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miércoles, 30 de noviembre de 2016

El batllismo y el Estado: Idea y acción.


El Estado para el batllismo debe ejercer un fuerte rol de árbitro en relación el equilibrio de las clases sociales, la conciliación de clases. Para esto la economía debe dirigirse a satisfacer las necesidades sociales. Para el cumplimiento de estos principios desde el plano político se debe desarrollar la plana vigencia de la democracia y la libertad. El objetivo primordial es favorecer el trabajo nacional sin imitar los modelos populistas que confunden el rol del estado con la arbitrariedad del poder. El Estado batllista desde la época del primer batllismo debe anticiparse a los reclamos sociales para buscar las soluciones a los sectores más perjudicados buscando una justa  redistribución de la riqueza y por  lógica evolutiva la justicia social.
El respeto absoluto a la Democracia con el respeto absoluto e irrestricto de sus principios de libertad, libertad de expresión, libertad de opinión, garantías individuales valoración de la propiedad privada. Por lo tanto la democracia y la libertad, para el batllismo, es la base del progreso y la justicia social. Pero la libertad para el batllismo se base en la redistribución de la riqueza a través del Estado para como sostenía el primer batllismo “ que los pobres sean menos pobres y los ricos sean menos ricos”
La libertad se constituye en el elemento básico de la vida colectiva. Democracia y libertad son elementos íntimamente ligados, la libertad sin la democracia no es posible y tampoco al revés. Con estos principios se enfrenta el batllismo a la concepción populista. Sin libertad política, sin libertad de prensa sin leyes que aseguren la evolución de la economía no es posible el progreso.
La actividad privada debe ser apoyada y convertirla en el centro de la experiencia económica al ampara del visión estratégica del Estado. En caso necesario el Estado debe ampliar sus funciones y otorgando a las Empresas Públicas un rol estratégico en el desarrollo nacional. Todos estos principios tienen como objetivo el desarrollo social, acrecentando desarrollano y consolidando los sectores medios de la sociedad con salarios mejor remunerados. La riqueza que desarrolla la industria debe ser redistribuída. El trabajador es el principal actor y debe ser receptor de las lógicas concesiones y ventajas para que participe en forma razonable en los beneficios obtenidos.
El Estado para el batllismo deberá promover el desarrollo industrial y ser el arbitro de las visiones enfrentadas y contradictorias de la sociedad. No debe competir con los emprendimientos privados debe promoverlos pero manteniendo el lógico control de todas las ares de interés nacional. La riqueza no es solo del propietario del capital es también, en buena parte del trabajador porque con su trabajo la crea, por lo tanto se debe compartir. El Estado es el que debe nuclear la distribución justa de la riqueza para asegurar la paz social, porque si el reparto no es equitativa se convierte en arbitraria y pone el peligro el orden y la paz social. Por encima de las clases social el batllismo coloca al hombre sin ningún tipo de distinción ya sea raza, nacionalidad, clases o grupos sociales, creencias. Y desde el principio del batllismo la idea de que el conflicto de clases parte de la injusticia de clases por la tanto la seguridad social es básica para el batllismo. La conciliación de clases supone la paz social y por extensión se reduce al mínimo la posibilidad de la violencia. Es claro que el batllismo no defiende al rico como tal sino al pueblo todo mediante leyes sociales y políticas públicas generales.
Durante el segundo gobierno del Dr. Julio María Sanguinetti, la reforma educativa se desarrolló fundamentalmente en base a un modelo racionalista con el objetivo de ser la principal política publica social del gobierno. El propio Rama sostenía en una nota publicada en Búsqueda antes de asumir su cargo: “Lo que es importante primero que nada es que entre todos tengamos diagnósticos claros de nuestros problemas porque si no (…) se pueden inventar muchas micro experiencias que no se sabe a dónde van porque no hay un diagnóstico general del sistema” En el periodo 1995-2000 el país procesó, además de la reforma educativa otras dirigidas a la visión social del batllismo pero alejándose de la praxis: Reforma del Estado, reforma de la Seguridad Social, la apertura de la economía al mundo, La flexibilización del mercado laboral. Fue un marco de reformas, fieles al principio batllista de “vino nuevo en odres viejos”. En el caso de la reforma educativa se vio el mantenimiento de una fuerte presencia del Estado, ausencia absoluta de privatización con la búsqueda de equidad educativa y apostando a la educación como mecanismo de integración social en un momento que el entramado social comenzaba a fragmentarse. Durante el período del Dr. Sanguinetti, también se buscó reforma la salud, el proyecto del año 1995, buscaba reordenar el Ministerio de Salud Pública tanto desde el punto de vista presupuestal como programático. El objetivo era que el MSP se convirtiera en el organismo rector de las políticas de salud, identificando las prioridades, dictando planes y programas de salud a nivel nacional y controlar y fiscalizar el sistema.

También se desarrolló un programa de fortalecimiento de las políticas sociales que se había iniciado durante la administración Lacalle, este programa buscaba aumentar la eficiencia y equidad en las áreas de Educación, Salud, Justicia, Nutrición y trabajo. Todo orientado a transformar los mecanismos públicos de acceso de los grupos familiares para satisfacer sus necesidades más inmediatas. El batllismo un siglo después de sus primeros enfoque de justicia social seguía en el último gobierno del siglo XX marcando con claridad la importancia de la spolíticas sociales y la justa redistribución de la riqueza.

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