente con las tendencias antiestatistas que predominaban en el régimen dictatorial. Esto se evidencia en las trabas puestas a la implementación del monopolio por parte de ANCAP y en la forma organizativa privada que adoptó CONAPROLE, la otra importante empresa industrial creada por iniciativa estatal en el período. El auge del Estado empresario La etapa de culminación del intervencionismo estatal y del Estado empresario, coincide con el período de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) en Uruguay, entre la Segunda Guerra Mundial y los inicios de la década del setenta. Con la particularidad que en este país el éxito de la industrialización referida tuvo corta duración y desde los últimos años cincuenta se entró en un largo estancamiento económico, desocupación y deterioro del Estado de bienestar construido en los años anteriores, y también de sus empresas públicas. El Estado empresario en los primeros años exitosos de la ISI tuvo una gran expansión debido al crecimiento de la cobertura y de las funciones de UTE y de ANCAP, así como al aumento del número de empresas principalmente por la estatización de las empresas británicas de servicios , el pasaje de la línea aérea PLUNA de empresa privada a empresa mixta en 1944 y a empresa estatal en 1952, y la fundación del SOYP, que en 1976 pasó a denominarse ILPE. En 1947 UTE logra el monopolio eléctrico en todo el país. En el mismo año  estableció una estructura de tarifas única nacional, con independencia de los costos de producción del servicio, lo que significó una importante rebaja para el Interior. El mayor destino de la electricidad fue el industrial y comercial, pero el uso residencial registró un fuerte crecimiento, en el marco de caída persistente y significativa de las tarifas reales. Otra característica fue la importancia de las inversiones, entre 1945 y 1960 se construyen las dos primeras represas hidroeléctricas del país y se amplió significativamente la principal central térmica del sistema mixto. Obras financiadas a través de los primeros préstamos internacionales que toma la empresa, principalmente con el BIRF. La expansión de ANCAP fue muy importante en la posguerra luego de la situación crítica vivida durante la Segunda Guerra Mundial. Para 1940 comercializaba casi la mitad del combustible líquido consumido en el país y había impulsado la baja de las tarifas. Mediante sucesivas remodelaciones de la refinería de La Teja estuvo en condiciones desde 1947 de suministrar la totalidad de los combustibles líquidos requeridos por la demanda doméstica y de producir el fuel Oil necesario para el desarrollo industrial que estaba viviendo el país. Los cincuenta fueron años de gran expansión e inversiones, construyéndose una nueva refinería inaugurada en 1961. La ampliación de la capacidad de las destilerías de alcohol permitió hacia 1949 satisfacer la demanda interna de alcohol y bebidas. Paralelamente ANCAP promovía los cultivos de maíz y cebada para la producción de alcohol, así como el cultivo del azúcar de caña en las tierras adquiridas en El Espinillar, inaugurándose el ingenio en 1952. En estos años también se construyó una planta de portland, inaugurada en 1956. En 1948, aprovechando que el Estado tenía congeladas en Inglaterra 17 millones de libras provenientes de los suministros efectuados durante la Segunda Guerra Mundial, se compraron a las empresas británicas los ferrocarriles por 7,15 millones de libras, fundándose AFE en 1952. Desde la segunda posguerra, los ferrocarriles dieron pérdidas en diversas regiones y países,  y además presentaban atraso en las inversiones. Las propias leyes de creación de las primeras empresas públicas determinaron la asignación de las utilidades que produjeran. La filosofía de la empresa pública batllista sostenía que las utilidades debían quedar en las empresas. En el caso de UTE, por ejemplo, su ley de creación de 1912 estableció que se formara un fondo de reserva con el 10% de sus utilidades y que con el resto se bajaran tarifas y se ampliaran las instalaciones. No obstante, la propuesta de no utilizar los beneficios de las empresas públicas con fines fiscales, fue rápidamente matizada frente a los apremios fiscales que impuso la Primera Guerra Mundial.  Así, por ejemplo UTE  y con la asistencia del Banco de la República fue convocada a contribuir en dicha situación, aportando incluso por encima de sus utilidades entre 1916 y 1919. En 1931 y 1932, debido al impacto de la crisis de 1929, se deciden contribuciones extraordinarias de las empresas públicas.  En 1934, bajo la dictadura de Terra, aumentaron en dos ocasiones los aportes, llegando a 80% sobre utilidades, lo cual triplicó lo aportado por las empresas públicas en 1935 respecto a 1931. Estas nuevas contribuciones, si bien se planteaban como transitorias, quedaron en aplicación hasta el final del gobierno de Terra (1938). Nuevamente se establecieron contribuciones extraordinarias de varias empresas públicas frente a los apremios fiscales durante la Segunda Guerra Mundial, a partir de leyes de 1942 y 1944 y su renovación hasta 1946.”
¿Cuál fue entonces el lugar y el rol del primer batllismo (1903-1916) que el sentido común de los uruguayos, alimentado a lo largo del ciclo de enseñanza escolar y liceal, tiende persistentemente a identificar como un momento casi rupturista y a la vez fundacional del Uruguay moderno y del Estado empresario y social? Con él, la expansión del Estado encontró un momento de culminación en el proceso que vengo describiendo. El Estado intervencionista en lo económico y lo social no germinó con José Batlle y Ordóñez pero sí se afirmó y expandió bajo sus gobiernos. El aporte específico de este primer batllismo fue el de profundizar ese intervencionismo ya existente y darle una orientación preferencial hacia los sectores populares urbanos de aquel Uruguay de principios de siglo. Con el batllismo no nació el Estado intervencionista sino el Estado deliberadamente interventor y popular (Barrán – Nahum 1984).


Sin embargo y como conclusión la visión de Luis Batlle va a marcar con claridad el rol del Estado en el Uruguay.  Hoy el debate pasa por la búsqueda de nuevos paradigmas económicos, pero si realmente queremos volver a ser un partido de masas debemos transitar la adecuación económica a los tiempos actuales pero sin perder de vista la esencia del batllismo de justicia social y justa redistribución de la riqueza.


"El discurso de Luis Batlle se entronca con la tradición liberal, tal como había sido reinterpretada por el batllismo de Don Pepe. Luis Batlle hizo frecuentes invocaciones a la justicia social, con un énfasis claro del papel tutelar del Estado para proteger a los más necesitados de la sociedad. También Luisito atacó a los que consideraba demasiado ricos a los que consideraba enemigos de la sociedad pero lejos de considerse un discurso que presentase a la sociedad enfrentada en lucha de clases. Para Batlle Berres los demasiado ricos y los necesitados era casos límite de una sociedad en la cual la mayoría de la población estaba bajo el amigable paraguas del Estado batllista. Por esta razón el  neobatllismo tuvo un gran apoyo en la clase obrera, pero con un discurso no clasista presentándose como una alternativa a una postura de lucha de clases. Los trabajadores participaban en la vida política no en cuanto tales, sino en cuanto ciudadanos del Estado Batllista( y clientes de la maquinaria política del Partido Colorado) El hecho de que el orden social fuera libre y en armonía y sin antagonismos sociales no obedecía a un orden natural preestablecido, por le contrario al resultado directo de la estategia anticipatoria de los gobiernos batllistas. Más claro que el primer batllismo, la visión neobatllista es la mediación entre los distintos sectores sociales a través de la tutela estatal" Ver Panizza, Francisco."Uruguay, batllismo y después" EBO MVD 1990. Pág 96..
Ver.
 Varios autores : “CIEN AÑOS DE EMPRESAS PÚBLICAS EN URUGUAY: EVOLUCIÓN Y DESEMPEÑO” Revista de Gestión Pública | Volumen II, Número 1 | Enero-Junio 2013 | issn 0719-1820 pp. 25-66
Barran, J.P., Nahum, B. Batlle los estancieros y el Imperio Británico.
 Panizza, Francisco."Uruguay, batllismo y después" EBO MVD 1990. Pág 96


domingo, 6 de agosto de 2017

El batllismo y la justicia redistributiva. Otros tiempos, otros batllistas.

El Batllismo y la Justicia distributiva. En estos momentos de traiciones y reorganización las fuentes nos deben iluminar.


En momento de elaboración del programa partidario que la Comisión de Programa debía presentar a la Convención Batlle y Ordóñez había sido muy claro en el alcance y la conceptualización a presentar:
“ En el concepto de la Comisión de programa, deben figurar  en el programa del Partido todas aquellas aspiraciones que están llamadas a encontrar resistencias y que requieren lucha para imponerlas, y no deben figurar en nuestro programa aquellos principios que todos comparten, porque ellos no van a encerrar grandes dificultades en su realización. Hay conveniencia en no incluir en el programa sino lo que importa lucha, porque si enumeráramos todo lo que queremos hacer, los verdaderos principios importantes, aquellos que requieren un gran esfuerzo, quedaría perdidos entre otros principios que todo el mundo acepta y que no es necesario hacer un esfuerzo para realizarlas” J.By O, Actas, II, 337


Los Convencionales que actuaron con mayor celo en la elaboración de las propuestas en relación a la nueva política fiscal fueron: José Batlle y Ordóñez, Domingo Arena, Lorenzo Batlle Pacheco, Eduardo Acevedo Alvarez Baltasar Brum,  Enrique Rodriguez Fabregat. Las posturas batllistas varían radicalmente de las visiones de los vieristas y los oribistas y van a llevar la discusión hacia las posturas más radicales desde el punto de vista jurídico. Las diferencias conceptuales presentan el  enfrentamiento entre la República Conservadora instaurada a partir del alto de Viera y la visión de República Solidaria por la que trabajaba desde la oposición el batllismo construyendo bases éticas y jurídicas. En resumen el concepto que primaba en estos convencionales era el de “avanzar”. Avanzar en aplicar criterios de justicia en un ambiente de reacción conservadora. El batllismo tiene sus particularidades de lenguaje y difusión en materia política. Está marcado claramente por aguerridos debates desde las tribunas periodísticas que en ese momento lo va aplicar en la discusión de la legislación sobre la política redistributiva en 1925.
Los debates comienzan sobre el impuesto a la propiedad de la tierra y se discutía en profundidad si era allí donde se debía cargar los recursos para crear el Estado de bienestar. En todo el debate se tuvo en cuenta la Historia del batllismo, siempre con una vuelta a las fuentes de reafirmación de identidad social obrerista de su programa, hoy olvidado totalmente. El principio era alcanzar  la mayor felicidad para la mayoría y el menor dolor para la minoría al aplicarse estos conceptos. El propio Don Pepe lo fundamenta:
“ Cuando se proyecta una mejora, una obra cualquiera, y, como es natural, se requieren recursos para realizarla, se echa mano de lo primero que se presenta a la imaginación, y, desgraciadamente, con frecuencia, se busca el recurso necesario, no en las fuentes más abundantes y donde podría obtenerse con más facilidad y con menos dolor para los que tiene que abonar, sino en las fuentes escasas y gravando a menudo a los necesitados. La herencia, la tierra, son gravadas con dificultad. Es más fácil establecer un impuesto a la aduana que indefectiblemente afecta a todos, mucho más fácil establecer un impuesto al trabajo, que establecer un impuesto a la tierra o un impuesto a la herencia” J.By O Actas, II, 83
Y también enfoca el tema de los recursos de los más pudientes en relación a la defensa de sus derechos:
“…los propietarios de la tierra y los que han de percibir o han de dejar grandes herencias, son personas relacionadas con los que hacen las leyes, y que pueden hacerse oir, por tanto sus razones. Con frecuencia, además, los grandes terratenientes, los grandes propietarios tienen sus abogados en el seno del cuerpo legislativo que aparentan defender el interés general como diputados, pero que en realidad suelen defender, como abogados u hombres de negocios, el interés de aquél que lo ha encargado de los suyos” J.ByO Actas,II,84
El batllismo desde su origen había proclamado cuales eran los factores generadores de la injustica social, en particular la propiedad de los estancieros y la herencia. La defensa de estos principios generaba audacia y precaución en los debates legislativos. Siguiendo a Henry George el concepto fundamental será marcar con claridad todo lo que el ciudadano merece por consecuencia de su trabajo, sea por el esfuerzo y por su calidad. Para el batllismo la justicia redistributiva es el progresismo y  esta fue la visión de José Batlle y Ordóñez:
“ El progreso consiste en mejorar cada vez más la vida y hacer que todos la pasen mejor, en rodear de garantías y de comodidades a los habitantes del país y nada de esto se consigue sin emplear medios pecuniarios. Lejos  de consistir el progreso en disminuir el presupuesto, consiste en aumentarlo. No para hacer gastos innecesarios, porque eso es digno de gobiernos corruptores y de partidos que no tengan la noción de su deber, pero sí para emplear esos gastos cada vez mejor en la satisfacción de las necesidades públicas y en impulsar el país hacia adelante” J.B y O. Actas, II, 352
Entre tantos ataques a las instituciones republicanas, entre debates oscilando entre Maduro, Sendic y Amaro, parece por lo menos saludable recordar y revivir el proceso de contrucción del páis modelo que supimos tener y destruir.
Ver:

García Bouzas, Raquel. Estudios de historia conceptual del pensamiento político. UDELAR, 2014

domingo, 16 de julio de 2017

“Una sola palabra es nuestra bandera: Revolución en nombre de la libertad" Frase final de Rodriguez Fabregat frente al golpe Terrista-Herrerista.

“Una sola palabra es nuestra bandera: Revolución en nombre de la libertad" Frase final de Rodriguez Fabregat frente al golpe Terrista-Herrerista.


Fuimos convocados por la Cátedra permanente de Judaísmo de la Universidad Católica a exponer sobre el rol del Profesor Enrique Rodríguez Fabregat en el proceso llevado adelante por la ONU que culminó con la creación del Estado de Israel. Fue doblemente importante para mí, puesto que en 2015 tuve la suerte de participar en Jerusalem en un seminario de estudio sobre el Holocausto y la Shoa. Por otro lado  me fui vinculando progresivamente con su figura al resultar familiar directo de mi señora Salomé Rodríguez y encontrarme en varias oportunidades con figuras que al estudiarlo nos consultaban permanentemente.
Con motivo de la publicación del libro de Diego Fischer sobre el duelo Batlle-Beltran (Qué Tupé. Batlle-Beltrán ¿Duelo o Asesinato) el autor nombró a Enrique Rodriguez Fabregat y su libro Batlle y Ordóñez. El Reformador como una de las biblias que debe manejar cualquier batllista. Por eso creo que podemos realizar una aproximación a su figura, adelanto que Enrique Rodriguez Fabregat que como tantas otras personalidades ha sido olvidada, tanto por el Partido Colorado como por el Frente Amplio que fue fundador.
En el libro Enrique Rodriguez Fabregat. Una de las caras del siglo XX.  "En primer lugar, el libro lleva, de la primera a la última página el sello inconfundible del autor. Ahí estaba la historia, demasiado reciente, demasiado intensa, historia de acción y pensamiento. No historia del pensar reflexivo sobre las cosas, sino historia del pensar para la acción. Y, acción fue en varios planos de la realidad fue la acción de Batlle. Durante los años en que Fabregat nació, creció y maduró en el ambiente creado por la acción de Batlle(...)Sobre el final de su vida crea el Comité de Doctrina Batllista, con el que se une al Frente Amplio recién fundado. Sin embargo vale la pena transcribir lo que en la página 295 del libro de su autoría escribió: Batlle es el hombre de la nueva fe. Cree en el hombre del pueblo, en el hombre de la multitud(...) creer en el hombre del pueblo, vale, primero, como una revelación; vale, segundo, como una revolución"Pp.73.



 En abril de 1929 presenta Enrique Rodriguez Fabregat un Proyecto de Ley para crear el Consejo de Patronato de la Mujer y el Niño. Cuenta con 68 artículos y busca sensibilizar sobre la problemática de la niñez desamparada, abandonada y delincuente y en su exposición de motivos resalta los siguientes aspectos:
- régimen de tutela y educación.
- organización del accionar efectivo del Estado.
- madre soltera, madre sin recursos, y, en todos los casos, la madre abandonada por el padre de sus hijos.
-abolición de las diferencias entre hijos legítimos y naturales.
-investigación de paternidad.
-obligaciones de los padres.
-la mujer delincuente (régimen que corresponde a su trato)
-organización de un régimen de protección post cárcel, para adolescentes y adultos.
-prohibición del trabajo de los menores y tutela de los derechos de la mujer obrera.
-creación de un fondo permanente de Previsión Social.
-seguro de maternidad.
-seguro de desocupación forzosa para las mujeres que trabajan.

Este batllista de la primera hora, fervoroso y radical orador en las convenciones partidarias en tiempos oscuros del terrismo, escribió hace casi un siglo proyectos que tendían a solucionar problemas casi inexistentes en aquél entonces, pero que hoy nos golpean en cada esquina de Montevideo.

El 9 de junio de 1927 el Ministro de Instrucción Publica, Enrique Rodriguez Fabregat publicó un decálogo de los derechos del niño:
1) Derecho a la vida. Suma de todos los derechos por la sola razón de haber nacido. Derecho a la casa para habitar, a la atención materna, al reconocimiento obligatorios por el padre, con todos lo deberes que la paternidad impone, a la supervigilancia del Estado para el desarrollo y su prosperidad fisiológica.

2) Derecho a la Educación. Primera asistencia a los Jardines de niños. Kindergarten, segundo ciclo: escuela primaria. Abolición del sistema de escuelas de ciudad. Abolición de la enseñanza verbalista y libresca. Reintegración del niño al seno de la naturaleza por medio de una escuela de trabajo y de alegría: Parques escolares para lograr las reacciones del cuerpo y del alma.

3) Derecho a la educación especializada.

4) Derecho a mantener y desarrollar la propia personalidad. Estudio de las vocaciones, sistemas capaces de orientación espiritual sin artificios que solo se puede lograr en los parques escolares. Reconocimiento en la practica de los sistemas educacionales del derecho de ser niño de vivir y de sentir como tal libre de la artificialidad de la escuela-claustro y del dogma pedagógico que la informa.

5) Derecho a la nutrición completa.  Derecho de la madre de criar a su hijo. Seguro del Estado para las madres sin recursos. Servicio de copa de leche. Instalación de merenderos escolares. Instalación de Escuelas-refectorios para menores que trabajan antes del cumplimiento integral de esta tabla de derechos.

6) Derecho a la asistencia económica completa. Este derecho significa la obligatoriedad de los padres o en su defecto del Estado a asegurar al niño la situación económica sin angustias. Derecho a la vivienda. al vestido, a todas las oportunidades de bienestar que el trabajo del hombre pone al servicio del progreso del mundo.

7) Derecho a la tierra. Tierra para habitar. Reconocimiento del derecho del niño a ocupar su lugar en el mundo por la sola razón de haber nacido. Tierra para trabajar puesta a su alcance en los Parque Escolares, para el desarrollo de sus energías, de su impulso vital, de su inquietud, de sus facultades de observación para aprender por sí mismos en el vasto panorama del universo y comprender que la vida es una ley inmutable de solidaridad en el esfuerzo creador.

8) Derecho a la consideración social. Todo para el niño. Abolición de la distinción jurídica entre hijos legítimos e hijos naturales. El hijo es solamente hijo. El niño tiene derecho a sus padres. Transformación de los asilos de huérfanos y reformatorios de menores donde el sistema de  Pabellón anula la personalidad en colonias familiares de educación y de trabajo organizadas en pequeños núcleos sociales y confiados a padres y madres que sumen el afecto de sus hijos al de un pequeño grupo de niños sin hogar.

9) Derecho a la alegría. Reconocimiento sin retaceos de este derecho en la vida familiar sin angustia económica, en la escuela activa en el seno de la naturaleza, en la educación sin artificios, en la mesa con pan, en el hogar con lumbre. Derecho al aire y a la luz, a la tierra que se siembra, al fuego que calienta y al agua que purifica. Derecho a ser niño para ser hombre, a formar con cuerpo sano y alma limpia los obreros de la libertad, los arquitectos de la conciencia del mundo.

10) La suma de todos estos derechos del niño forma el derecho integral: derecho a la vida.

De su grandeza y su observancia depende la grandeza de los pueblos. En la salud, la alegría, la formación sin trabas de los niños para la cultura. Para el trabajo, para la libertad y la cooperación, reposan los valores del destino del hombre en una etapa nueva de la historia.

Este documento fue leído por la profesora Delia Etchegoinberry y expuesto el 12 de noviembre de 2002 en la escuela 106 de San Jasé de Mayo al recibir el nombre " Escuela 106 Enrique Rodríguez Fabregat"
 Este texto fue la base de los Derechos del Niño que fue incorporado a la declaración de los derechos humanos por las Naciones Unidas: Enrique Rodriguez Fabregat y Gabriela Mistral, fueron los redactores.

Como batllista y admirador de Don Pepe, Enrique Rodriguez Fabregat escribió una excelente biografia de la cual tomo el siguiente fragmento:



"José Batlle y Ordóñez  por Enrique Rodriguez Fabregat.
Hacia la Primera Presidencia.
Batlle será presidente.
En su caso, ya no se trata de una pugna entre candidatos. Eso pertence al capítulo demasiado grande de la política demasiado menuda. En esta ocasión es diferente. Batlle es el hombre de la nueva fe. Su presencia en la lucha significa dos cosas nuevas, fundamentales: Batlle concreta en sí mismo una gran esperanza no cumplida a través de 73 años de independencia. Y Batlle cree en el hombre del pueblo, en el hombre de la multitud, en el hombre que fuera hasta entonces apenas número en la vida nacional.
Estos dos elementos son inseparables de su individualidad. No verlos, significa no ver a Batlle, ni interpretar su tiempo ni comprender su obra.
Creer en el hombre del pueblo vale, primero como una revelación; vale, segundo, como una revolución. Cuando esto se plantea y se afirma así, viene a ocupar un lugar secundario, apenas adjetivo, apenas circunstancial, todo lo que se reducía hasta ahora a lucha de candidatos, de grupos solo diferenciados por las divisas de sus candidatos.
Batlle cree en el hombre del pueblo. Ese es el dogma de su nueva fe.
La lucha, el choque, es entre este "concepto" y lo demás; entre esta "idea" y todo lo demás; entre este elemento de germinación y la esterilidad de los personalismos (...)¿Qué ha sido gobernar hasta 1903? No se nos venga con que si hubo tantas vacas y se exportaron tantos kilos. Eso es más de las vacas que de los hombres. El problema es otro. La acción de gobernar es la que surge sustantivamente de esos elementos para devenir como hecho social.
Hasta Batlle, la crónica de las presidencias no pasa de las revoluciones, sus motines, sus levantamientos, las intervenciones sufridas, los prestamos, las deudas.
Con Batlle, la crónica es la de las reformas sociales, la de la transformación económica del país, la de su soberanía intacta, la de su dignificación política, la del más alto nivel cultural, la de más alta estima del ser humano. Ver. Enrique Rodriguez Fabregat. José Batlle y Ordóñez: El Reformador.Páginas 293-294 Editorial Claridad Buenos Aires. 1940"

Nota:Enrique Rodríguez Fabregat.  (11 de noviembre de 1895 - 19 de noviembre de 1976), maestro, escritor, periodista y político uruguayo.
Militante del Partido Colorado, fue diputado, senador, Ministro de Instrucción Pública en la época de José Batlle y Ordóñez. Debió exiliarse a raíz de la dictadura de Terra.
Tuvo destacada actuación diplomática. Fue embajador de Uruguay ante México y Austria, ámbito en el que corredactó con Gabriela Mistral la Tabla de los Derechos de la Niñez, base para la creación de UNICEF. En su rol de delegado ante la Organización de las Naciones Unidas, integró la Comisión Investigadora de las Naciones Unidas para Palestina, donde colaboraron con él Oscar Secco Ellauri y Edmundo Sisto; su aporte fue fundamental para el establecimiento del Estado de Israel. El primer reconocimiento formal, real y concreto sobre su actuación la realiza el canciller Nin Novoa en 2016
“Una persona a quien en homenaje a su memoria dedico este premio Jerusalém que hoy se me otorga. Hombre libre, demócrata y de principios, Representante Permanente ante las Naciones Unidas y Fundador de mi fuerza política el Frente Amplio, Embajador Enrique Rodríguez Fabregat.” Canciller Rodolfo Nin Novoa





       Fue Embajador en Naciones Unidas desde 1946 a 1961.
       En Mayo de 1947 fue designado miembro de la UNSCOP(Comisión Especial de las Naciones Unidas para Palestina)
       En Mayo de 1947 Gran Bretaña informa que desea culminar su mandato en Palestina.
       La Comisión recorrió toda Palestina y sostuvo entrevistas con gobernantes de diversos países árabes.
       A propuesta de Rodríguez Fabregat se visitó los campos de concentración  y los campos de desplazados.
       Miles de Judíos continuaban en condiciones muy precarias a dos años de finalizada la Guerra.
       Rodríguez Fabregat fue el impulsor desde el primer momento del Plan de Partición.
       Luego de una gran investigación sobre el territorio trazó los límites territoriales de los dos Estados.
       El 29 de noviembre de 1947 surgió el Estado de Israel. No se creó el Estado Arabe que repudió la Declaración de la ONU
       En 1956 Rodríguez Fabregat integró la Comisión Especial para la Cuestión de Hungría.
       Su informe tuvo un especial relevancia durante los inicios de la Guerra Fría.
       Integró también la Comisión de Descolonización con decisivos aportes en la Independencia de Africa
       Entre 1967 a 1976 fue miembro del Comité de Jerusalem.
       Estaba integrado por representantes de varios países.
       Su objetivo era preservar los lugares sagrados y sitios históricos de la ciudad.
       Menahem Beguin narró en su libro “Rebelión en Tierra Santa” encuentros en la clandestinidad con Rodríguez Fabregat.
       Beguin estaba requerido por los británicos por ser Jefe del Irgún
       En Kadimah House en Jerusalem fue contactado por un integrante del Irgún para saber si estaba dispuesto a reunirse con Beguin
       El interés de Rodríguez Fabregat era reunirse con todas las partes por lo tanto acepta.
       El joven miembro del Irgún dio instrucciones precisas: a las siete de la tarde en la terraza del Hotel Savoy en Tel Aviv
       Conjuntamente con el representante de Guatemala José María Granados acudieron a la cita.
       A comienzos de los años 70 Rodríguez Fabregat se reencuentra con Beguin en Jerusalén. Ahora como jefe de la oposición en el Knesset.
       Los años de clandestino durante la dictadura de Gabriel Terra fueron de mucha utilidad para la tarea que Rodríguez Fabregat realizó en La Comisión.
       Al fundamentar el Plan de Partición, Rodríguez Fabregat sostuvo:
       “¿…se pretende dejar librado el destino de los judíos que han sufrido una persecusión, a una suerte de lotería de la caridad internacional, promoviendo el buen corazón de las Naciones Unidas, para que reciban y acojan en grupos, en lotes, a los que sobrevivieron en los campos de exterminio?”



       Discurso final de Rodríguez Fabregat:
       “ Sabiendo la carga de responsabilidad que esto significa, pero comprendiendo que es necesario terminar el quebranto y el drama de los pueblos de Palestina, es necesario transformar el hogar nacional del antiguo mandato en el Estado y en la dos naciones que por este proyecto se crean; es necesario velar porque esta crónica de duelo y de sangre termine bajo esta conquista que será para siempre la primera conquista moral de las Naciones Unidas”
Tuvo también destacada actuación periodística, en el diario La Razón y como colaborador en varias revistas.
En 1971, participó en la fundación del Frente Amplio, integrando una lista con otros políticos de extracción batllista como Zelmar Michelini y Alba Roballo. En 1973 debió exiliarse nuevamente, esta vez en Buenos Aires, donde trabajó en la agencia Prensa Latina.
En 2001, una escuela de San José de Mayo fue bautizada con su nombre.
Es una de la figuras a rescatar del terco olvido de la Historia .

Ver:
       Beguín, Menachem, La rebelión: historia del Irgún, Barcelona, Plaza & James, 1981.
       Etchegoimberry, Delia, Enrique Rodríguez Fabregat: una de las caras del siglo XX, Buenos Aires, edición del autor, 2008. (Diario de Enrique Rodríguez Fabregat).
       Eytan, Walter, Los diez primeros años: una historia diplomática de Israel, Montevideo, Wainstein, 1959.
       García Granados, Jorge, Así nació Israel: un país fuera de lo común en circunstancias extraordinarias, Ciudad de México, Novaro, 1968.
       Herzl, Theodor, El Estado Judío, Buenos Aires, Organización Sionista Argentina, 2004.
       Sharett, Moshé, Israel ante las naciones, Buenos Aires, Acervo Cultural, 1953.

            Tov, Moshé A., El murmullo de Israel: historial diplomático, Jerusalén, La Semana.1988  

sábado, 20 de mayo de 2017

Batllismo y Estado: Las Empresas y su rol.

Batllismo y Estado: Las empresas y su rol. Una postura Socialdemócrata.





“Treinta años de la historia del país, 1899-1929, pasaje de la anarquía orgánica a la ordenación nacional, treinta años de intenso y generoso proceso evolutivo en los aspectos políticos, económicos y sociales, estructurando la conciencia ciudadana fundamentada en la libertad, y aportando magníficamente los elementos morales y materiales en todos los órdenes, para moldear la felicidad de la ciudadanía y las potencialidad del país”  (Buzzeti, Ing. José L. La Magnifica gestión de Batlle en Obras Públicas.Montevideo 1942.

La debilidad del capitalismo nacional y la circunstancia de que los capitales existentes se encontrasen volcados a la explotación agropecuaria, a las inversiones inmobiliarias y a diferentes actividades comerciales y financieras crearon las condiciones favorables para la intervención del Estado en dos direcciones, contribuir a la formación de un capital industrial y a una mejor redistribución de la riqueza en la sociedad. El intervencionismo del Estado batllista en la economía se verificó en dos aspectos fundamentales: el proteccionismo industrial que contribuyó a fortalecer la incipiente manufactura y el desarrollo del sector público con servicios comerciales e industriales del Estado. Esto fue logrado con la aplicación del intervencionismo estatal en lo aduanero, en lo fiscal, lo monetario y lo financiero.
El proteccionismo industrial se logró fundamentalmente utilizando las tarifas aduaneras para los productos competitivos con la industria nacional y la rebaja de tarifas para las materias primas, las maquinarias y los combustibles y también con exoneraciones tributarias
La ley más importante del período fue la del 21 de octubre de 1912 por la cual se facultaba al Poder Ejecutivo a conceder franquicias aduaneras a ciertos productos y a conceder  a las nuevas fábricas que se instalasen en el País franquicias consistentes en la exención de derechos de aduana a favor de máquinas, aparatos, repuestos, accesorios, materiales de primera instalación y materias primas y exención de la Contribución Inmobiliaria y la Patente de Giro siempre que estos ramos industriales no explotados en el país por fábricas que ya tuviesen esas franquicias. Hubo muchas leyes  que favorecieron el desarrollo de una industria estatal y de varios servicios nacionalizados, en algunos casos se lograron importantes beneficios económicos. También debemos destacar que en las primeras décadas del sigloXX una gran parte del ahorro nacional se volcó a la realización de gastos productivos en servicios del Estado y en Obras Públicas. Fue esta prosperidad la que permitió el desarrollo de una política de protección de las sectores obreros y asalariados y en general de los sectores más desamparados de la sociedad. Paralelamente al desarrollo de las empresas estatales nuestra principal industria que era la explotación de los productos pecuarios asistía a la culminación de un proceso que incluía la muerte del saladero y el triunfo del frigorífico. Siguiendo ahora la visión del Dr. Carlos Demasi  que sostiene en un artículo publicado por la fundación Vivian Trias (La relación batllismo – Estado: un concepto problemático. Carlos Demasi Fundación Vivián Trías Cuaderno N°25)
Explica el intervencionismo batllista en el siguiente fragmento: “El rasgo innovador del batllismo se evidencia cuando aparece una justificación doctrinaria de esa intervención, que la transforma en una política de carácter permanente; es decir, aquel argumento que defiende que Estado debe ser el empresario en algunos casos
determinados, y debe mantener ese carácter más allá de las contingencias.
Algo similar puede decirse del “obrerismo” batllista y de la legislación social. Con él apareció el argumento de que el Estado debía funcionar como mediador en los conflictos sociales, como un recurso apto para alcanzar un desarrollo social equilibrado en cuanto amparaba a los más débiles y frenaba a los más poderosos. Esto supone la posibilidad de que en algunos casos el Estado actúe en beneficio de los obreros, pero no supone que lo haga en todos los casos; también Batlle hubiera podido decir que “era colorado y no socialista” como argumentaba Manini Ríos cuando se transformó en su adversario dentro de filas. El aspecto novedoso de estas actitudes llamó fuertemente la
atención en la época, y fue el elemento que contribuyó a reconfigurar el escenario político: a favor o en contra del “inquietismo” o de las “novelerías” de Batlle fue el eje estructurador de las definiciones políticas; por eso es que resulta tan especialmente llamativa la unanimidad del presente.
La presencia de un Estado interventor no aparecía como una evidencia en su
época, y el rastreo de los antecedentes decimonónicos del intervencionismo batllista ha sido más el resultado de la reconstrucción historiográfica que de los testimonios de la época. Es decir que los contemporáneos percibían en el batllismo un intervencionismo de carácter diferente, y ese dato tiene relevancia porque nos muestra hasta qué punto los antecedentes invocados pudieron haber incidido sobre los actores. Lo inverso parece ocurrir con el “socialismo” de Batlle, que no era tal cosa pero así aparecía en la época: visto a la luz de las ideas, el discurso de Batlle tiene pocos elementos que lo identifiquen como socialista.”

 Durante el impulso modernizador e intensamente reformista que caracterizó a los gobiernos batllistas de las tres primeras décadas del siglo XX,  se crearon las bases del estatismo y se desarolló  la concepción tendiente a identificar servicio público con Estado, una “matriz de lo público profundamente estatista”, para decirlo en palabras de Gerardo Caetano.
Se fundaron los tres grandes bancos públicos: el Banco República se institucionalizó como banco íntegramente estatal, se estatizó el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) y se creó el Banco de Seguros del Estado.  El batllismo  se caracterizó por su avanzada política social (legislación obrera, apoyo a la sindicalización, ley de divorcio, pensiones a la vejez, expansión de las jubilaciones, enseñanza media), por su impulso a la modernización, diversificación e industrialización de la economía, así como también por la gran expansión experimentada por el Estado. Se fundó la empresa Usinas de Trasmisiones Eléctricas del Estado (UTE) y se estableció el monopolio estatal de los telégrafos y teléfonos (para éstos el monopolio se haría efectivo en 1931 cuando la red de teléfonos se integró a UTE, que pasó a llamarse Usinas y Teléfonos del Estado, permaneciendo la administración de los teléfonos a cargo de UTE hasta 1974. En este periodo comenzó también la construcción y estatización de vías férreas, creándose Ferrocarriles y Tranvías del Estado, y se estableció el monopolio estatal de la gestión de los puertos con la creación de la Administración Nacional de Puertos (ANP). Bajo un nuevo impulso reformista, ambientado por los avances de la acción estatal durante la Gran Depresión en la década de 1930 y años posteriores, se fundó la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP). Todas estas empresas constituían entes autónomos o servicios descentralizados y se regían por el derecho público. En general, sus objetivos se dirigían a brindar un servicio de calidad y bajo precio y extenderlo al conjunto de la población. Aunque sus cartas orgánicas no lo establecían, las grandes empresas, generalmente superavitarias, aportaban parte de sus beneficios al Gobierno Central (transferencias positivas) y las empresas deficitarias recibían subsidios de éste (transferencias negativas). Durante el periodo de industrialización dirigida por el Estado, el “Dominio Industrial y Comercial del Estado”, como se le llamó al conjunto de EP no financieras, experimentó una gran expansión debido al crecimiento de la cobertura y de las funciones de las dos principales empresas, UTE y ANCAP, así como por la creación de nuevas empresas, principalmente por la estatización de las compañías británicas de servicios (la mayor parte de los ferrocarriles existentes, los tranvías de Montevideo y la compañía de Aguas Corrientes de Montevideo), fundándose la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE) y Obras Sanitarias del Estado (OSE) en 1952. En el mismo año la empresa mixta PLUNA (Primeras Líneas Uruguayas de Navegación Aérea) pasó a ser totalmente estatal. También se fundan el Instituto Nacional de Colonización (INC) y el Servicio Oceanográfico y de Pesca (SOYP), desde 1976 Instituto Lobero y Pesquero (ILPE). UTE se expandió al interior del país expropiando las usinas eléctricas privadas, estableciendo una tarifa única en todo el país y extendiendo también la red telefónica nacional, cesando entonces las concesiones a las empresas telefónicas privadas. ANCAP expandió la capacidad de su refinaría y cubrió la totalidad del mercado de derivados del petróleo.
La proyección del modelo hacia el siglo XXI, una visión socialdemócrata.
La socialdemocracia como evolución lógica del batllismo  introduce elementos de transformación social, pues lo que quiere es una organización económica y política que transite del individualismo liberal puro y capitalista, al colectivismo solidario —sin pasar por la violencia y la lucha de clases— deslizándose entre el debate parlamentario, es decir, por medio de la democracia. Es decir, lo que la transición busca es que sean los representantes de los ciudadanos, democráticamente elegidos, los que discutan en los foros políticos las formas inteligentes en que deberían combinarse las políticas de mercado —liberales e individualistas— y las políticas sociales —comunitarias y solidarias—, de modo que la marginación, la exclusión y la pobreza encuentren espacios económicos y políticos de solución en el largo plazo sin afectar, además, la soberanía nacional.  Un debate complejo cuando el ADN batllista oscila en visiones diferentes ya sean ortodoxas y colegialistas, reformistas estatistas o decididamente liberales dejando de lado al Estado Benefactor.

Charles Anthony Raven Crosland (1956), indica los elementos que constituyen el paradigma socialdemócrata clásico:
1. El liberalismo político, esto es, la aceptación de los instrumentos típicos de las democracias representativas parlamentarias con partidos políticos en competencia.
 2. La economía mixta, es decir, la coexistencia complementaria de los medios privados de producción y los propios del Estado encargado de la planificación y el control público de la economía.
3. El Estado de Bienestar: el diseño y ejecución de políticas sociales destinadas a la distribución de la riqueza de formas equitativas y capaces de mitigar los efectos nocivos del mercado corrigiendo los desequilibrios económicos de modo que se propicie la justicia social.
 4. Políticas económicas keynesianas tendientes a lograr el pleno empleo promoviendo salarios elevados, estabilidad de precios y un gasto público vigoroso.
5. Una política social comprometida con la igualdad social. Estas líneas de política pública señalan, con toda precisión, el perfil financiero y social de un Estado comprometido con la justicia y la equidad, como expresiones sociales humanistas.
A modo de conclusión preliminar.
El documento emanado del Congreso Ideológico del Partido Colorado (Junio,2012) sostiene en su página 144 (…) es necesario establecer un marco más claro de relacionamiento entre el Estado y sus empresas. La relación entre el Poder Ejecutivo y las Empresas Públicas deberían quedar formalizadas por contratos de gestión que obliguen a sus directorios.(…)  En definitiva las empresas públicas deben contribuir a acelerar la tasa de crecimiento económico del Uruguay y a mejorar el bienestar de sus habitantes, en el marco de un estado Moderno garante del desarrollo ciudadano