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sábado, 14 de mayo de 2016

El Colegiado blanco y la encrucijada de 1959.




En realidad el Uruguay había alcanzado un sistema salarial y de seguridad social muy avanzado a fines de la década de 1950. Como siempre la coyuntura internacional nos afectó, sobretodo el plan de recuperación del sistema capitalista mundial para enfrentarse a la URSS. El Plan Marshall con la ayuda a la recuperación económica  europea post segunda guerra mundial incidió directamente en la política económica nacional. Los asalariados uruguayos vieron esfumarse el Estado de bienestar del país de las vacas gordas y se manifiestan activamente en reclamos  y una serie de huelgas en el transporte, la enseñanza, ANCAP,  salud pública. En 1956 comienza a variarse el valor de la moneda, duplicándose el valor del U$S en relación al peso. En otra orden social, el Uruguay continuaba recibiendo refugiados políticos, se había iniciado en 1954 con la crisis de Guatemala, en 1955 el problema de Perón que fue derrocado por la Cruzada Libertadora del General Lonardi.  El final del colegiado baatllista fue complejo, los estudiantes en la calle reclamaban la Reforma Universitaria y la reclamada autonomía que estaba prevista en la Constitución. El movimiento sindical reclamaba asignaciones para los desocupados y luchaba por alcanzar el pago de salarios por maternidad. Si bien todos los reclamos fueron concedidos por el batllismo, esto no impidió la derrota electoral del Partido Colorado. El 30 de noviembre de 1958, el nacionalismo alcanzó la victoria con el herrero - ruralismo como mayoría. Sin embargo comenzaron ásperas disputas entre los ruralistas y los nacionalistas apenas conocido el resultado electoral. En lo que si coincidían era en el rechazo absoluto al dirigismo económico batllista con la afirmación que solo favorecía a los industriales y enriquecía a Montevideo con los recursos que se tomaba por el sistema de cambios multiples al capital del campo. La realidad era que los resultados electorales cambiaron absolutamente el mapa político, el Partido Colorado había obtenido 379062 votos contra 499425 del Partido Nacional, además ganó en todos los departamentos menos en Artigas. El coronel Líber Seregni desde julio a diciembre fue Inspector del Servicio de Materiales y Armamentos y 1er subjefe del Estado Mayor, lo que le permitió estar muy cerca del despacho del Presidente y en una nota a Barros Lemez, Sergni afirmó que: “ Alguien-un militar- le ofreció a Luis Batlle Berres la posibilidad de no entregar el gobierno. Y Luis Batlle Berres lo mandó a rodar de la manera más categórica”. El propio Seregni fue el encargado del desfile militar en la ceremonia de asunción del Consejo Nacional de Administración. La propuesta, debido a la instancia histórica de rotación de Partidos en el gobierno luego de 93 años debía tener  una gran solemnidad. La situación en la interna militar era tensa por viejas cuentas que venían desde el período terrista. Seregni narró para la “Mañana Siguiente” que en los últimos días de 1959, Mario Aguerrondo y Eduardo Zubía aparecieron en el Estado Mayor para que se autorizara la presencia en el desfile de oficiales armados para garantizar el cambio de mando. Seregni rechaza el petitorio sosteniendo que “el gobierno entrega” el poder y se lo garantiza a Aguerrondo diciéndole “ Te aseguro que vamos a entregar. Yo estoy a cargo de todo y te prometo que va a ser así” y  como garantía de sus palabras designa como su segundo a un hombre de Aguerrondo, el mayor Luis Vicente Queirolo. A este problema se le debe sumar el interno en las filas nacionalistas que no lograban alcanzar un acuerdo para la formación del nuevo gabinete. Varios oficiales blancos andaban armados, según relata Seregni en la nota mencionada, el general Omar Porciuncula “andaba por las azoteas con su pistola”. Marcha por otro lado relataba otra visión desde su ángulo de conocimientos e información:  Un oficial de la Fuerza Aérea sostenía que nuestros aviones a chorro habían iniciado sus evoluciones sobre la ciudad. La reunión se dilataba y la persona encargado de coordinar todos los detalles de la parada comienza a intranquilizarse y se apersona y reclama “ Señor presidente: es absolutamente perentorio que Ud. aparezca en el balcón y ordene el comienzo del desfile. Los aviones tienen querosén solo para siete minutos (...) el Presidente salió al balcón y el desfile rompió la marcha” Entre tanto el Consejo logró el acuerdo: el gabinete y las autoridades militares serían las que herrerismo quería. En tanto que en los entes los tres directores de la mayoría se repartirían uno para cada uno de los tres sectores del oficialismo, 10 jefaturas de policía a los ruralistas y tres a la UBD y quedando con cinco el Herrerismo. Mientras tanto en el medio del desfile se cambian los mandos militares incluyendo el comando del desfile que iba en plena marcha ya sobre la calle Río Branco, según Marcha, un Jeep deambulaba entre un extremo y otro del mismo llevando al nuevo militar designado al frente del mismo y retirando al que estaba al mando. En el Jeep iba Seregni cumpliendo la orden del nuevo Consejo Nacional de Gobierno. El nuevo Comando impuesto en pleno desfile estaba integrado por Rebollo, Magnani y Porciuncula. Comienzan una serie de contactos políticos entre los quicistas Teófilo Collazo, Glauco Segovia. Manuel Flores Mora y Zelmar Michelini, anfitrio y generador de un asado al cual se integro Seregni que comenzó también a frecuentar la sede del diario Acción. La amistad entre Luis Batlle y Seregni comienza simultáneamente con la derrota electoral de 1959.

martes, 10 de mayo de 2016

Oscar Gestido: El dialogo sobre la violencia.






La visión marxista de los hechos que comenzaron a ocurrir a partir de 1959 ante el estancamiento productivo y la crisis de la economía uruguaya a comienzos de los sesenta se resumía en que el capital intentaba salvarse a costa del salario obrero. Es común ver en publicaciones de la época  como  el capitalismos aumentaba su tasa de ganancia intensificando la explotación del obrero y la eliminación de las “prestaciones sociales” que el batllismo había instaurado. Acá podemos avanzar hacia una interpretación sobre la violencia en Uruguay y ver de que modo se puede relacionar la creciente conflictividad social de esa época con la actuación de los sectores dominantes que controlaban, es verdad, los instrumentos del aparato productivo y el surgimiento de la guerrilla revolucionaria. Por supuesto que los sectores sociales obreros y la visión comunista achacan esto al capital y a la burguesía en el marco de una visión liberal fondomonetarista. Entre 1957 y 1968 el enfrentamiento era sectorizado cada grupo dominante se enfrentaba al sector obrero que estaba vinculado. Las relaciones laborales funcionaban, entonces, según las fuerzas que cada sector impusiera en las negociaciones. Esto favoreció que surgiese un sindicalismo corporativista de base marxista que hacía su contribución al enfrentamiento social. A partir de 1964 la crisis económica se agudiza, la sociedad le renueva la confianza a la mayoría nacionalista en el marco del colegiado. Este se muestra bastante distante de la problemática social y ya comienzan a escucharse rumores de golpe de Estado. Es un reflejo de lo que está ocurriendo en Brasil donde Estados Unidos apoyó un golpe militar y acá hizo un movimiento reflejo en la tensión de los grupos sociales de variada visión política. Si miramos la cantidad de grupos sociales revolucionarios que empiezas a desarrollarse en nuestro país a partir de los sesenta, la preocupación incluso alcanza a los hegemónicos e históricos Partido Socialista del Uruguay y al Partido Comunista. Estos grupos nacientes aglutinaron a sectores obreros muy postergados y dieron una luz en la violencia a sus reclamos. En 1967, la ciudadanía puso sus esperanzas en una nueva  Constitución, ahora presidencialista y con fuertes atribuciones al Poder Ejecutivo, a un militar como presidente y el retorno del Partido Colorado al poder pero con el batllismo un tanto disminuido por rencillas internas y el fallecimiento de su principal líder Luis Batlle Berres. La izquierda radical se aglutina en torno al diario Epoca y establecen puntos en común y allí encontramos los siguientes grupos: Partido Socialista, Movimiento Revolucionario Oriental (MRO), Federación Anarquista del Uruguay (FAU), Movimiento independiente revolucionario, Movimiento de Acción Popular Uruguayo (MAPU) y un grupo grande de independientes que escondía al naciente grupo Tupamaros. La plataforma de acción era en primer lugar apoyar la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad) reunida en Cuba, considerar a la clase obrera como la columna vertebral de la revuelta y la lucha armada como extensión de la militancia. Estos hechos comienzan a generar preocupación en los sectores industriales, bancarios y del comercio y le solicitan al Presidente Oscar Gestido “ que es tiempo de que se pusiera los pantalones” La respuesta del Poder Ejecutivo la realiza el Ministro del Interior, Augusto Legnani el 8 de setiembre y será el comienzo de una espiral de violencia de respuesta desde el Estado a los ataques de los sectores sociales, grupos radicales y la guerrilla urbana. En su discurso Legnani  informa que no será autorizada la reunión en Montevideo del “Congreso permanente para la unidad sindical de los Trabajadores Latinoamericanos” en su parte medular sostenía (...)con serena energía el Gobierno proclama: ni guerrilla contra instituciones democráticas ni cuartel de operaciones, entrenamiento, preparaciones o maniobras para penetraciones agresivas a otros Estados”. En este marco Hugo Batalla recuerda un dialogo con el presidente Gestido en el cual el presidente le confía su visión sobre la violencia y sobre el futuro tensionado del Uruguay: “ Yo sé que la gente me ha votado a mí un poco porque en el país hay problemas. Yo sé que en cierto sentido me ha votado pensando que soy un militar y que como militar puedo imponer mi bota sobre la gente. Pero soy consciente que la violencia es una cuestión muy difícil para cualquier país. Usted sabe cuándo entra en la violencia pero no cuando sale, y mucho peor no sabe cómo sale. Y cuando usted pone en marcha una solución de violencia, a mitad de camino no la puede parar”. Fallece Gestido al poco tiempo y la violencia explotó y en realidad, luego de largos años de sufrirla aun hoy tenemos caminos de salida que no se han recorrido.

El queso y sus gusanos: Huellas en el basurero de la historia - 08.05.2016 - LA NACION

Huellas en el basurero de la historia - 08.05.2016 - LA NACION

“The Postcolonial Gramsci”: Edited by Neelam Srivastava and Baidik Bhattacharya |

“The Postcolonial Gramsci”: Edited by Neelam Srivastava and Baidik Bhattacharya |

domingo, 1 de mayo de 2016

Batllismo y frentismo, una aproximación.



La rotación de los Partidos Tradicionales se muestra atacada cuando en la década de 1950 surge la Liga Federal de Acción Ruralista, comunmente definida como  La Liga Federal. Fue un movimiento masivo y popular que creció al margen de los Partidos Tradicionales. Es el primer síntoma de ruptura del bipartidismo histórico en nuestra vida política. Poco después, a comienzos de 1962 surge la Unión Popular y el FIDEL. Es este el hito más importante de la izquierda uruguaya que decidió captar votantes tradicionales reinterpretando sus tradiciones, con diferencias pero con cierta similitud con el ruralismo. Los intelectuales y el giro un tanto gramsciano de la estrategia de la izquierda comienzan a socavar la historia partidaria tradicional desarrollada desde comienzos del siglo XX. El revisionismo histórico, y  la cultura popular enfocada a viejos modelos de bienestar logró que la izquierda nacional en los 60 tomara fuertemente la conciencia histórica nacional, los valores y simbología partidaria tradicional. Posteriormente se enfoca  en un discurso en el cual mediante la articulación de la gran crisis de valores políticos y la economía que apretaba los cinturones, logra el advenimiento de una opción nueva. Curiosamente la izquierda se nacionalizó y construyó simultaneamente un discurso que mostró a los Partidos Tradicionales como representantes de intereses extranjeros. Posteriormente en la conformación del Frente Amplio, los sectores populares encontrarán un espacio que le de respuestas a su visión de futuro. Sonia Scaffo cita a Hugo Batalla durante el episodio en el cual Michelini comienza su alejamiento de la lista 15, sostenía Batalla “ Es posible que fuera un camino irreversible, yo hablaba muchas veces con Zelmar y le decía- Mirá Zelmar ni tu ni yo queremos pelearnos con Batlle (Luis) pero la propia dinámica de los hechos nos va a llevar a que nos peleemos con Batlle”. Mientras esto ocurría el desarrollo inflacionario especulativo deteriora los recursos estatales y estaba muy comprometida la gestión del gobierno tanto en el presupuesto, en el sistema bancario y en el manejo del tipo de cambio. Esto se manejó mediante el endeudamiento externo que trajo como consecuencia la eliminación de subsidios y la rebaja de los salarios reales de los funcionarios públicos. Continuadas devaluaciones no lograron detener la emigración de capitales.  Dentro del batllismo la situación no era sencilla, un artículo en Marcha analizaba la situación de la 15 y lo tituló: La 15 por dentro y marca claramente la convivencia muy dura entre tres grupos enfrentados. Un joven Jorge Batlle oscilaba entre los tres grupos con una tendencia haca Amilcar Vasconcellos y a Flores Mora. Lo curioso era que todos conocían su profunda amistad con Alberto Abdala. En las elecciones internas se presentan: Unidad y Reforma liderada por Jorge Batlle y Alberto Abdala, Por la ruta de Luis Batlle integrada por Vasconcellos y Flores Mora y con la legitimación de Enrique Rodriguez Fabregat. El tercer grupo, llamado el de los senadores que la integraban entre otros Alba Roballo y Glauco Segovia. Todos estos problemas internos fueron disociando el batllismo principista  y sus diferentes interpretaciones liberales y anticolegialistas. Más allá de la retirada de la lista 99, y de  Alba Roballo con su grupo Pregón, el golpe más duro fue cuando un viejo batllista, biógrafo de Don Pepe y ardorosos defensor de la justicia social se retira también para integrar el nuevo proyecto político denominado Frente Amplio
Enrique Rodriguez Fabregat recibió invitaciones de todos los sectores que van a conformar el Frente Amplio. Era uno de los grandes legitimantes ideológicos del futuro Frente Amplio como batllista radical y principista. Su ideal de justicia social lo lleva a fundar el Comité de Doctrina Batllista y sostenía: “ Los batllistas que estamos en el Frente Amplio continuamos luchando empeñosamente por el triunfo de los principios y el progreso de los principios que colocaron a nuestro país en el camino de la democracia económica y social. Si blancos progresistas y batllistas doctrinarios pueden estar en el Frente Amplio es, principalmente, porque el Programa de Acción del Frente Amplio les da la oportunidad de continuar su lucha frente a ambos sectores tradicionales que, pese a mantener divisa distinta tienen un mismo objetivo oligárquico”

A partir de su fundación el Frente Amplio comenzó un crecimiento electoral permanente, incluso con el impasse de la dictadura, hasta llegar a la presidencia de la República en el 2005. El batllismo paso de ser mayoría dentro del Partido Colorado a ser casi nominal en un partido que no deja de perder su caudal electoral y que como sostuviera Rodriguez Fabregat , hace varias décadas, tiene en su mayoría actual componentes conservadores que lo diferencian muy poco del Herrerismo.