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martes, 11 de agosto de 2020

El Pacto del Club Naval.

 

El Pacto del Club Naval.


En una entrevista realizada para el libro Estado de Guerra por Alfonso Lessa, se le pregunta al Dr. Julio María Sanguinetti sobre el costo de la salida de la dictadura con Wilson Ferreira preso: “ Nosotros tuvimos una diferencia de estrategia en cuanto a la salida, con una gran identidad de propósitos. Nosotros eso lo hablamos y lo discutimos con Wilson. Él creía que había que seguir confrontando y que el Gobierno estaba al caerse. Y nosotros sentíamos que no, que no era así. Y que debía buscarse una salida negociada que nos abriera el camino. Eso sí, sin aceptar condicionamientos que establecieran un poder cojitranco o un poder muy limitado. En definitiva el acuerdo o pacto del Club Naval fue un éxito. El país se pacificó y eso es lo que importa, y hemos vivido una vida democrática plena que el país debe cuidar mucho. En teoría podemos hablar siempre de la perfección, pero los paraísos existen en la Biblia, no en la Tierra.”

Los Hechos.

Luego de las elecciones internas de 1982 y de las demostraciones de fuerza a lo largo del año 1983, la oposición civil se había convertido en el único interlocutor válido para el gobierno. Las conversaciones se iniciaron el 6 de julio de 1984 en la sede del Estado Mayor Conjunto, de la avenida 8 de octubre de Montevideo. El 31 de julio las reuniones se trasladaron al Club Naval de Carrasco, donde el 3 de agosto llegaron a su término. En la reunión del 1° de agosto se redactó el llamado Acto Institucional N° 19, que recogió lo convenido entre políticos y militares. En él se establecieron normas transitorias, que modificaban la Constitución, relativas al Consejo de Seguridad Nacional, el Estado de Insurrección, la jurisdicción de la Justicia Militar y las designaciones de los mandos militares. La Asamblea General a elegirse el 25 de noviembre de 1984 tendría carácter constituyente entre el 1° de julio y el 31 de octubre de 1985, para expedirse sobre estas normas transitorias que regirán hasta el 1° de marzo de 1986. La reunión del 3 de agosto, la última, fue de ratificación de lo acordado, luego que civiles y militares hubieran aprobado por separado el texto del Acto Institucional N° 19

 

Los nacionalistas fueron intransigentes con las proscripciones políticas y no estuvieron dispuestos a negociar. Los colorados no podían negociar solos un acuerdo, por lo que los militares modificaron su postura, permitiendo la participación de representantes del Frente Amplio. Las negociaciones fueron complejas. A diferencia de las del Parque Hotel, fueron secretas y no se llevaron actas. El acuerdo final alcanzado fue una negociación, no algo impuesto por una de las partes. Todos los actores principales obtuvieron algo y concedieron algo. Los militares concedieron casi todo, excepto que Wilson Ferreira, Líber Seregni y Jorge Batlle pudieran presentarse como candidatos a la presidencia en las siguientes elecciones y que los líderes civiles no podían reemplazar a discreción a los máximos líderes militares. El sábado 3 de agosto de 1984 a las 16 horas se aprobó y firmó un acta conteniendo las llamadas "Bases para la transición".

El acuerdo

Se mantendría el Consejo de Seguridad Nacional como órgano asesor en temas tales como ataque a la soberanía y afectación territorial. Desarrollaría programas a largo plazo de seguridad nacional.

Los mandos militares serían designados por el Presidente de la República con venia del Senado a propuesta de las Fuerzas Armadas, que enviarán una lista de candidatos con el doble de integrantes con relación a las vacantes a cubrir.

La Asamblea General actuaría como Constituyente desde el 31 de julio al 31 de octubre de 1985 y sometería a la ciudadanía el 24 de noviembre de 1985 las nuevas normas constitucionales. El 1º de marzo de 1986 regiría el nuevo texto constitucional. Mientras esto no ocurriera, regiría la Constitución de 1967.

La nueva norma constitucional incluiría un nuevo estado de emergencia, un estado de insurrección ante hechos violentos que significasen riesgos para la soberanía territorial y el orden público.

El gobierno convocaría a elecciones para el 25 de noviembre de 1984.

La opinión sobre el pacto en los semanarios Correo de los Viernes y Jaque.

“Otro camino que el pacto no había. La otra estrategia, que fue la del Partido Nacional, pretendía seguir golpeando a la dictadura hasta su desgaste total. ¿Cuándo ocurriría ello? Nadie lo podía prever, podía ser un año como cuatro o cinco más. El gobierno militar estaba políticamente desacreditado, es verdad, pero no lo estaba militarmente y detentaba la totalidad del poder. Por eso, hasta ese momento cerraba diarios y metía presa a gente, en una cadena de provocaciones que provenían desde las alturas del gobierno, a cargo del Tte General Álvarez, principal obstáculo para el camino emprendido. En una palabra, se negociaba o seguiríamos esperando una caída que podía durar cinco años más, como pasó en Chile, con la consiguiente secuela de dolores. Se invocaba el precedente argentino, en que no hubo negociación, pero la situación no era comparable: el gobierno de la otra orilla del Plata estaba militar y moralmente destruido luego de estrepitosa derrota de Las Malvinas. Aun hoy se discute, sin sentido, si se pactó allí la impunidad de los militares. La verdad es que los dirigentes de los partidos no plantearon que se amnistiaría a los tupamaros, porque allí mismo se terminaba el diálogo. Nada dijeron y nada se les preguntó. Del mismo modo, no se les reclamó ninguna amnistía para los militares y se guardó silencio sobre el punto. Ni los representantes del Frente Amplio, ni del Partido Colorado ni de la Unión Cívica abrieron la boca. Simplemente porque querían salir de la dictadura, para que luego, en democracia, se dispusiera lo necesario, como se hizo. Cualquiera que imagine una negociación advertirá que esta es la lógica y no hay otra posible.

Participantes del Pacto del Club Naval

Militares: Hugo Medina - Comandante del Ejército, Manuel Buadas - Comandante de la Fuerza Aérea, Rodolfo Invidio - Comandante de la Armada Nacional. Frente Amplio: José Pedro Cardoso, Juan Young. Partido Colorado: Julio María Sanguinetti, Enrique Tarigo, José Luis Batlle. Unión Cívica: Juan Vicente Chiarino, Humberto Ciganda.

Partido Nacional: Los representantes del Partido Nacional no concurrieron a las negociaciones por no compartir el planteo militar de realizar las elecciones con partidos y personas proscriptas entre ellas, su líder, Wilson Ferreira Aldunate, encarcelado desde el retorno del exilio.

Un Editorial del Semanario Jaque sostenía posteriormente: “ (…) en ancas del Club Naval hemos llegado hasta aquí, pero ahora precisamos otro flete. Porque el acuerdo del Club Naval no resuelve lo que no se planteaba resolver. . . El Partido Colorado estuvo en el Club Naval y porque estuvo hay democracia. El Partido Colorado participó antes en las elecciones internas imperfectas de 1982 que fueron un mojón, sin embargo, en el itinerario de la democratización uruquaya, tan admirada en el Continente. El Partido Colorado está hoy siendo el soporte político en la búsqueda de evitar conflictos que no permitan la consolidación de la democracia. El ciudadano sabe-pertenezca al partido que pertenezca—que el Partido Colorado habla claro y en qué está el Partido Colorado. El Partido Colorado está en arreglar este país, articular su democracia, armar su reactivación económica, armonizar la sociedad y el Partido Colorado no rehuye las posiciones difíciles. Ni deja de estar donde hay que estar —ni deja de irse de donde hay que irse, caso Parque Hotel—, ni estando se hace luego el bobo. El país demanda que se le hable claro, y el Partido Colorado dice lo que hay que decir sobre economía, sindicatos, enseñanza, etc. La política no es más la peregrinación obsecuente por una mitología maniqueísta. En efecto, de dos restricciones importantes adolece el citado pacto, las que no impidieron su eficacia histórica. Una primera es la insuficiencia política resultante de la no presencia en el mismo de uno de los dos partidos uruguayos mayoritarios. Otra segunda, es el no abordaje en dicho acuerdo del tema de la revisión del pasado y de los excesos cometidos. Respecto de este segundo punto resulta a todas luces evidente que el tema se soslayó en la instancia de aqosto de 1984. Los responsables del acuerdo consideran que su planteamiento ponía en riesgo la consecusión misma de un acuerdo de salida desde que bastante inédito históricamente es que el militarismo se retire incruentemente por pacto, como para además luego de firmado el mismo las fuerzas se apuren a correr tras las rejas y a pasar candado”

 

Sobre el Club Naval. El Presidente Sanguinetti dijo: “que la ausencia del Partido Nacional en las negociaciones del Club Naval había limitado la salida política y que otro tanto producía la actual marginación de las Fuerzas Armadas. Subrayó que no hubo en el Pacto del Club Naval ninguna cláusula expresa o tácita que comprometiera una amnistía pero que no hay dudas que la lógica de los hechos llevaba a pensar que si se acordaba una salida institucional, ello suponía que entre las partes no se reclamarían responsabilidades. Añadió que esa idea se robusteció luego de la amnistía otorgada a los subversivos. El Presidente destacó (en esa misma nota) la subordinación total de las Fuerzas Armadas al poder político (…) Finalmente el Presidente Sanguinetti exhortó a lograr un clima de superior entendimiento que permita lograr, con un acto político, una solución definitiva al tema de la actuación militar durante el gobierno de facto.”

Conclusión. Tomado de Correo de los Viernes.

“Solo quien vivió los dolores de la dictadura y las tensiones de la búsqueda de los acuerdos, puede aquilatar la gigantesca dimensión de aquel retorno en paz a la vida cívica, sin rencores ni presos, sin sangre ni garrote. Por eso hoy, en esta recordación, cabe rendir nuestro sencillo homenaje a quienes ya no están entre nosotros y que fueran partícipes lúcidos de aquella solución. Nos referimos en primer lugar a los Dres. Enrique Tarigo y Juan Vicente Chiarino, al Dr. José P. Cardozo y al Cont. Juan Young, así como al Tte. General Medina, militar hidalgo y digno, que se empeñó tanto en refrescar las instituciones cívicas como en preservar la dignidad del Ejército que comandaba.”

Ver:

25 Años del Pacto Del Club Naval - Correo de los Viernes www.correodelosviernes.com.uy › insumos › correoviernes317

Jaque: 3 de diciembre de 1986 número 154.

 

 

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