sábado, 18 de diciembre de 2010

La Influencia Directriz- Julio Herrera y Obes 1893

La Cúpula o las Bases.

Julio Herrera y Obes(1841-1912) , fue  político y presidente constitucional  del Uruguay entre los años 1890 y 1894.
Acompañó a Venancio Flores, como secretario, en la Guerra de la Triple Alianza. Fue Ministro de Relaciones Exteriores, diputado en las denominadas“cámaras bizantinas”, fue deportado en la barca Puig y participó en la “Revolución Tricolor”. Reorganizó el Partido Colorado apoyándose en el diarioEl Heraldo. Ministro de Gobierno de transición del Gral. Tajes, dirigió la transición a la democracia y en 1890 fue electo presidente civil, una vez terminada la etapa militarista. Enfrentó una crisis financiera y sostuvo la "influencia directriz" Como Senador, se opuso al Pacto de la Cruz de 1897 y fue expatriado. Regresó en 1903. Pese a su pobreza, rechazó  una pensión graciable del gobierno de Claudio Williman. José Batlle y Ordóñez le negó las honras fúnebres que le correspondían como ex jefe de estado.

La Influencia Directriz


"Es indudable que el Gobierno tiene y tendrá siempre, y es necesario y conveniente que la tenga, una poderosa y  legitima influencia en la designación de los candidatos del partido gobernante, y entonces de lo que puede acusársele es del buen o mal uso que haga de esa influencia directriz, pero no de que la ejerza..."Mensaje del presidente Julio Herrera y Obes a la Asamblea General, Diario de sesiones de la Asamblea General, t.VII, pp 157-173. Sesión de apertura del tercer periodo de la 17 legislatura, 15 de febrero de 1893.



José Enrique Rodó señaló sobre el Dr. Herrera y Obes que "administró con alta honestidad la hacienda pública; y obligado a afrontar una de las más críticas y angustiosas situaciones de que haya ejemplo en el desenvolvimiento económico del país, supo sacrificar las transitorias conveniencias de su gestión gubernativa y de su lucimiento personal a los grandes y permanentes intereses de nuestro porvenir y nuestro crédito"(Washington Reyes Abadie: Julio Herrera y Obes. El Primer Jefe Civil. EBO.1977.Pp 140). Otros detractores han criticado su concepción aristocratizante de la política resaltando la existencia de fraudes electorales, el exclusivismo, la coparticipación y el faltar a las promesas electorales de llevarla adelante. Según Juan E. Pivel Devoto " La Influencia directriz que el Dr. Julio Herrera y Obes utilizó  durante su gobierno como norma de conducta política, era una arma de doble filo. Empleada por un gobernante sin escrúpulos podía servir para formar en torno de si un núcleo de incondicionales políticos, dóciles instrumentos de poder. Pero Herrera y Obes la utilizó con convicción y con pureza de intenciones. No creyendo en la capacidad electoral del pueblo; convencido por lo tanto de que este necesita una provisoria tutela antes del goce absoluto de sus derechos civicos, no vaciló en proclamar y hacer efectiva la necesidad de la intervención gubernamental en los actos electorales. Pero no utilizó esa influencia directriz para favorecer amigos ni para buscarse puntos de apoyo que facilitaran su gestión de gobernante"(Pivel Devoto, Historia de los partidos y las ideas políticas..."T.II P.449) Su figura tuvo gran importancia en la política nacional en el último tercio del siglo XIX, su rivalidad política con José Batlle y Ordóñez y su diferente enfoque sobre la legitimidad del poder lo llevaran a un enfrentamiento muy fuerte con Don Pepe,  lentamente va quedando en el olvido y morirá pobre en Montevideo el 6 de agosto de 1912. En forma contemporánea y como respuesta a los planteos políticos de Herrera y Obes, el joven Batlle precisaba que el futuro político esta en las bases partidarias, en los clubes políticos y en la reorganización del Partido Colorado. Argumentaba que para el crecimiento de esas bases era imprescindible la nacionalización  e introducción a la ciudadanía a los inmigrantes: " Nosotros queremos que venga el elemento extranjero a la vida política, precisamente porque lo necesitamos..."( José Batlle y Ordóñez, 1892) La cúpula o las bases ese era( y es) el debate.

Ver: Antología del Discurso Político en el Uruguay. Gerardo Caetano. Taurus, 2000, Pp.381

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